Al recorrer las páginas del Diccionario de gentilicios dominicanos (2025) de la autoría de Rafael Peralta Romero no he podido contener el impulso personal, subjetivo, de sentirme parte de esa obra.

Lo que comenzó como una curiosa consulta fue trocándose en una amena e interesante lectura como si se tratara de un texto literario.

Habiendo tomado notas del prólogo de Bruno Rosario Candelier y el preámbulo del autor preferí arrimar otra mirada a esa obra. Mi lectura es la del lector común.

De asumir la perspectiva lexicográfica solo hubiera hecho abundar sobre los elementos técnicos del diccionario,   excelentemente expuestos por esos académicos de la lengua.

Entendí que era la manera más provechosa de leer el Diccionario de gentílicos dominicanos,  dada su naturaleza y finalidad.

Rafael Peralta Romero.

El gran esfuerzo de investigación que representa en la orientación translingüística debe servir para conocer y educarnos más acerca de nuestra idiosincrasia como pueblo y nación en las más variadas manifestaciones locales.

En definitiva, es lo que expresan los gentilicios. Al menos, en cuanto a mí, esa es la motivación raigal de mi lectura.

Los ideologemas de esta obra, los gentilicios los topónimos, la sitúan en esa dimensión. Interesan los aportes culturales, sociolingüísticos, políticos, territoriales que ellos significan e implican.

Solo así podría expresarse la expectación suscitada, comenzando por la mirada a los gentilicios más cercano al lector. Acorde con eso, quería leer el libro desde mi propio interés.

Entonces , simulé un viaje, una excursión a distintos lugares del país, sirviéndome del diccionario como guía.

Las cosas que fui descubriendo de la gente(los gentilicios ) y del lugar(los topónimo) me colmaban de sorpresa y deleite. Con el libro en la mano,  saltando el orden alfabético lo primero que apunté fue la letra T. Fui directo al artículo del gentilicio que me correspondía oriundo de un lugar:

“tamayense. Tamayero,ra.

Tamayero,ra.1.Adj.Natural de Tamayo, municipio de la provincia Baoruco.U.t.c.s.2.Perteneciente o relativo a Tamayo o a los tamayeros.

Sentí un encanto al verme en ese gentilicio, como en una película: tamayero,ra; tamayense como nos llamamos los oriundos de Tamayo, con el sufijo ero o ense.

La primera gran emoción que me despertó el diccionario fue esa, aun si llamarme tamayero es común y familiar a mis vivenciales y encuentros.

Otro importante impacto, por tomarme de sorpresa, fue verme personalmente en el diccionario en los ejemplos de uso del gentilicio tamayero.

“El plátano tamayero ha cobrado fama en todo el país.”

“Manuel Matos Moquete, escritor y educador, es un tamayero destacado.”

Qué casualidad, debajo del plátano, nuestro cultivo emblemático,   vi mi nombre inscrito. Una vez en Tamayo,  no quise limitarme a ese solo gentilicio entrañable.

En esa búsqueda guiada por el diccionario me puse a la caza de otros gentilicios que también me eran comunes por la cercanía con Tamayo. Me detuve en los alrededores del municipio y visité sus distritos municipales: Uvilla, Santana, Monserrate, Cabeza de Toro, Mena y Santa Bárbara (Batey 6).

Leyendo sus gentilicios en el diccionario vinieron a mi encuentro los uvilleros , los santanenses, los monserratenses, los cabezatorenses, los meneros los los bateyense de Santa Bárbara (Batey 6)

Luego quise saludar a los hermanos de Vincente Noble, el municipio vecino, y atravesé el Yaque del Sur. Ahí estaban vicentenobleros.

Caminé un poco más allá, como quien sale rumbo a la capital,   y me encontré en Canoa con los canoeros. Y, más lejos, de un salto me llegué a Quita Coraza donde saludé a los quitacorsenses y a los fonodonegrenses, de Fondo Negro.

