El cine dominicano ya no necesita demostrar que existe. Las estadísticas de 2025 hablan de una actividad constante, con 57 proyectos rodados, 37 películas nacionales estrenadas y más de tres millones de visitas a las salas.

La nueva infografía publicada por la Oficina Nacional de Estadística (ONE), con información de la Dirección General de Cine (DGCINE), la Oficina Nacional de Derecho de Autor (ONDA) y otras instituciones, permite mirar más allá de los estrenos. Detrás de cada película hay empleos, empresas, servicios contratados y profesionales que han convertido el cine en su oficio.

La conversación ya no es si podemos hacer cine. Eso está demostrado. Ahora debemos lograr que nuestras historias circulen mejor, encuentren a su público y continúen generando oportunidades para quienes decidieron hacer de esta industria su profesión.

Una producción impulsada desde el país

Durante 2025 se rodaron en República Dominicana 57 proyectos cinematográficos que aplicaron a la Ley de Cine. De ellos, 50 fueron nacionales y 7 extranjeros.

Es decir, cerca del 88 % correspondió a proyectos dominicanos.

El dato es importante porque muchas veces pensamos en la industria a partir de las grandes producciones internacionales que llegan al país. Sin embargo, buena parte de la actividad cotidiana descansa sobre el cine nacional.

Quienes han estado cerca de un rodaje saben que su impacto no se limita al director, los actores o el productor. Una película contrata técnicos, transportistas, servicios de alimentación, alquileres, hospedaje, seguridad, construcción, vestuario y proveedores de distintas áreas. Durante semanas o meses, el presupuesto circula dentro de una red mucho más amplia que el equipo visible en pantalla.

Todavía sería necesario conocer cuánto se invirtió y cuántos empleos se generaron. Contar proyectos es útil, pero medir su impacto económico permitiría entender mejor lo que el cine aporta al país.

Una cartelera dominicana cada vez más diversa

En 2025 se estrenaron 37 películas dominicanas. Hace algunas décadas, la llegada de una producción nacional a las salas era un acontecimiento aislado. Hoy forma parte habitual de la cartelera.

También ha cambiado la oferta. Aunque la comedia mantiene una presencia importante, ahora convive con dramas, documentales, suspenso, cine de autor y producciones de realizadores emergentes.

He visto transformarse la conversación. Antes celebrábamos que una película lograra terminarse y estrenarse. Ahora también hablamos de su campaña, su permanencia en cartelera y las posibilidades de circular en festivales, mercados y plataformas.

Eso no significa que el camino esté resuelto. Con una producción más constante, cada película necesita identificar a su audiencia y explicar por qué merece ser vista. La conexión con el público no se consigue únicamente pidiendo apoyo: se construye con promoción, disponibilidad y una estrategia que acompañe la obra más allá de su estreno.

Más de tres millones de visitas a las salas

La República Dominicana contó en 2025 con 25 complejos cinematográficos y 163 pantallas. En ellas se exhibieron 333 películas nacionales y extranjeras, se registraron 3,037,119 visitas y se recaudaron aproximadamente RD$1,046 millones.

En tiempos de plataformas y consumo desde el hogar, que más de tres millones de personas hayan visitado las salas confirma que el cine continúa siendo una experiencia importante para el público dominicano.

El cortometraje encuentra un nuevo impulso

Uno de los datos más llamativos corresponde a los cortometrajes registrados ante la ONDA. La cifra pasó de 132 en 2024 a 261 en 2025, un crecimiento cercano al 98 %.

Algo está ocurriendo entre los nuevos realizadores. Universidades, festivales y muestras reciben cada vez más trabajos de jóvenes que utilizan el cortometraje para adquirir experiencia, probar nuevas narrativas y comenzar a presentar sus historias.

El aumento corresponde a obras registradas y no necesariamente a todos los cortos producidos, pero revela una mayor actividad y conciencia sobre la protección de la autoría.

Los guiones cinematográficos registrados, en cambio, pasaron de 22 en 2024 a 8 en 2025. No podemos concluir que se estén escribiendo menos historias, pero la cifra recuerda que una industria comienza mucho antes del rodaje: comienza con una idea bien desarrollada y protegida.

Una nueva generación se prepara

La transformación del sector también puede observarse en las aulas. En 2022, las carreras de Cinematografía reunían a 1,079 estudiantes: 549 mujeres y 530 hombres.

Ese mismo año egresaron 117 profesionales, entre ellos 74 mujeres y 43 hombres. Las mujeres representaron alrededor del 63 % de los egresados.

Que más de mil jóvenes eligieran estudiar cine habría sido difícil de imaginar años atrás. Ahora el desafío es conseguir que esa formación encuentre oportunidades reales dentro del mercado y que la presencia femenina también se refleje en los equipos y puestos de decisión.

Más que películas

Producir también se volvió más costoso. El Índice de Precios al Productor de las actividades audiovisuales alcanzó 154.01 puntos en 2025, con una variación de 5.62 % en doce meses. El aumento ejerce presión sobre equipos, transporte, alimentación, materiales y posproducción, especialmente en proyectos independientes.

Aun con estos desafíos, las cifras muestran una industria activa, formada mayoritariamente por proyectos nacionales y acompañada por una nueva generación de profesionales.

La Ley 108-10 para el Fomento de la Actividad Cinematográfica ayudó a construir una estructura donde antes predominaban los esfuerzos individuales. Más de una década después, el resultado no se mide únicamente en películas: también se encuentra en los empleos, las empresas creadas y la experiencia acumulada por los equipos dominicanos.

Y hay otro aporte que ninguna tabla puede explicar por completo. El cine conserva nuestra manera de hablar, nuestros espacios y la memoria de una sociedad que cambia. Nos permite contar el país desde aquí y presentar una imagen más amplia de la República Dominicana ante el mundo.

La conversación ya no es si podemos hacer cine. Eso está demostrado. Ahora debemos lograr que nuestras historias circulen mejor, encuentren a su público y continúen generando oportunidades para quienes decidieron hacer de esta industria su profesión.

Marc Mejía

Crítico de cine

Marc Mejia, crítico de cine y gestor desde Cinemaforum, de creación de nuevos públicos educados en cine. Con más de 20 años de experiencia en la difusión de la industria cinematográfica a nivel local e internacional, Marc ha consolidado su reputación no solo como crítico de cine, sino también como un profundo conocedor y cineasta activo en la escena local. Su pasión por el cine fue influenciada desde su infancia por su padre, Pericles Mejía . Editor de www.cinemadominicano.com, portal creado por su padre en 2004.

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