En la obra El arpa y la sombra (1979), el escritor cubano Alejo Carpentier buscó desmitificar la figura histórica del navegante genovés Cristóbal Colón. Con el empleo de lo real maravilloso, trató de convertir a un personaje conocido tradicionalmente por sus exploraciones y conquistas en uno más humanizado. En la novela se exponen aspectos de su personalidad como la hipocresía, el egoísmo y el remordimiento por sus malas acciones.
El arpa y la sombra se divide en tres partes: “El arpa”, “La mano” y “La sombra”. Con esta obra, Carpentier busca revelar, a través de un personaje histórico, las dimensiones maravillosas de los espacios que alberga el continente americano, tal como lo expone Elena Palmero (2007): “En ese viaje de Colón hay claves fundamentales para entender nuestra dimensión maravillosa, pues con él se funda un nuevo espacio americano, espacio de lo fabuloso, de confluencias inimaginables” (p. 113). Esto lo logra transformando al personaje histórico en una figura de ficción a través de la literatura, la cual, de acuerdo con Raymond Williams (1988), es “el proceso y el resultado de la composición formal dentro de las propiedades sociales y formales del lenguaje” (p. 60).
El arpa y la sombra constituye una de las obras más importantes del movimiento de “Lo real maravilloso”, que, según sostiene Mega Literatura (2020), representa “una mirada al continente americano”. En este texto, Carpentier, a través de la figura de Colón, muestra las raíces antiguas de América para explicar y justificar el proceso de las sociedades modernas, tal como lo expone Manuel Arango (1978): “La obra literaria de Carpentier tiene en común el anhelo de mostrar el valor de las raíces autóctonas y antiguas con el fin de que expliquen y justifiquen el proceso de la sociedad moderna” (p. 318).
Si se analiza el Colón expuesto por Carpentier frente al conocido históricamente, se encontrarán diversas similitudes y diferencias. En el caso de las similitudes, se destaca, en primer lugar, la búsqueda del oro. El Colón histórico, al llegar a América y escuchar noticias sobre las riquezas en la isla de Babeque, se puso en función de acudir allí lo antes posible: “Y deseaba ir a la isla que llamaban Babeque, adonde tenía nueva, según él entendía, que había mucho oro” (Colón, 1982, p. 22). En la obra de Carpentier, cuando Colón entra en contacto por primera vez con los taínos y ve en ellos algunas prendas de oro, se colma de codicia y le nace un afán voraz por encontrarlo: “Cuando observé que unos indios traían unos pedazuelos de oro colgados de las narices. Dije: ORO. Viendo tal maravilla sentí como un arrebato interior. Una codicia, jamás conocida, me germinaba en las entrañas” (Carpentier, 1979, p. 51). Este argumento se refuerza con lo expuesto por el historiador Tzvetan Todorov (1987): “Al leer los escritos de Colón, se podría tener la impresión de que su móvil esencial era el oro, o más bien la búsqueda de oro” (p. 18).

En segundo lugar, destaca la percepción que ambas representaciones de Colón tenían sobre las tierras americanas. El Colón histórico las describe repletas de recursos naturales que generaban placer al contemplarlas, dando la impresión de no haber visto un paisaje igual: “Esta isla es bien grande y muy llana y de árboles muy verdes y muchas aguas y una laguna en medio muy grande, sin ninguna montaña y toda ella verde, que es placer mirarla” (Colón, 1982, p. 10). En la obra de Carpentier, el Almirante corrobora esta percepción en el siguiente fragmento: “Fui sincero cuando escribí que aquella tierra me pareció la más hermosa que ojos humanos hubiesen visto” (Carpentier, 1979, p. 51).
En el caso de las diferencias, también resultan diversas. Primero, se encuentra la percepción inicial sobre los taínos. El Colón histórico los describe como personas inocentes, pasivas, amistosas y idóneas para ser cristianizadas: “Luego se ayuntó allí mucha gente de la isla. Porque nos tuviesen mucha amistad, y conocí que era gente que se libraría y convertiría a nuestra santa fe con amor y no por fuerza” (Colón, 1982, p. 8). Esta percepción la confirma José Oviedo (2001): “El almirante no ve en los taínos una raza de pecadores excluidos de la redención, sino la humanidad viviendo en un estado de inocencia paradisíaca” (p. 84). En cambio, en la obra de Carpentier, Colón y parte de su tripulación se burlan de ellos al ver su apariencia: “Muchos de los nuestros se echan a reír, porque los que se les acercan son hombres desnudos, que apenas si traen algo como un pañizuelo blanco para cubrirse las vergüenzas” (Carpentier, 1979, p. 49). Debido a este aspecto, los discriminan y califican como personas necesitadas: “Y me barrunto que deben ser miserables, muy miserables, tremendamente miserables, puesto que andan todos en cueros” (Carpentier, 1979, p. 50).
