En el marco del Día Internacional del Libro, un reportaje de la comunicadora Loandry Álvarez plantea una reflexión necesaria sobre el presente y el futuro de la lectura en la República Dominicana, en un contexto marcado por la digitalización y el consumo acelerado de contenidos. Lejos de confirmar una crisis definitiva, el trabajo periodístico evidencia un proceso de transformación en los hábitos lectores, especialmente entre las nuevas generaciones.
Durante años, el discurso dominante apuntaba a una disminución del interés por los libros, particularmente en formato físico. Sin embargo, voces expertas consultadas en el reportaje coinciden en que más que una desaparición, se trata de un cambio en las formas de leer.
El escritor y periodista Gustavo Olivo sostiene que los jóvenes sí leen, aunque en formatos distintos: desde mensajes breves en redes sociales hasta libros digitales en dispositivos electrónicos. Esta diversificación ha redefinido la experiencia lectora.
El profesor de psicología Julio Valeirón advierte que uno de los principales retos actuales es la disminución en la capacidad de atención, influenciada por el entorno digital. La sobreexposición a contenidos breves y fragmentados dificulta la concentración prolongada que exige la lectura tradicional. A esto se suma la falta de políticas públicas que incentiven el hábito lector, así como la escasez de espacios como bibliotecas y librerías accesibles.
Desde el sector comercial, Hans Khuen, vicepresidente de Cuesta Libros, observa un repunte en la cantidad de personas que leen, aunque con una mirada más amplia del concepto de lectura. Señala que no solo los libros tradicionales cuentan, sino también otros textos que forman parte del día a día, lo que obliga a replantear cómo se mide el hábito lector en la actualidad.
El reportaje también recoge las opiniones de estudiantes, quienes coinciden en que el libro físico no ha quedado obsoleto. Aunque reconocen las ventajas de lo digital, destacan el valor del formato tradicional como una herramienta que favorece la concentración, el aprendizaje y una conexión más profunda con el contenido. Para muchos, el libro sigue siendo esencial en el proceso educativo.
En ese sentido, se plantea la necesidad de revisar los planes de estudio para conectar mejor a los jóvenes con la lectura, incorporando autores contemporáneos y temas cercanos a su realidad. Asimismo, se subraya la importancia de promover iniciativas que conviertan la lectura en una experiencia atractiva, más allá de la obligación académica.
El reportaje concluye que la lectura no está en extinción, sino en evolución. En un mundo dominado por la inmediatez, el desafío no es elegir entre lo físico y lo digital, sino encontrar un equilibrio que permita mantener vivo el hábito lector. La lectura, en cualquiera de sus formatos, sigue siendo una herramienta clave para el desarrollo del pensamiento crítico, la creatividad y la formación integral de las nuevas generaciones.
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