A nivel tradicional, el Ministerio de Cultura ha pretendido coordinar centralizadamente todas las instancias de la cultura popular dominicana, en vez de ser el apoyo y la promoción de estas actividades, fundamentado en la existencia y esencias de políticas culturales de Estado.

A pesar de logros de algunas instancias oficiales como el Centro Cultural Banreservas y el Museo del Hombre Dominicano, el problema fundamental del Ministerio de Cultura son sus limitaciones económicas, el desconocimiento nacional-internacional relacionado incluso con la UNESCO, la debilidad en la definición de política culturales de Estado, la ausencia de equipos permanentes de técnicos profesionales del área cultural y la tragedia de no apoyar realmente a las organizaciones populares.

Este espacio de fragilidad oficial le ha dado extraordinarias posibilidades de apoyo cultural al sector privado, donde algunos se insertan en los intereses comerciales convirtiendo la cultura en espectáculo para su beneficio, pero por suerte existen instancia dentro de este sector con una visión sana y coherente del apoyo y la difusión de la cultura popular en instancias de identidad y dominicanidad.

Existen Casas de la Cultura oficiales que trabajan con las idealizaciones, los sueños y las uñas, sobreviviendo ante la ausencia de recursos económicos suficientes, haciendo milagros, mientras sobresalen a nivel privado, entre otros, el Centro León y Casa de Arte en Santiago, el Centro Cultural Perelló en Baní, Teatro Guloya, La Casa España, la Casa Mella Russo, el Museo de la Resistencia, el Museo de la Puerta del Cordón, el espacio cultural de ABA y la Academia de Ciencias en la ciudad colonial, las cuales son bastiones, ejemplos de trabajo y acciones culturales en una dimensión local, regional y nacional que sobrepasan los esfuerzos y logros del Estado.

Igualmente, a nivel Institucional, hay un apoyo del sector privado como Bancos, instituciones educativas y comerciales que esporádicamente patrocinan eventos artísticos-culturales de trascendencia como apoyo a la identidad y la dominicanidad.

Para mí, instituciones obligadas a la promoción de la cultura popular, tienen que redefinirse como es el caso de casi todas las universidades, en especial la UASD, que fuera de su currículo, solo llevan expresiones culturales a las comunidades, cuando en realidad las comunidades tienen que ser el espacio para crear redefinir y difundir el arte y la cultura.

Los académicos, los intelectuales, los escritores, no hacen cultura popular, los protagonistas son los sectores populares, con capacidad creativa y crítica, la cual, en secreto, aunque parezca paradójico, en opinión de Bertolt Brecht, "la cultura popular es siempre subversiva", convirtiéndola en un espacio de resistencia y de identidad, explicita e implícita, en códigos particulares simbólicos de primavera.

Aun así. la cultura popular es el espacio de enriquecimiento de las esencias de la identidad y de la dominicanidad, donde se abren los caminos de los cambios verdaderos y las puertas y ventanas del proceso de la creatividad.

Los centros culturales, las organizaciones e instituciones que apoyan la cultura popular, están enriqueciendo y contribuyendo al fortalecimiento de la identidad y de la dominicanidad. El Centro León acaba de realizar un encuentro con representaciones de los grupos populares y personajes del carnaval de los barrios populares de Santiago de los Caballero, realizando un homenaje de manera particular a los lechones y los Robalagallinas, símbolos centrales de este hermoso carnaval, facilitando de manera especial la participación familiar y enfatizando la promoción de niños y niñas para integrar y hacer orgullosas a las nuevas generaciones de esta expresión cultural.

Esta actividad fue un reconocimiento a Dagoberto Tejeda Ortiz, siendo importante e impactante el intercambio con una comparsa de Alí-Babá del carnaval del Distrito Nacional, el cual define una de las diversidades del carnaval nacional y su presentación permite su conocimiento para los sectores populares de Santiago, gracias el Centro León, donde resulta innovador no solo el baile de esta comparsa, sino su musicalidad, porque es un nuevo aporte al carnaval dominicano.

Esta música innovadora y contagiante, inédita, única, original del carnaval del Distrito Nacional, es recreada con las esencias musicales Guloyas de San Pedro de Macorís, dándole una identidad particular a nivel popular, que enriquece al carnaval nacional.

Al importantizar al carnaval popular de Santiago, el Centro León muestra la tendencia creadora de los barrios a nivel del proceso de fantasía de los lechones, pero al mismo tiempo revaloriza y enfatiza la importancia y trascendencia de las expresiones tradicionales, algunas innovadoras como Las Marolas y que las propuestas de fantasía, tienen que tener en cuenta las simbolizaciones originales de la identidad de los personajes tradicionales de Santiago.

El proceso del Centro León no es un espectáculo, es un esfuerzo pedagógico-educativo a nivel popular de un proceso permanente. que hace una ruptura con la visión de la enseñanza- aprendizaje tradicional. Esta actividad de acción permanente del Centro León con estos sectores populares, redefinen el papel de los centros cultures e instituciones culturales tradicionales y oficiales. Es, además, una muestra y un nivel de importantización de una de las actividades culturales populares más trascendentes de la cultura popular dominicana y un ejemplo de un verdadero trabajo cultural, creativo, solidario, comprometido con los sectores populares y el país.

¡Esto es importante, porque el carnaval es una de las actividades artísticas culturales populares más trascendentes de la nación, orgullo nacional, patrimonio del país, expresión profunda de identidad y dominicanidad!

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Centro León (Fuente-externa)
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Participantes y organizadores en el Centro León (Foto Amarilis)