Que los fragmentos, asomo inextinguible en los recuerdos, génesis o punto de partida, “Aquí estos retazos / de eternidad”, intuidos, sospechados, por la poeta Sally Rodríguez, hayan acogido, abrazado, como fundamento, al objeto MIENTRAS para rehabitar, reiterar, destinos concurrentes, “encajes”, o estaciones contrapuestas, “los trillos de la infancia / los parques / las tardes / los domingos”, trenzados con el tacto de las “manos” de la bardo, numen de la imagen y los sentidos, conlleva, a la luz de la dualidad del foco y el arcano, ciencia-arte, el desposorio sublime entre las dictadas fases temporales de la trova, y el ritmo circular o recursividad lógica, ¿el eterno retorno?, de los sortilegios binarios o fantasías cibernéticas. Esto es: la poetisa, en cada vuelta que presuma, “ad infinitum?”, ese pulso vital de los senderos de la infancia, el desandar por las alamedas, las ambigüedades del crepúsculo, y las jornadas de tregua o días santos, ha de reiterar, además, por si fuera poco, el atuendo de estreno y las voces antiguas que se estrujan en aguazales resurgentes, “el vestido nuevo / y las viejas palabras / que se bañan en charcos renacientes”, despertando cuantos susurros en el ánima de la aeda, “su rumor en mí”, huellas perennes, “Retazos de eternidad”, presagiadas en el preludio.

Sally Rodríguez, de “Retazos de eternidad” y otros objetos

Retazos de eternidad

Aquí estos retazos
de eternidad
claroscuros encajes se entrecruzan
en mis manos
mientras vuelvo a transitar
los trillos de la infancia
los parques
las tardes
los domingos
con el vestido nuevo
y las viejas palabras
que se bañan en charcos renacientes
y encienden su rumor en mí

Sally Rodríguez.