A las 5:35 de la tarde de este 20 de octubre ya estaba en la sala del Downtown Center. El personal ocupaba sus posiciones y los flyers esperaban en su lugar. En el centro, dos urnas llamaban la atención: en una, las zapatillas con las que Marileidy Paulino compitió; en la otra, dos medallas de Tokio 2020 y un galardón de la Diamond League 2024.

Zapatillas con las que Marileidy Paulino compitió y dos medallas de Tokio 2020 y un galardón de la Diamond League 2024.

Poco a poco llegaron los invitados: del espectáculo, de la comunicación, amigos y familiares. “Hola, amiga”, “¿Y tú aquí?”, “Mira, él sale en la película”, se escuchaba entre abrazos. A las 6:24, moverse ya era una misión.

A las 6:26, los productores ejecutivos Jessica Hasbún y Kelvin Liria, junto a la maestra de ceremonias Jatnna Tavarez, posaban ante las cámaras y respondían entrevistas. Dieciséis minutos después, se murmuraba: “Mírala ahí”, “Permiso”, “Pero mira a Marileidy”, “Tírale una foto”. Giré la cabeza y allí estaba, con un traje rojo de chaqueta y pantalón, una niña de cada mano y una sonrisa ligera en el rostro.

Jessica Hasbún, Kelvin Liria y Jatnna Tavarez.

Con la sala 1 llena, los productores y la atleta dirigieron unas palabras antes de la función.

“Esto va a motivar a muchos jóvenes. Nosotros no lo tenemos todo, al principio cuesta”, expresó Paulino.

“Marileidy”, dirigida por Tito Rodríguez y protagonizada por Yisneidy Alcántara, narra el recorrido de la velocista nacida en Nizao, Peravia, hasta convertirse en referente del atletismo dominicano.

Durante la proyección, la sala guardó silencio: sin murmullos y sin luces de celulares.

Al encenderse las luces, el público aplaudió. Nadie cruzó una meta, pero el aplauso sonó a llegada. Las sonrisas colgaban como medallas y, entre la gente, un “bravo” resumió el orgullo.

Osmil Crooke

Editora Multimedia

Para mí, la fotografía empezó como la forma más natural de explorar el mundo y terminó convirtiéndose en mi gran pasión. Amo salir con la cámara a perseguir historias auténticas, documentar realidades sociales y medioambientales, y capturar esos pequeños detalles que a veces pasan desapercibidos, pero que lo dicen todo sin necesidad de añadir palabras.

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