Más allá de la dedicatoria de la Feria Internacional del Libro-2026 y los merecidos reconocimientos recibidos por José Mármol, debemos comprender el porqué ocupa un lugar central en la renovación de la poesía dominicana de la Generación del 80, junto con el poeta Juan Byron Carty; este último es un poeta poco leído en nuestros medios culturales y literarios.
Sus propuestas poéticas no significan únicamente un cambio temático o formal, sino una transformación profunda de la relación entre la lengua, el pensamiento, la subjetividad y la realidad tangible e intangible en nuestro quehacer creativo.
En sus obras, la poesía deja de ser solamente expresión sentimental para convertirse también en una forma de conocimiento, interrogación filosófica y exploración de las posibilidades de la lengua.
La poética de José Mármol y de Juan Byron Carty, de manera pertinente, representa la renovación estética, lingüística y filosófica dentro de la poética de la Generación de Escritores del 80.
La llamada Generación de Escritores del 80 representa uno de los momentos de mayor renovación de la literatura dominicana contemporánea y, como miembro activo de esa Generación de escritores, puedo opinar con propiedad y asumir estos juicios transcríticos.
Nosotros, como integrantes del Taller Literario “César Vallejo”, creado por el inolvidable poeta y gestor cultural Mateo Morrison, heredamos una tradición poética marcada por el compromiso social, la búsqueda de identidad, el lirismo y las tensiones históricas de la sociedad dominicana; pero comenzamos a desplazarnos al centro de la creación, hacia una mayor conciencia de la lengua, de la escritura y del acto de filosofar y de pensar.
Dentro de este proceso, José Mármol y Juan Byron Carty constituyeron y constituyen figuras fundamentales. En la poesía de ambos se introduce una concepción de la escritura en la que el poema no se limita a representar la realidad: la recrea, la problematiza y la interpreta mediante una lengua de elevada densidad conceptual, rítmica y perceptual.
Una marcada renovación estética se pone en evidencia en la poética de ambos poetas. La primera gran aportación de Mármol y Byron se encuentra en la renovación de la estética poética.
Frente a una poesía predominantemente narrativa, testimonial o directamente referencial, ambos escritores desarrollan una poesía más reflexiva, simbólica, autorreferencial y metafísica en la Generación de Escritores del 80.
En sus poemas hay que resaltar la imagen como construcción intelectual, la metáfora compleja, el símbolo, la intertextualidad, la ambigüedad, la ironía, la fragmentación del discurso y el diálogo entre poesía y filosofía.
El poema se convierte así en un espacio de pensamiento. La belleza no está separada de la reflexión: la experiencia estética surge precisamente de la tensión entre lo sensible y lo conceptual en ambos poetas.
Esta transformación contribuye a que la poesía dominicana de los años ochenta se aleje de una concepción exclusivamente mimética de la literatura.
El poeta ya no pretende simplemente decir qué es la realidad, sino preguntarse cómo se puede, desde la lengua, construir una determinada experiencia de la realidad desde el acto creativo.

La renovación lingüística en ambas poéticas es relevante:
Uno de los aspectos más significativos de la poética de estos dos autores, marmoliana y byroncartiana, es la conciencia de que la lengua, desde la palabra, constituye la materia fundamental del poema, su universo rítmico y estético.
Mármol y Byron Carty exploran las posibilidades semánticas, sintácticas y sonoras de la palabra. Su escritura tiende a una elaboración rigurosa de la expresión poética y a una concentración conceptual que exige del lector una participación lectora y reflexiva activa.
La palabra deja de funcionar únicamente como instrumento comunicativo y adquiere una dimensión ontológica: mediante ella, el sujeto intenta aproximarse a aquello que todavía no puede ser plenamente dicho.
Por eso puede hablarse de una poética de la palabra y del pensar. Ambos poetas escriben sobre el mundo, pero simultáneamente escriben sobre las posibilidades y los límites de la propia lengua en el abordaje de creaciones poéticas.
De esta manera, la poesía de Mármol y de Juan Byron Carty establece una relación estrecha entre la lengua, el pensar, el conocer y la existencia.
La dimensión filosófica en ambos poetas apuntala hacia la renovación y la profundidad del poema, poniendo la poesía a dialogar directamente con la filosofía y el pensar del sujeto-creador y del sujeto-lector.
En ambos universos poéticos aparecen preocupaciones vinculadas con el ser, con el tiempo, con la muerte, la identidad, con la memoria, con la conciencia, con el conocimiento, con la existencia, con la incertidumbre y con la relación entre el sujeto-creador, su tiempo y su mundo.
No se trata de convertir el poema en un tratado filosófico. Lo que ocurre es diferente: la filosofía se incorpora como una forma de sensibilidad y proyección poética en el texto poematizado.