En ese mismo orden, varía la razón por la que halló las tierras americanas en su viaje. Para el Colón histórico: “El motivo que lo llevó a realizar esa travesía fue el deseo de mostrar la existencia de tierras desconocidas, de las que tuvo información por el aviso de un piloto cuya nave había sido arrojada allí por una tempestad” (O´Gorman, 1977, p. 18). En cambio, en la obra de Carpentier, Colón conoce esas tierras por una antigua información de un hidalgo desterrado por homicidio: “Varios siglos atrás, un hidalgo condenado a destierro por delito de homicidio emprendió una navegación fuera de rumbos usuales, que lo condujo a una enorme tierra a la que llamó ‘Tierra Verde’ por lo verde que allí estaban los árboles” (Carpentier, 1979, p. 30).
Otras diferencias destacables entre ambos Colón son las atribuidas por Carpentier de las que no se tiene constancia en la versión histórica. Primero está la falta de escrúpulos con la que buscaba el financiamiento de su travesía, sin importar qué país le diera el apoyo: “Poco había de importarme, al fin y al cabo, cuál nación ganaría, con ayudarme, gloria infinita y riquezas sin cuento. No era yo portugués, ni español, ni inglés, ni francés. Era genovés, y los genoveses somos de todas partes” (Carpentier, 1979, p. 38). Luego se encuentra la desolación que sintió al volver a América y ver a los españoles masacrando a los taínos por el oro que él mismo había promovido: “Se habían soltado en ralea de oro por toda La Española, apaleando indios, incendiando sus aldeas, matando, torturando, en busca de esa maldita mina invisible que yo mismo buscaba, sin hablar de las cien mujeres violadas en las expediciones” (Carpentier, 1979, p. 66). Todo esto para luego asimilar el remordimiento por sus malas acciones al enfrentarse a su confesión ante la Iglesia: “Y sentenciar y apelar, alcanzar las últimas instancias de un juicio donde, en fin de cuentas, estoy solo, solo con mi conciencia que mucho me acusa y mucho me absuelve” (Carpentier, 1979, pp. 24-25).
A través de El arpa y la sombra, Alejo Carpentier desmitificó la figura histórica de Cristóbal Colón. Mediante lo real maravilloso, operó una metamorfosis en este personaje reflejado por la historia oficial como gran navegante y conquistador, transformándolo en uno dotado de matices introspectivos y rasgos típicamente humanos. Con esta obra, Carpentier logró exponer aspectos de la personalidad de Colón excluidos de las crónicas coloniales, como la hipocresía, el egoísmo y el arrepentimiento por sus actos; una propuesta que incita a los lectores a reflexionar sobre esta figura célebre y sobre los textos colonialistas en general.
Bibliografía
Arango, M. (1978). Correlación social e histórica y lo real maravilloso en El reino de este mundo de Alejo Carpentier. Thesaurus, (2), 317-325.
Carpentier, A. (1979). El arpa y la sombra. Siglo XXI Editores.
Colón, C. (1982). Diario de a bordo. Espasa-Calpe.
Mega Literatura. (25 de enero de 2020). Escritor (Alejo Carpentier) Lo real maravilloso – Documentales [Archivo de Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=rVxf1XdaAIk
O´Gorman, E. (1977). La invención de América. Fondo de Cultura Económica.
Oviedo, J. (2001). Historia de la literatura hispanoamericana. Alianza Editorial.
Palmero, E. (2007). El último viaje a los orígenes de Alejo Carpentier: El arpa y la sombra. Contexto, (11), 105-118.
Todorov, T. (1987). La conquista de América. Siglo XXI Editores.
Williams, R. (1988). Marxismo y literatura. Península.
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