El actor dominicano Luis José Germán se para solo frente al público el próximo 22 de mayo en Escenario 360 con Todas las Cosas Maravillosas, su primer unipersonal y uno de los proyectos más personales de su trayectoria. La obra, adaptación del texto del dramaturgo británico Duncan Macmillan —estrenado en el Festival de Edimburgo en 2014 y montado en escenarios de toda América Latina—, aborda la depresión, el duelo y la esperanza desde un formato que convierte al espectador en parte activa de la historia.
Un actor frente al espejo: la soledad del escenario como desafío
Conocido por producciones como Toc Toc y Votemos, donde el humor y la sensibilidad se cruzan con temas de salud mental y convivencia, Germán enfrenta por primera vez la exigencia de un formato donde no hay reparto que respalde ni personajes que distraigan. Todo recae sobre él.
"Respeto mucho los monólogos. El estar solo es más retador, todo depende de mí en escena y de algunos recursos de producción que suman a la emotividad. Pero el texto lo es todo, y sentirlo lo hace posible", expresa el actor.
La conexión con la obra no fue casual ni profesional: Germán reconoce que el texto despertó en él recuerdos profundamente personales vinculados a la pérdida de su madre y a las huellas emocionales que heredamos de quienes nos forman. "Me pareció muy honesto y sin tecnicismos. Precisamente abordar un tema que toca tan de cerca la depresión la hace más cercana y empática", afirma.
El público como personaje
Uno de los rasgos más distintivos de Todas las Cosas Maravillosas —conocida internacionalmente como Every Brilliant Thing— es la eliminación deliberada de cualquier distancia entre escena y audiencia. El espectador no observa: participa, responde, forma parte del relato. Cada función se convierte así en una experiencia irrepetible.
"No hay cuarta pared y eso la hace más íntima porque el público forma parte de esta historia. Es imposible que el espectador no reviva esta experiencia junto a su narrador. Para mí es aliviante porque me permite salir de la burbuja teatral", explicó Germán.
Hablar de depresión con humor: una apuesta que el teatro dominicano necesita
Lejos de abordar la enfermedad desde la oscuridad o el dramatismo, la obra encuentra en la comedia y la sensibilidad una vía distinta para hablar de heridas emocionales, duelo y recuperación. Es una decisión dramatúrgica que Macmillan ha defendido desde el estreno original y que Germán abraza sin reservas.
"El teatro es uno de los tantos medios que sirven para atravesar heridas y la comedia es uno de los mejores géneros para realizarlo. Tenemos la licencia para que el público reciba la verdad con una sonrisa", resalta el actor.
La propuesta llega en un momento en que la conversación sobre salud mental gana terreno en la sociedad dominicana, aunque el sistema de atención pública sigue siendo insuficiente para la demanda real. En ese contexto, el teatro se convierte en un espacio de contención simbólica que pocas instituciones ofrecen.
"Es lo mágico que tiene este texto: termina con esperanza, reafirma la necesidad de crear empatía y demuestra que las cosas mejoran", sostiene Germán.
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