A Martin McDonagh le encanta hacer películas sobre dos hombres de distintas edades que se insultan mutuamente en escenarios pintorescos.
La filmografía de este guionista y director irlandés incluye la comedia de gánsteres de culto In Bruges ("En Brujas", 2008), y su éxito de 2022, The Banshees of Inisherin ("Los espíritus de la isla"), que fue nominada a nueve premios Oscar.
El ejemplo más reciente de este subgénero particular es Wild Horse Nine, una historia satírica de espionaje ambientada en los años 70 y protagonizada por John Malkovich y Sam Rockwell; ambos encarnan a dos agentes de la CIA impredecibles, de lengua suelta y camisas aún más llamativas.
Podría pensarse: ¿para qué cambiar una fórmula ganadora que le ha valido nominaciones al Oscar?
Pero Wild Horse Nine, que acaba de presentarse con éxito en el Festival de Venecia, guarda sorpresas; la principal es que, bajo una trama divagante y unos diálogos excéntricos y soeces, existe una crítica feroz a la política exterior de Estados Unidos.
"Sin duda es mi obra más política", declaró McDonagh a la revista Empire.
"En realidad, nunca había expresado una opinión política en mis películas, y esta es bastante audaz en ese sentido".
Qué esperar de la película
Malkovich y Rockwell (quien ya ganó un Oscar por su papel en otra película de McDonagh, Three Billboards outside Ebbing, Missouri ("Tres anuncios por un crimen", de 2017) interpretan a Chris y Lee, dos agentes de la CIA estacionados en Santiago de Chile en 1973.
Han pasado sus carreras alegremente desestabilizando a gobiernos extranjeros y asesinando a cualquiera que sus superiores consideraran demasiado de izquierda, y actualmente planean un golpe de Estado contra el recién elegido presidente de Chile, Salvador Allende.
Sin embargo, ahora que Chris está cerca de jubilarse, le asaltan las dudas sobre los asesinatos que ha cometido, supuestamente en nombre de un bien mayor.
Chris y Lee disfrutan de unas breves vacaciones en el pintoresco escenario de la película: la Isla de Pascua, en el Pacífico, hogar de las monumentales estatuas moái.
Sin embargo, Chris pronto se cansa de hacer turismo. Le interesa más trabajar en sus memorias para dar sentido a los golpes de Estado que facilitó, antes de que la vejez, la enfermedad y la morfina nublen por completo su memoria.
Incluso empieza a hablar de su trabajo clasificado con desconocidos, incluidas dos estudiantes chilenas (Mariana di Girolamo y Ailín Salas).
Como es lógico, a su jefe de oficina en Santiago, MJ (Steve Buscemi), esto no le hace ninguna gracia.
Preocupado por los secretos que Chris podría revelar, MJ le dice a Lee que su amigo y socio no debería salir vivo de la Isla de Pascua.
Al tratarse de una película de McDonagh, hay conversaciones maravillosamente divagantes sobre la relación entre la democracia y el queso, así como un estudio profundamente conmovedor y compasivo de la amistad masculina.
Después de pasar años interpretando papeles olvidables, Malkovich cuenta por fin con un papel a su altura: uno que aprovecha su característica y desconcertante singularidad, pero que también le permite mostrarse tremendamente vulnerable.
No es de extrañar que ya se le mencione como candidato al Oscar al mejor actor para el próximo año.
La representación de la CIA en Hollywood
Nuevamente, nada de esto es inusual para McDonagh.
Lo que es diferente de Wild Horse Nine es su franca condena de la interferencia de la CIA en las democracias de todo el mundo.
Hollywood ha tenido una relación ambivalente con la CIA, a veces retratándola como heroica (por ejemplo, la franquicia de Jack Ryan) y a veces no tanto ("Los tres días del cóndor").
El propio Malkovich coprotagonizó la película de Clint Eastwood de 1993 In the line of fire ("En la línea de fuego"), interpretando a un ex agente de la CIA que planea asesinar al presidente, y en Burn after reading ("Quémese después de leerse", 2008) de los hermanos Coen, fue otro veterano de la CIA que planea publicar unas memorias.
Sin embargo, pocas películas expresan tanto rechazo hacia la agencia de inteligencia de EE.UU. como Wild Horse Nine.
A diferencia de algunos thrillers de espionaje, la trama no gira en torno a agentes renegados en las sombras ni a conspiraciones laberínticas susceptibles de ser desenmascaradas y desmanteladas.
La tesis de McDonagh es que los agentes de la CIA desempeñan su trabajo con eficiencia y satisfacción; el problema es que dicho trabajo resulta terriblemente injusto.
La incógnita en Wild Horse Nine es si Chris está dispuesto a redimirse por sus actos.
Para McDonagh, la duda está en saber si el mensaje descarnado de la película le va a gustar a la audiencia estadounidense -al igual que a los miembros de la Academia que votan en los Oscar- o si va a irritar.
Esta es una adaptación al español de una reseña publicada BBC Culture. Si quieres leerla en su versión original, en inglés, haz clic aquí.
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