"El visible amante", de Máxima Altagracia Hernández Zorrilla, es un poemario de 63 págs., editado en la colección Editorial MRAT, SRL. La edición fue al cuidado de Leibi Ng y la autora.
El diseño de la portada y de la contraportada, fue bajo la responsabilidad de Scarle Lebrón Torres. La supervisión del diseño gráfico y de la diagramación, fue a cargo de Ludwig S. Medina. Este libro fue Impreso por Nelson Soto Impresora. Santo Domingo, R.D. 2020.
Partiendo de los espacios de contenidos que conforman esta obra, nos encontramos con una serie integrada por cincuenta (50) poemas, caracterizados por una brevedad multívoca, expansiva y simbólica.
El amor y el amar, aquí, forman una misma trinchera humana, donde nada pretende quedar oculto, sino que se expone de manera espontánea y desnuda…abierta y sin camuflajes verbales, aunque que la metáfora se impone en estos cantos.
Como ha dicho la autora en la dedicatoria, estos versos son "vestigios de su alma". En este poemario, también nos encontramos con más de dos (2) escritos a manera de prólogo, como quien procura encontrar escudos, para entrar al terreno de batalla del discurso poético y sus laberintos estéticos.
Esto, aquí, también es innecesario, porque nada más con el título del poemario, los lectores y lectoras, quedan hábidos-as de saber quién es, para conocer al "visible amante".
Y fíjese usted, que en las palabras que sirven de prólogo, calzadas, unas por el filósofo Alejandro Arvelo, otras, firmadas por María Isabel Díaz y otras palabras a manera de prólogo firmadas por el reconocido investigador, crítico literario y presidente de la Real Academia de la Lengua en la República Dominicana, el Dr. Bruno Rosario Candelier.
En ninguno de esos escritos se pone de manifiesto, de manera patente y sentible, el "visible amante", como cuerpo poético vital, como se percibe en estos versos. Veamos:
¡Amado mío!/¿Qué hay en tu excelsa mirada/cuando haces preso/este pecho en llama/que me delata?"
(Ver pág. 27, obra citada).
Esa interrogante que se destila en esa interrogante poética, permite descubrir y sentir los pasos y las miradas del "amante visible", más que lo manifestado en esos tres prólogo. Esto lo digo sin pedir excusas.
Eso es así, porque, repito, El libro habla por sí mismo, nos prefija su memoria, se delata y se desnuda ante nosotros. Basta con leerlo y saberlo saborear, línea a línea, desde una mirada crítica. ¿Para qué y por qué, tantas "cartas de recomendación"?
Al leer esta obra, he percibido en sus bordes la entrega amorosa de una amante (la poeta), en disposición de entrega ante el ser amado, muriendo de fervor en su cuna, transpirando anhelos y deseos sobre la sombra de su amante visible. Y me pregunto, ¿y qué ocurrirá en los predios del posible amante no visible?
Se trata de una confesión ante el mundo, desde un lirismo que se instaura desde estrofas en cuartetos y quintetos, caracterizados por su armonía expresiva y la ritmicidad de sus versos. Veamos:
Muérome en tu cuna/de carne y miel/mientras llueven las horas/que visten mi piel"//.
(Ver pág. 19, obra citada)
Es una voz lírica y melancólica, la que se destila en estos versos que integran el cuerpo poético de "El visible amante".
Desde una interrogante, la amante pregunta por el rumbo del ser amado, cuando no siente el olor del amante visible y desde su preguntar nos deja la bruma de quien transmigra hacia otros espacios.
Es este un poemario de confesiones, desde el poema. Desde aquí, vemos y sentimos el clamor de la amada, proyectando hacia el universo su sentir ante el amante. Veamos:
"¡ Amado mío!/¿Qué hay en tu excelsa mirada/cuándo haces preso/este pecho en flama/ que me delata?"//.
No hay temor de exponer ante todos sus brumas y su querer. Ella, es la amante visible, la que se abre ante el público y sin temor a ser vista, se entrega, en un acto sin límites. Su expresión poética es la más simple y clara prueba de un ser humano dispuesto a vivir, por encima de la multitud y avatares.
Se trata de un poetizar lírico y melancólico, a la vez. Es este un poemario convertido en un ritual de confesiones amorosas. Es una proclama sentimental, destinada a revivir la memoria sobre el tiempo vivido y sentido, junto a su amante.
En esta obra, la poeta se deja sentir de la manera más humana y carnal, entre lo material y lo espiritual, como quien nos reafirma su sentido de lo humano, desde el ser y el no ser.
"En el amante visible" hay un poetizar de referentes vivenciales que conllevan al lector, no sólo a ver al amante que se ve, sino a cuestionar la amante que se desnuda ante nosotros, sin resquemores, bajo la consigna de que el amor es manifestación libertaria del vivir.
Aquí…la espontaneidad del decir se constituye en fluidez de lo estético, vinculado al sentimiento.
A partir de la lectura de esta obra, la realmente visible es la amante, no el amante, porque es la amante la que, desde su discurso poético se delata ante la multitud, y, sin temores, grita al mundo quién es y cómo es, desde estas confesiones, convertidas en confesiones poéticas melancólicas e intimistas.
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