Primero, me gustaría hacer un prolegómeno teórico, antes de abordar la semiótica liborista. Una semiótica de la resistencia consiste en la producción de signos por parte de una comunidad. Dichos signos constituyen una alternativa a aquellos producidos por las élites del país. Ferdinand de Saussure define la semiótica como la "ciencia" de los signos, compuestos por un significante (imagen acústica, el sonido o la forma de la palabra); por ejemplo, "Liborio" como secuencia de sonidos /Li-bo-rio/; y un significado (el concepto "Liborio", no el Liborio real).
Roland Barthes, por su parte, propone "un sistema segundo" en el que el signo completo se convierte en significante; por ejemplo, el signo Liborio se transforma en un significante-maná que connota resistencia, insurgencia, curación, divinidad, salvación, espacio de lucha, comunidad, eternidad, etc.
La semiótica de la resistencia liborista está conformada por grupos de signos producidos por la religión, textos orales, música, bailes, ritos, erotismo, curación, peregrinaciones y el cuerpo colectivo, entre otros. Dicha semiótica "desplaza el análisis hacia los modos en que ciertos signos —rituales, cuerpos, narrativas— interrumpen o desestabilizan los regímenes dominantes de significación. Liborio no es solo un personaje histórico; es un signo insurgente"; es una lectura "que entiende los signos no solo como portadores de significado, sino como vehículos de oposición, supervivencia y reconfiguración del poder". La comunidad semiótica no solo resiste, sino que también se apropia de los signos dominantes.

El espacio liborista no es un lugar (lieu) con un orden fijo, institucional, sino un espacio (space) con una "práctica vivida" (Michel De Certeau) en la que el signo-liborio está encarnado en un cuerpo campesino colectivo "que subvierte la autoridad del discurso oficial y reinscribe lo sagrado". El actor Dimitri Rivera, como soldado, comandante y Liborio al mismo tiempo, es un cuerpo no solo biológico; es un espacio de inscripción simbólica, un cuerpo que baila, habla, cura, se reúne, produce sentido fuera de las instituciones.
Los ritos de la comunidad olivorista se encuentran enmarcados en el contexto de la teatralidad. La cultura popular prestigia la actuación teatral (o el espectáculo). Los aspectos de la producción semiótica liborista, como el baile, el canto, la música y los ritos mágico-religiosos, relacionados con la curación y la fertilidad, constituyen una expresión espectacular (en el sentido de actuación). Tanto en el texto dramático como en la puesta en escena de Dimitri Rivera, el cuerpo del signo-liborio "es muchos": Papá Liborio, José Popa, Domingo Valerio, los mellizos Plinio, León Romilio Ventura y el soldado, que al final de la obra reencarna en Liborio: "Yo también perdí el nombre y ahora me llamo Liborio", afirma el soldado. La agüita de Liborio es el "vino" sacramental que permite la transustanciación. En la obra de teatro, esta consubstanciación no ocurre de golpe, sino que, de manera muy acertada y efectiva, primero se presenta el comandante, que connota los aparatos represivos del Estado; después, el sacerdote como representante de una institución hegemónica, y finalmente, el soldado-Liborio, que simboliza la comunidad.
"El signo-liborio se desmaterializa y se rearticula en la memoria colectiva", es, en definitiva, lo que en palabras de Walter Benjamin se denomina Nachleben: una 'vida póstuma' del signo que no se agota en su contexto original, sino que se reactiva en momentos de crisis y necesidad". Existen muchas manifestaciones de esa "vida póstuma", como resignificación del signo-Liborio, en salves, atabales, pintura, teatro, documentales, películas, entrevistas, estudios históricos y antropológicos y en la peregrinación a "La agüita de Liborio", el día de San Juan, en Maguana Arriba. Como resignificación del signo-Liborio, la "vida póstuma" tiene una ocasión oportuna en la obra matriz La hija del Mesías de César Sánchez Beras, la adaptación del texto dramático y la puesta en escena de Dimitri Rivera. En este contexto, para la comunidad liborista subalterna, la resignificación de la resistencia ocurre en un desplazamiento del signo. "Caza furtiva del significado" lo denomina Michel de Certeau y consiste en la apropiación de los signos producidos por el poder para adaptarlos a un uso propio.
En esta breve exposición he querido desglosar algunos conceptos que permitan una investigación profunda del signo-Liborio. Y qué mejor que finalizar con unas preguntas, ya que todo pensamiento comienza con el cuestionamiento de la naturalización del signo, a partir de una matriz epistemológica que conduzca al planteamiento de diversas hipótesis. Por ello, a propósito de la teatralidad del liborismo en esta puesta en escena, me pregunto/les pregunto: ¿cómo los rituales (palos, salves, teatro, ingestiones como la tirindanga) producen un imaginario alterno?, ¿es el cuerpo en trance de Liborio un signo de autoridad? y ¿funcionan las salves como un lenguaje paralelo que no pasa por la norma letrada?
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