En el panorama histórico-literario de la República Dominicana, la presencia de mujeres de letras nacidas en el siglo XIX y en el umbral inmediato de 1900 incluye figuras fundamentales que marcaron la lírica, el periodismo y el pensamiento de la nación. Sin embargo, en comparación con el sexo opuesto —los hombres—, la historiografía de la época de transición del siglo XIX al XX registra de forma documentada un número muy reducido de poetas y escritoras.

Hay que aclarar también que la población estimada de la República Dominicana, según cálculos de mediados del siglo XIX (es decir, 1844-1871), rondaba de forma aproximada entre los 126.000 y los 200.000 habitantes, mientras que en el primer censo oficial del país, llevado a cabo del 19 de enero al 24 de diciembre de 1920, la población alcanzaba los 894.665 habitantes. No había mucha gente y, por lo tanto, la educación para las mujeres estaba prácticamente prohibida. No había escuelas; donde las había, eran muy pobres, a tal extremo que no pasaban del catecismo. Decía doña Manuela Rodríguez, una discípula de Salomé, “que las madres no querían que sus hijas aprendieran para que no les mandaran papeles a los mozos”.

Salomé Ureña de Henríquez (1850-1897): Es considerada la pila electrizante de la poesía lírica dominicana del siglo XIX y, además, la pionera en la educación femenina, madre del destacado humanista Pedro Henríquez Ureña. Es la cantora de la patria, de la gloria y del progreso, con poesías tan sonadas como “Mi Pedro”, “Angustias”, “Ruinas”, “Vespertina”, “A la patria”, “En horas de angustias”, “El ave y el nido”, “16 de agosto”, “Quejas”, etc.

Altagracia Saviñón (1886-1942): Reconocida como una de las pioneras en introducir el modernismo y el simbolismo en la poesía dominicana, con obras como su célebre poema “Mi vaso verde” (1903) y “Serenata de Schubert”. Mariano Lebrón Saviñón, su primo y también poeta, dice: “Altagracia Saviñón pertenece al modernismo; hay quienes dicen que ella fue quien lo introdujo en Santo Domingo… Cantarle a un vaso verde tan llena de nostalgia, tan llena de tristeza, porque era una mujer muy sufrida, hermosa, pero enferma”.

Josefa Antonia Perdomo y Heredia (1834-1896): Destacada poetisa de la primera hornada romántica del siglo XIX, compartiendo época y espacios con Salomé Ureña. Es la primera mujer dominicana que publicó sus poesías en la prensa dominicana, entre 1854 y 1856, en los diarios El Oasis y el periódico católico La Crónica. Publicaba sus poesías con el seudónimo “Laura”. Obra: Poesías de la Señorita Josefa A. Perdomo (1885), con prólogo de José Joaquín Pérez.

Camila Henríquez Ureña, 1910

Camila Henríquez Ureña (1894-1973): Fue ensayista, humanista y feminista, dominicana y cubana por naturalización. Es hija de Salomé Ureña y Francisco Henríquez y Carvajal. Está considerada una de las intelectuales más destacadas de Latinoamérica y el Caribe del siglo XX.

Abigail Mejía (1895-1941): Su nombre completo era Ana Emilia Abigaíl Mejía Solière. Fue activista feminista, sufragista, biógrafa, prosista, educadora, fotógrafa, política, periodista y la primera reportera transnacional y corresponsal dominicana. Fue la fundadora del Club Nosotras en 1927 y de Acción Feminista Dominicana. Obra: Sueña, Pilarín, novela (1925). El autor dominicano Virgilio Díaz Grullón, escribiendo sobre Sueña, Pilarín, dice: “Narra con un lenguaje dulce y sencillo, a veces lleno de humor, la historia de una joven de origen dominicano, pero nacida y criada en España, que vive intensos episodios en una vida llena de tragedia que comienza con su orfandad, luego sufre el dolor de una adopción impuesta, padece la dureza de vivir en un convento, lucha contra una relación incestuosa y, finalmente, encuentra el amor con un joven dominicano apasionado y, en última instancia, halla la felicidad que la vida le había negado cruelmente”.

Amelia Francasci (1850-1941): Su nombre completo es Amelia Francisca Marchena Sánchez de Leyba. Fue escritora y feminista, considerada la primera novelista dominicana, conocida por haber inaugurado el género autobiográfico en la literatura nacional dominicana. Obras: Madre culpable (novela); un libro de historias cortas, Cierzo en primavera. Colaboró en la revista científica y literaria Panfilia, donde publicó la novela por entregas Impenetrable.

Virginia Elena Ortea (1866-1903): Narradora, poeta, periodista y dramaturga. Junto con Josefa Perdomo y Salomé Ureña integra el grupo de mujeres más sobresalientes de la primera hornada de la literatura dominicana en el siglo XIX. Publicó poemas con el seudónimo de Elena Kennedy, nombre de su abuela materna. Colaboró en periódicos y revistas. Al final de su corta vida reunió sus cuentos en Risas y lágrimas (1901). En teatro publicó Las feministas, zarzuela en dos actos, y Mi hermana Catalina (1896).

Delia Weber (1900-1982) está trazando el límite del tránsito hacia el siglo XX y el despido del XIX, destacándose como poeta, pintora, educadora y activista por los derechos civiles y el sufragio femenino, cuya biografía y obra se recopilan en espacios posteriores, que es el tiempo donde desarrolló su próspera producción literaria e intelectual, como lo fue el siglo XX. Estuvo entre las fundadoras del Club Nosotras (1927) y de Acción Feminista Dominicana (1931). Publicó: Ascuas vivas (poemas); Encuentro; Espigas al sol; Estancia; Dora y otros cuentos; Apuntes; Los viajeros; Poema dramático; Los bellos designios; La India: Renacimiento en Bengala; Personalidad de Rabindranath Tagore.

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Fuentes:
Núñez Hernández, Ramón. 500 años de literatura dominicana. Publicaciones en línea Amazon, 2026.
Apuntes de cátedra recogidos de mi experiencia docente en las aulas.
Wikipedia. La enciclopedia libre, acompañada de las IA.
Santo Domingo, D.N., 17/10/2026

Ramón Núñez Hernández

Profesor y escritor

Ramón Núñez Hernández es escritor y profesor universitario. Autor de la novela "Una vez un niño maravilla". Estudió literatura en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, academia de la cual ha sido profesor. Es autor de los libros de enseñanza Cuaderno de Lengua Española Básica I y II.

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