El ceremonial de entrega del XIX Premio Eduardo León Jimenes 2026 al escritor y docente Pablo Mella S.J. fue introducido con un discurso de concepto a cargo de María Amalia León, presidenta de la Fundación Eduardo León Jimenes.

María Amalia agradeció, en la parte protocolar de su intervención, a los jurados del Premio, a los escritores que enviaron sus obras y a las autoridades del Ministerio de Cultura que acompañan el galardón.

Sin embargo, por haberse pronunciado en el marco de una premiación, la atención de los medios se concentró de manera lógica en el galardonado y en su obra Ética de la praxis educativa. Entre la profesionalidad y el compromiso personal (publicada por la Editorial Universitaria Bonó). Por esta razón, las ideas expresadas en la pieza leída por la doctora León pasaron un tanto desapercibidas en las notas publicadas en los medios y mucho menos en redes sociales.

La doctora León, con voz pausada y una redacción que oscilaba entre lo poético y lo didáctico, leyó un discurso con siete enfoques que merecen ser conocidos desde su planteamiento original y puestos en valor.

Durante la Feria del Libro estará abierta en el lobby del tercer nivel del Teatro Nacional, una exposición sobre la historia y desarrollo del Premio Feria del Libro Eduardo León Jimenes.

María Amalia León.

Los siete puntos brillantes de ese discurso:

1. Sobre el libro, instrumento esencial de cultura

«Cada libro verdadero es, al mismo tiempo, una forma de compañía y de revelación; porque la lectura, cuando se realiza con entrega, nos permite entrar en la conciencia de otras personas, reconocer la fragilidad del mundo y ensanchar nuestra propia vida con vidas que no hemos vivido, con dolores que no hemos sufrido, con esperanzas que quizás no nos pertenecían hasta que una página vino a confiárnoslas. Es regalarnos la posibilidad de existir en otra dimensión del tiempo y del espacio.

Toda página escrita con honestidad es una apuesta contra el olvido. Quien escribe sabe que la vida pasa, que los días se consumen, que las voces se apagan; pero también sabe que una palabra justa puede sobrevivir a la circunstancia que la trajo a la luz. Por eso seguimos escribiendo. Por eso seguimos leyendo. Porque en cada libro publicado hay una humilde confianza en la memoria de los otros.»

2. Sobre el saber

«La luz del saber que emana de los libros, que nos enseñan a mirar más lejos y más hondo, se suma como cada año a la luz natural del Caribe para iluminar mentes, espacios y almas. Es luz que acompaña, sugiere y vuelve nuestra vida más habitable. Ella nos eleva por encima de la urgencia cotidiana y nos conduce a esas regiones inefables donde espíritu y conciencia dialogan con la memoria, con el deseo de comprender y con la necesidad de perdonar.

Vivimos en una época en que la tecnología organiza buena parte de nuestra relación con el tiempo y con los otros. Las pantallas multiplican los mensajes; las redes aceleran las opiniones; la inteligencia artificial nos ofrece respuestas inmediatas, resúmenes veloces, imágenes sorprendentes, caminos antes impensables para la búsqueda y el conocimiento (y muchas veces, desinformación).

Debemos aprender a aprovechar esas conquistas del saber acumulado de los siglos, porque toda herramienta humana puede convertirse en aliada si se la orienta con ética y propósito. Sin embargo, no hay que olvidar que ninguna tecnología puede sustituir la experiencia profunda, esa emoción que emana de una buena lectura. La inteligencia artificial puede procesar información; el libro, en cambio, puede construir humanidad. Un algoritmo puede responder; la literatura nos enseña a preguntar. Una máquina puede ordenar palabras; el lector verdadero aprende a leer entre líneas y a escuchar el vibrar del sentimiento que las envuelve. Por eso, en la era de la velocidad, leer es un acto de resistencia espiritual. En la era del ruido, leer es una forma de silencio fecundo. En la era de la dispersión, leer es una disciplina de la atención. Y en la era de las respuestas instantáneas, leer sigue siendo una escuela de paciencia, para comprender y disfrutar el complejo arte de vivir una vida plena.»

3. Sobre la lectura

«Leer nos devuelve el matiz. Nos salva del sí o no, del aplauso o la condena, del juicio rápido, de la consigna sin pensamiento. La literatura nos enseña que los seres humanos somos contradictorios, vulnerables, luminosos y oscuros, y que toda vida merece ser leída antes de ser juzgada. Leer es también una manera de propiciar humanidad y construir ciudadanía.

No hay dudas de que, de manera general, los seres humanos leemos hoy más que antes, puesto que las nuevas tecnologías nos obligan a leer todo el tiempo textos diversos en forma de correos electrónicos, mensajes personales, noticias, promociones o comentarios a publicaciones. El problema, por lo tanto, ya no está en que leamos más, sino en que leamos mejor, es decir, en el propósito y la calidad de lo que estamos leyendo y en la capacidad de inferir y de comprender lo que leemos. Ahí debemos enfocar nuestra atención, nuestros programas y nuestras acciones.»

