Halloween es una ocasión para que los niños se diviertan con disfraces, juegos y dulces. Sin embargo, las actividades de la fecha también requieren algunas precauciones para evitar accidentes y garantizar que la celebración transcurra de manera segura.
Desde la elección del disfraz hasta los recorridos para pedir dulces, la supervisión de los adultos es fundamental para proteger a los más pequeños, tanto en las actividades organizadas en colegios y residenciales como en las fiestas y plazas comerciales.
Elegir disfraces cómodos y seguros
Los disfraces deben ajustarse a la edad y el tamaño de los niños. Es importante evitar las prendas demasiado largas, las capas que puedan provocar tropiezos y los accesorios puntiagudos que puedan causar heridas.
Las máscaras también requieren atención, ya que pueden dificultar la visión o la respiración. Una alternativa es utilizar maquillaje no tóxico, siempre que se compruebe previamente que no cause irritación en la piel.
Para quienes participen en recorridos al aire libre, se recomienda incorporar elementos reflectantes o utilizar colores claros que permitan distinguir a los niños con mayor facilidad durante la noche.
Supervisar a los niños durante los recorridos
Los menores deben estar acompañados por un adulto durante las actividades para pedir dulces. En el caso de los niños mayores que salgan con amigos, los padres deben acordar previamente la ruta, establecer una hora de regreso y mantener la comunicación.
Si la celebración se realiza en un residencial o una plaza comercial, conviene establecer un punto de encuentro por si algún niño se separa del grupo.

Revisar los dulces antes de consumirlos
Aunque los dulces son parte de la celebración, es importante revisarlos antes de que los niños los consuman.
La Academia Americana de Pediatría, recomienda a los padres comprobar que los envoltorios estén intactos y desechar cualquier producto abierto, roto o con señales sospechosas. También deben revisar las etiquetas para identificar ingredientes que puedan provocar alergias.
En el caso de los niños pequeños, es necesario prestar especial atención al riesgo de atragantamiento. Los caramelos duros, las gomas de mascar y otros dulces pequeños o difíciles de masticar pueden representar un peligro, especialmente para los menores de cuatro años.
Una vez en casa, los adultos pueden separar los dulces apropiados para la edad de cada niño y guardar aquellos que no deban consumir.
Prevenir accidentes en casa
Las precauciones también deben extenderse a las decoraciones y actividades que se realicen en el hogar.
Para evitar caídas, es conveniente mantener las entradas, los pasillos y las escaleras despejados, así como garantizar una buena iluminación en las áreas por donde circularán los niños.
Si se colocan calabazas, luces u otros adornos, se recomienda utilizar luces eléctricas o velas a batería en lugar de llamas abiertas. Las velas encendidas deben mantenerse fuera del alcance de los menores y alejadas de disfraces, cortinas y materiales inflamables.
Los adultos también deben supervisar las manualidades y mantener tijeras, cuchillos y otros objetos cortantes fuera del alcance de los niños.
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