¿Quién imagina el peso profesional, emotivo y ético que le impone a un actor-director el desafío de actuar durante una hora y 50 minutos, haciendo 13 personajes cruzados por once arcos, imprimiendo una caracterización particular, envolver al público con su discurrencia y generar un impacto tan variado como aquel que incluye desde la risa hasta la compasión por el sufrimiento del “otro”?
Lo que transmite en su narración, al parecer de mucha tendencia autobiográfica, conquista al público; pero no es lo que cuenta, es cómo lo narra. Apela a una fuerza que conforma con movimiento corporal, un repertorio de micro gestualidad, inflexiones, manejo de tono y volumen, rapidez interpretativa y carisma, mucho carisma.
Lo que alcanza la versatilidad de Mauricio Dayub no es una casualidad ni un regalo. Es producto de tener claro su horizonte profesional, de entregarse a los estudios, de hacerlo con una fe y certidumbre inquebrantables. Siendo un aficionado actor de provincia, se trasladó a Buenos Aires en procura de formación. Nació el 28 de enero de 1960 en Paraná, provincia de Entre Ríos, Argentina.
Este artista, que se inició en serio en sus estudios de teatro con el maestro bonaerense Carlos Gandolfo —figura esencial del teatro argentino y referente del método del Actors Studio—, vivió en sus primeros años en pensiones y asumió empleos de ocasión para ser hoy un nombre que impone respeto, a partir de cuanto es capaz de desarrollar como actor, dramaturgo, director, productor y gestor cultural. Los primeros años fueron difíciles: vivió en pensiones y trabajó en diversos oficios mientras se formaba como actor.
Las dos funciones de El equilibrista en el Palacio de Bellas Artes, que se vieron colmadas de público, fueron suficientes para disfrutar uno de los espectáculos unipersonales de mayor variedad de personajes, con la más rápida transformación de sus episodios, empleando la utilería más simple y asumiendo sus efectos lumínicos a partir de elementos tan sencillos como una linterna de mano.
Precedido por una amplia trayectoria de premios y distinciones en Argentina y otros países, como espectáculo teatral es alucinante, y en él resaltan tanto los talentos artísticos de Dayub como el empleo preciso del vestuario y la utilería.
Como espectáculo, su trabajo es una clase magistral de actuación que debieron haber aprovechado actores y estudiantes. Algunos lo hicieron.
Dayub es personalmente un atleta y, como actor, un hábil recopilador de la sapiencia urbana, vocero de la identidad e incluso de la autocrítica a la argentinidad, con efectos visuales extraordinarios a pesar de la simplicidad de su base técnica.
El espectáculo está inspirado en recuerdos familiares y en las enseñanzas de sus abuelos inmigrantes. El equilibrista es una pieza multipremiada con un itinerario interminable de presentaciones: ha sido vista por 370 mil personas, ha recorrido cinco países y 70 ciudades. El unipersonal fue estrenado en 2019.
Mauricio Dayub es una figura clave del teatro argentino contemporáneo por su capacidad para unir sensibilidad popular, profundidad humana y excelencia interpretativa, tanto en el teatro comercial como en el independiente.
Ficha artística
· Título: El equilibrista
· Autores: Mariano Saba, Patricio Abadi y Mauricio Dayub
· Supervisión autoral: Mauricio Kartún
· Dirección: César Brie
· Diseño de vestuario y escenografía móvil: Gabriella Gerdelics
· Diseño de fondo lumínico escenográfico: Graciela Galán
· Diseño de iluminación: Ricardo Sica y Equipo Creativo EE
· Música: Pablo Brie
· Arreglos musicales: Matías Wilson
· Pelucas: Roberto Mhor
· Animación gráfica: Micaela Monti – Guillermo Pérez
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