En ambos poetas, el poema pregunta, duda, contradice, busca y vuelve a preguntar. En consecuencia, la poesía se transforma en una especie de epistemología poética, es decir, en una tentativa de conocer mediante la imaginación, la metáfora y la palabra.
Ambos poetas pasan del poeta social al poeta que interroga la lengua y/o el lenguaje, y nos permiten reconocer que una de las transformaciones importantes de la Generación del 80 consiste en el desplazamiento desde una poesía predominantemente centrada en la denuncia histórica y social hacia una poesía que incorpora también la crisis del sujeto y la crisis de la lengua en el dinámico proceso del ser humano, en su vivir y en su pensar.
En Mármol y en Byron Carty, el conflicto puede trasladarse desde la realidad exterior hacia el interior mismo de la lengua, abarcando la realidad, la conciencia, la lengua, el poema y el conocimiento.
Convirtiendo, entonces, el poema en una mediación entre el mundo tangible y la conciencia del sujeto pensante y su universo intangible.
En ambos poetas, la metáfora funciona desde el andamiaje del pensar. Por ello, la metáfora funciona como una operación cognitiva: permite descubrir relaciones que el pensamiento discursivo convencional no siempre puede revelar, y ambos poetas, en su proceso creativo, asumen conciencia de esa realidad poética.
En este sentido, la poética marmoliana y la byroncartiana pueden ser entendidas como una metaforización del pensamiento.
La poesía no solamente expresa una idea, ya que induce hacia una nueva forma de pensar y de ver la vida.
La subjetividad y la crisis del yo es otro elemento renovador y es la manera en que Byron Carty y Mármol abordan el yo poético desde un mirar antro-filosófico y estético sobre el cuerpo del poema.
En ambas poéticas, el sujeto poético discurre situado en una supra-realidad marcada por la incertidumbre. La poesía se nos presenta como conocimiento.
La aportación filosófica de Mármol y Byron se nos presenta desde una concepción del poema como forma y realidad del vivir y del conocimiento.
La escritura poética se convierte así en una búsqueda de interrogantes sobre la lengua, sobre el lenguaje, la imagen, la metáfora, la interpretación y el conocimiento mismo del sujeto.
Juan Byron Carty y José Mármol, en la Generación del 80, deben ser vistos y estudiados desde una perspectiva existencial, filosófica y humana.
Ambos pueden ser considerados como los dos autores que mejor representan la transición de la poesía dominicana hacia una modernidad estética, caracterizada por la dimensión renovadora de la estética desde la complejidad simbólica y metafórica del poema dentro de la Generación de Escritores del 80.
A nivel lingüístico, ambos poetas exploran las múltiples posibilidades de la palabra desde el proceso creativo. La filosofía queda incorporada en la interrogación e incorporación de preguntas sobre el ser, el tiempo, la identidad y sobre el conocimiento.
En el caso de Juan Byron Carty, hay que resaltar sus significativos aportes a los estudios lingüísticos en nuestro país. Su obra poética está dispersa en los suplementos culturales de la época, aunque publicó un libro de poemas titulado Noches y sueños (2014), Editorial “Somos Literatura”, R. D.
En ambas poéticas, el poema es visto como espacio de pensamiento henchido de subjetividad, conllevando al lector a una crisis y búsqueda de la identidad, de intertextualidad y al establecimiento de una dialogía con otras tradiciones literarias y filosóficas de nuestro tiempo.
Hay en ambas poéticas una proyección epistemológica del poema como una forma de conocer.
Desde lo formal del poema, hay una ruptura con los modelos expresivos tradicionales.
José Mármol y Juan Byron representan una de las expresiones más significativas de la renovación estética, lingüística y filosófica de la Generación del 80. Su importancia no reside únicamente en haber incorporado nuevas formas de escribir poesía, sino en haber modificado la propia concepción del poema y su base estética.
En sus propuestas, la palabra se convierte en objeto de reflexión; la metáfora, en instrumento de conocimiento; el poema, en espacio filosófico; y el poeta, en sujeto que interroga la existencia desde la palabra.
Por eso, al estudiar la Generación del 80, Juan Byron Carty y José Mármol pueden ser leídos como dos poetas principales, responsables del tránsito de una poesía centrada fundamentalmente en el decir la realidad hacia una poesía preocupada también por el preguntar, desde la lengua, procurando el hacer posible o imposible la vida, apegados a los límites de nuestro tiempo.
En esta perspectiva, en ambas poéticas se establece un puente entre la literatura, la lingüística y la filosofía, y se abre una línea fundamental de la poesía dominicana contemporánea: el filosofar desde la lengua a través de la experiencia poética del sujeto-creador.
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