Luego, retorné rumbo a Barahona, pero no tenía tiempo de ir adonde mis familiares y amigos barahoneros , Por el mismo motivo había dejado detrás a los neiberos y los galbaneros, lugares donde tengo vínculos familiares y amistosos de toda la vida.

Me detuve en el cruce de Palo Alto, entre los neiberos y a los barahoneros, y ahí estaban esperándome los paloalteros.  Ahí pedí una silla y un café.  Llevo entre mis querencias de infancia esos sitios y poblaciones.

Asimismo, me fui al encuentro de los peñoneros, de El Peñon, de los cabraleños, de Cabral y de los fundacioneros, de Fundación,  gente  toda muy querida de la que conservo insondables añoranzas.

Del sur profundo proseguí el viaje hacia la capital, de donde son los capitaleños. En esa travesía venia consultando el diccionario de Peralta Romero. Era mi guía de viaje .

Quería asegurarme de que no hubiera extravíos en los gentilicios, que en el terreno no lo había, que iría encontrado. Así pude reconocer como buenos y válidos los gentilicios, habituales para mí, de los pueblos de la ruta del sur a Santo Domingo: azuanos,  ocoeños, banilejos, sancristobalenses o sancristobero. Todo eso era como pan comido.

Solo hubo un percance en la ruta,  por estar adentrándome por recónditos lugares. Por querer indagar hasta donde se agotarán los gentilicios más cercanos a mí, a mi experiencias y raíces sureñas.

En Azua, donde me detuve a descansar y refrescarme un poco,  fui encontrando por parajes y zonas desconocidas que me provocaban extravíos por los extraños y maravillosos gentilicios que iba encontrando.

Surgió el despelote cuando llegué a Guayabal, de Azua. El problema era que hay otros lugares en el país que también se nombran Guayabal y yo no sabía cómo llamarles . ¿Cuáles son los gentilicios para cada uno?

Pregunté cómo se llaman los habitantes de aquí y me respondieron¿…) Yo pensaba que así se llamaban la gente de Guabayal de¿ …?o tal vez, los del Guayabal de¿…?

Confundido y con la boca abierta no tuve más palabras Por suerte que andaba con diccionario de Peralta Romero.

Enseguida lo hojee:

“guayabalense.1. Adj.  Natural de Guayabal, distrito municipal adscrito al municipio Postrer Rio n, en la provincia Independencia.”

“.Los guayabalenses forman un pueblo organizados y trabajador …”

“.guayabalero, ra. 1. Natural de Guayabal, municipio de la provincia de Azua.”

“. Los campos guayabaleros paren todo.”

guayabense.1. Adj.  Natural de Guayabal, distrito municipal del municipio de Puñal, en la provincia Santiago.”

“.La alcaldesa guayabense sostuvo que con la compra de estos terrenos …”

“guayabero.1. Adj.  Natural de Guayabo, distrito municipal del municipio Comendador.”

“.En la provincia donde se respira un ambiente de penuria los guayaberos dicen conformarse con los pocos recursos que tiene a su alcance para poder subsistir.”

Cero ambigüedad o confusión. Es un diccionario preciso, detallado, contrastante.Hay topónimos iguales con gentilicios diferentes. Imagínese cuanto trabajo invertido hay en ese diccionario.

Para completar la información los ejemplos de los usos de los gentílicos aportan características propias y diferenciaciones,  desde una visión enmarcadora y edificante de cada localidad y población.

Sin embargo, nada de eso agota la curiosidad y la búsqueda. El asunto es complejo. Es que son tantos los casos peculiares y a la vez difíciles de discernir sin reflexión que, a mí, particularmente, en el viaje me llenaban de asombros.

No sé si me extravié o me embelesé demasiado con esos bellos lugares, además de estar consultando de tanto en tanto mi guía de viaje. Llegado a otro lugar de Azua, confundí al tabero (de Tabara Arriba), con el tarabajero(de Tabara Abajo).

En la misma Azua me encontré con viarios gentilicios que me dieron a pensar en la riqueza toponímica de nuestro país . Uno fue hatonuevense, de Azua, evidentemente distinto a hatoviejense en Guerra.

