Representar al país en una misión diplomática, no siempre es constante protocolo de reunión en reunión. No siempre es vino y placer, porque, dependiendo del funcionario diplomático y su concepción de la vida diplomática, variarán sus resultados, para bien o para mal del país que representa.
En esta ocasión, tenemos el caso de este sujeto-autor, quien, con hechos, ha sostenido un quehacer diplomático y gerencial de acciones positivas, llevando su responsabilidad diplomática a los linderos de lo académico, desde la investigación. Ahí están los hechos, aunque muchos ojos miopes no quieran ver sus resultados.
"Misiones dominicanas en Cuba (1844-1906)", de Pastor Vásquez Frías (1967), es el más reciente libro que expone ante el público. Se trata de una obra editada por Editorial Santuario e impresa en Impresora Soto Castillo, República Dominicana ( 2026).
Tiene corrección a cargo de Teódulo Yasir Mateo Candelier. Con Diagramación y diseño de portada, a cargo de Amado Santana (amado_alexiss@yahoo.com). La foto de la portada, "Palacio de los capitanes Generales", 1898, fue tomada de alambre.es. Contiene 331 pags.
En su organización temática, la obra está integrada por una introducción (Ver págs. 9/12, obra citada), donde el sujeto-autor explica el proceso académico aplicado en la investigación, el tiempo investigado y la organización temática de la obra.
El libro consta de siete (7) capítulos: En el primer capítulo, hay un estudio sobre el período de la Primera República ( 1844-1861-); en el segundo capítulo, hay un estudio sobre las misiones diplomáticas dominicanas en Cuba, a principios de la Segunda República (1865-1878).
En el tercer capítulo analiza las misiones consulares durante los llamados gobiernos azules (1879-1886). En el cuarto capítulo hay un enfoque sobre las misiones consulares durante la dictadura del general Ulises Heuraux (1887-1899). En el quinto capítulo, nos presenta un minucioso trabajo sobre las misiones diplomáticas a principios del siglo XX.
En el sexto capítulo trabaja las misiones en la era Repúblicana de la Cuba independiente. Y, en el séptimo y último capítulo, nos encontramos con un tratamiento sobre las misiones dominicanas, a principios de la era del presidente Ramón Cáceres Vásquez (enero-diciembre de 1906).
Se trata de un trabajo muy propio de la diplomacia cultural, donde encontramos aportes significativos sobre la investigación y la realidad académica sobre la gestión diplomática y consular de la República Dominicana en el exterior, en este caso en Cuba.
Es una obra propicia para ser expuesta y discutida en el Instituto Superior Diplomático y Consular (Inesdyc) del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Dominicana y en las universidades dominicanas que imparten estudios de Relaciones Internaciones, diplomacia y asuntos consulares, en nuestro país.
Además, desde este libro, se desprende una gran enseñanza para nuestro personal diplomático en el exterior: Un diplomático o una diplomática en el exterior, aparte de representarnos, también debe indagar e investigar, sobre las huellas de nuestro país en ese espacio geográfico donde funcionan, como cara e imagen de nuestra patria.

Investigar qué hay allí, en el plano cultural, deportivo y en cualquier área de la historia de ese país. Con esa obra queda demostrado que la representación diplomática va más allá de lo expuesto en los manuales académicos. Es también indagación sobre los vínculos de nuestro país, con el país donde usted nos representa, como nación.
Sin proponérselo, el sujeto-autor de esta obra nos deja la urgente necesidad de revisar nuestro accionar diplomático en el exterior y la revisión inmediata de imponer la politiquería partidarista en nuestra realidad diplomática en el exterior, lo cual atenta contra la imagen de nuestro país en el mundo.
Este es un aporte que contribuye al conocimiento de nuestra diplomacia y nuestra dinámica consular en Cuba. En lo relativo a la historia de nuestra diplomacia, hay aquí un gran eslabón investigativo que no siempre encuentra el apoyo financiero, ni administrativo, para su realización.
Son esfuerzos personales o individuales que realiza el funcionario, sin el debido soporte institucional que merece. Esa es la dura realidad. Y después, nos encontramos con la vanagloria de nuestros "jefes". En este caso, el sujeto-autor encontró varias manos amigas. ¡¡¡ Aleluya !!!
El sujeto-autor, fija aquí la continuación de este estudio y los caminos futuros por recorrer, lo que indica que esto es el resultado de una acción diplomática racional y planificada, aunque, reitero, carente del necesario apoyo institucional.
El humanista-comunicador, proyecta su mirada más allá del protocolo y las ceremonias, para constituirse en el investigador de lo hemos sido, de lo que somos y de lo que queremos ser.
El valor de esta obra en la historia de la diplomacia dominicana, queda sustentado en los datos hechos que consolidan su estatus en los planos sociopolíticos de nuestra diplomacia, como espacio pragmático de nuestra política exterior.
Como reflexión final, le sugiero al Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Dominicana, organizar una Coloquio-memoria, con el académico y diplomático, Dr. Pastor Vásquez Frías, el escritor, académico y diplomático, Embajador, Dr. Manuel Morales Lama y el Emabajador y tenor dominicano de fama internacional, Dr. Enrique Pina.
Esa propuesta, ha de ser coordinada por el Instituto de Educación Superior Diplomática y Consular (Inesdyc). Ahí les dejo ese resultado, como fruto proveniente de la publicación de esa obra. ¡¡¡Adelante!!!
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