Este martes 31 de marzo de 2026 se cumplen 31 años de la muerte de Selena Quintanilla, la voz que transformó la música tejana (Tex-Mex) en un símbolo de identidad y pertenencia para millones. Su asesinato marcó a la ciudad de Corpus Christi aquel 31 de marzo de 1995 y aún resuena como una herida abierta en la memoria colectiva: la “Reina del Tex-Mex” fue arrebatada a los 23 años, víctima de un disparo en el motel Days Inn, en medio de una fuerte discusión con Yolanda Saldívar, entonces presidenta de su club de fans y administradora de sus boutiques.
Más allá del crimen, lo que permanece es el eco de su legado. Selena no solo conquistó escenarios: tendió un puente entre culturas, se consolidó como ícono de la música latina y se convirtió en símbolo de perseverancia. Treinta y un años después, su voz sigue vibrando como un canto de eternidad y recuerda que hay artistas cuya luz no se apaga, sino que se multiplica en cada generación que los escucha.
Selena es considerada una de las artistas latinas más influyentes de todos los tiempos. Su estilo fue una fusión de Tex-Mex, cumbia, ranchera, pop latino y R&B.
Selena no solo fue una cantante, sino un símbolo cultural y generacional. Su voz y carisma trascendieron fronteras, y cada 31 de marzo se convierte en un recordatorio de cómo su música continúa inspirando a nuevas generaciones.
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