También el gentilicio puebloviejense (Pueblo Viejo, Azua) me llevó a buscar- los contrastes se imponen- los gentílicos pueblonuevense(Jaibón-Pueblo Nuevo, Mao) y pueblonuevero(Pueblo Nuevo, Santiago de los Caballeros).

Asimismo, son asombrosos descubrimientos en ese diccionario los numerosos gentílicos(y los lugares) que llevan el nombre villa. Algunos ejemplos:

-villafarense , natural de Villa Faro( Santo Domingo)

-villafranciscano,ra, natutural de Villa Francisca(Santo Domingo)

villahermosense.Mulero, ra.

-villamagantense, natural de Villa Magante(Gaspar Hernández).

-villasombrerense , natural de Villa Sombrero(Bani).

Igualmente son extrañamente agradables las experiencias de conocer y apreciar gentilicios totalmente desconocidos para mí, pero que son comunes y familiares para las poblaciones que se identifican con ellos.

De ese estilo, estos ejemplos me llamaron especialmente la atención:

–  acicatero,ra, natural de Acicate,(sección del municipio Hostos, provincia Duarte.

-aguayero,ra, (De Aguayo), (Provinvia Duarte).

-angeliero,ra, natural de Angel Félix (La Descubierta)

-angeliense,natural de Angelina(provincia Sánchez Ramírez)

-arreijonsero,ra,natural del El arreiján  (San Rafael del Yuna)

-bacuisano,ra, natural de Bacui(La Vega)

-oestedominguense u oestedomingueño,ra, natural de Santo Domingo Oeste(provincia Santo Domingo)

ojodeaguense,ra, natural de Ojo de Agua(Salcedo).

-ortegano,ra, natural de La Ortega,(Moca).

-rachoguardiero,ra, natural de Rancho de la Guardia (Hondo Valle).

-reformero,ra,natural de Agua Santa del Yuina(también llamado La Reforma), (Villa Riva).

-riero,ra, natural de Loe Rios(Baoruco)

-yasiquero,ra, natural de Yásica Ariba(Puerto Plata)

-yayero,era, natural de Las Yayas de Viajama( Azua),

-yerbabuebero,ra, natural de Yerba Buena( )Hato Mayor del Rey)

-venganavero,ra. Venganaverense , natural de Vengna a Ver(Duverge)

Entre los antes enumerados no puedo dejar de destacar:

-arreijonsero

-oestedominguense u oestedomingueño

ojodeaguense

-rachoguardiero

-venganavero,ra. Venganaverense

Hay mucha creatividad en las comunidades para nombrarse y nombrar los donde habitan a través de gentilicios y topónimos maravillosos y , a la vez,  comunes para ellos, pues forman parte de su diario vivir .

Así sucedió la lectura, a todas luces incompleta, del Diccionario de gentilicios, de Rafael Peralta Romero. Agradezco al autor que su obra me haya servido de guía de un viaje que me permitió conocer aún más a la gente de mi país por sus gentilicios y por los topónimos de sus terruños y hábitats.

Y, así fue,  quizás, por la manera en que leí esa obra hecha con el rigor lexicográfico del lingüista y el filólogo. Pero que,  a mí me pareció, más y mejor que eso, un documento acerca de la cultura nacional, regional y local que acarrea y comunica múltiples aprendizajes sobre la población, la geografía, la historia y las costumbres de nuestro país.

Manuel Matos Moquete

Manuel Matos Moquete. Fecha de nacimiento: 6 de abril de 1944. Lugar: Tamayo, provincia Bahoruco, República Dominicana. Profesor, escritor, investigador. Escritor-Docente-Investigador. Doctor en Literatura, Universidad París VIII, París, 1982. Especialidad: análisis del texto literario: poética, temática, fantasmática. Orientación científica: Translingüística y Análisis del Discurso. Miembro de Número de la Academia de Ciencias de República Dominicana, 1992. Miembro de Número de la Academia Dominicana de la Lengua, 2000. Premio Nacional de Literatura 2019.

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