Pablo Mella recibe el diploma de ganador del Premio Fundación León Jimenes Feria del Libro, de manos del ministro de Cultura, Roberto Ángel Salcedo, y de María Amalia León, presidenta de la Fundación León Jimenes. Aparecen el viceministro de Cultura, Pastor de Moya, y parte de los miembros del jurado.

4. Sobre lectura y sistema educativo

«Sin un sistema educativo sólido, con una visión clara de su misión y con profesionales cada vez más preparados en las ciencias y las humanidades, no hay proyecto de nación que se sostenga en el tiempo.

Alrededor del diez por ciento de los libros presentados este año para optar por este Premio Nacional tiene como tema principal algún aspecto relacionado con la educación. (Que sea esta una nueva invitación para que pasemos de la preocupación a la ocupación educativa.)»

5. Sobre el escritor homenajeado

«José Mármol es una de las voces más singulares e importantes de la literatura dominicana contemporánea. En su obra, la poesía y el pensamiento no caminan separados: se buscan, se interrogan, se tensan mutuamente. Su escritura ha entendido que el lenguaje no es solo un medio para decir el mundo, sino también una materia viva donde el mundo se piensa, se sueña y se reconstruye.

Mármol pertenece a esa estirpe de escritores para quienes la palabra no es solo ornamento, sino sabiduría. La suya se mueve entre la intuición y la reflexión, entre la imagen y el concepto, entre la música secreta del idioma y las preguntas mayores de la existencia. En tiempos donde tantas palabras se gastan por exceso, sus escritos nos recuerdan que todavía hay algunas que son capaces de devolvernos profundidad y esencia en medio de esa "modernidad líquida" que aparece en su obra, ya sea desde la perspectiva filosófica, explícita en su ensayo sobre Bauman, o como atmósfera poética en su producción lírica. En ambas aristas se manifiesta en el yo dividido, la identidad no fija, el lenguaje como materia inestable, la memoria erosionada, el amor vulnerable, la insularidad, el mar y la conciencia de vivir en un mundo donde nada parece conservar una forma definitiva, como podemos leer en estos versos de su libro Deus ex machina:

"Tras largos días de lluvia, bajo el ala izquierda de un ancho amanecer, el Mar Caribe atesta sus densidades negras. Avasallante flujo, confín de arrabales y fósiles tranquilos, mece ligerezas de sus costas doradas, sus palmeras llorosas, sus riadas de tormento. (…) Que la voz estalle poderosa de mi verbo y haga incendiar el templo del subsuelo marino. A sus olas retorno, obedecido y triste, porque todos los seres provienen de esas aguas."»*

6. Sobre el país invitado

«Panamá es istmo, puente y tránsito. Es una tierra cuya geografía fue diseñada para unir mundos, como en la Grecia antigua el istmo de Corinto. Entre el Caribe y el Pacífico, entre Norte y Sur, siendo a la vez tránsito y destino, Panamá ha sabido utilizar esa excepcional característica para enriquecer su identidad. Su presencia en esta feria nos recuerda que los libros también son canales: comunican orillas, atraviesan distancias, acortan silencios, ponen en contacto recuerdos que parecían separados.

La literatura panameña, con sus voces diversas, con sus poetas, narradores, ensayistas y pensadores, llega a Santo Domingo como una invitación al diálogo. Un diálogo que nos confirma algo esencial: que el Caribe y Centroamérica son espacios vivos de imaginación, resistencia y pensamiento. Desde nuestras islas y nuestros istmos, desde nuestras lenguas mestizas y nuestras historias cruzadas, también se piensan, se viven y recuerdan el mundo y nuestras patrias.»

7. Sobre la soledad del escritor

«Se deben honrar las horas solitarias de escritura, las dudas, las correcciones, las renuncias, las búsquedas, las vigilias. Es decirle a un autor que alguien ha escuchado su palabra, que no ha caído en el vacío, y que la comunidad —su comunidad— la recibe como parte del patrimonio común.

En medio de la rapidez de las tecnologías, sigamos defendiendo la lentitud sagrada de la lectura. Porque leer es, todavía, una de las maneras más hondas de aprender a convivir con los otros. Y porque siempre que un ser humano abra un libro con verdadera disposición de espíritu, la humanidad seguirá teniendo otra oportunidad.»

José Rafael Sosa

Periodista

Escritor, periodista y animador cultural. Nació en Puerto Plata en 1950. Tiene una amplia trayectoria en el periodismo cultural dominicano. Se ha caracterizado por cultivar géneros que le faciliten una comunicación efectiva con sus lectores, como el cómic y el origami. Es el principal escritor de literatura de crecimiento personal en República Dominicana.

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