Título original: Marty Supreme. Año: 2025. Género: Drama. País: USA. Dirección: Joshua Safdie. Guion: Ronald Bronstein, Joshua Safdie. Elenco: Timothée Chalamet, Gwyneth Paltrow, Odessa A’zion, Abel Ferrara. Duración: 2 horas 29 minutos

“Marty Supreme” puede presentarse como un biopic atípico dentro del cine deportivo contemporáneo, al abordar la figura de Marty Reisman, aquel jugador del ping pong mundial, conocido por su longevidad competitiva y su trayectoria poco convencional que comenzó con apuestas callejeras en Manhattan.

El trabajo del director Joshua Safdie (Uncut Gems, 2019) se interesa menos por la acumulación de logros y más por el carácter indómito del protagonista, teniendo la oportunidad de abordarlo desde una perspectiva más cercana al retrato psicológico que a la hagiografía tradicional, convirtiendo así la película en un estudio sobre obsesión, resistencia y marginalidad en el deporte competitivo.

Si de narrativa tradicional se tratara el filme se articula a partir del origen callejero de Reisman en los años 50, mostrando su iniciación en el ping pong como un acto de supervivencia económica y social en el Manhattan de las apuestas ilegales, definiendo el tono del relato, donde el deporte no es un fin en sí mismo, sino un espacio de confrontación moral, riesgo y deseo de control, rasgos que Safdie explota con insistencia.

El guion subraya la voluntad inquebrantable del protagonista, aduciendo las consecuencias inevitables de una vida definida por la obstinación, aunque esta insistencia temática puede resultar reiterativa en algunos tramos del metraje.

Timothée Chalamet como Marty ofrece una interpretación comprometida que se sostiene por un trabajo físico que logra transmitir la precisión casi mecánica del jugador de élite, pero más allá del aspecto físico, Chalamet construye un Reisman psicológicamente complejo, marcado por la arrogancia, la vulnerabilidad y una profunda soledad. 

Chalamet apuesta por una caracterización que expone las contradicciones internas del protagonista, aunque en ocasiones su intensidad constante limita los matices emocionales en escenas de menor conflicto y en espacial cuando interactúa con los roles secundarios los cuales funcionan como contrapunto al egocentrismo del personaje central como Kay Stone (Gwyneth Paltrow), Milton Rockwell (Kevin O’Leary), Odessa A’zion (Rachel Mizler) o Dion Galanis (Luke Manley).

No obstante, estas interacciones refuerzan la idea de aislamiento progresivo que Safdie los utiliza para mostrar cómo la obsesión competitiva erosiona las relaciones humanas, aunque la película podría haber profundizado más en las consecuencias emocionales de estas fracturas, en lugar de sugerirlas de manera tangencial. 

El estilo directorial de Safdie dialoga claramente con sus trabajos anteriores como “Good Time” y “Uncut Gems” en la cual construye un protagonista impulsivo, atrapado en una espiral de riesgo constante. 

En el plano técnico, la fotografía y el diseño sonoro refuerzan la sensación anacrónica cuando utiliza éxitos musicales más recientes que se contraponen a la época en que se retrata la historia otorgando un tamiz atrayente de gran significado sensorial.

“Marty Supreme” es una obra ambiciosa que logra traducir la vida poco convencional de Marty Reisman a un lenguaje cinematográfico coherente con la filmografía de Joshua Safdie un director que hace de esta película un biopic singular, más interesado en la psicología del éxito que en su autocelebración.

Félix Manuel Lora

Profesor de cine

Periodista, crítico de cine, catedrático e investigador. https://cinemadominicano.com/author/fmlora/

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