Folarin Balogun podrá jugar con Estados Unidos el partido de octavos de final del Mundial contra Bélgica después de que la FIFA suspendiera la sanción de un encuentro que pesaba sobre él.
El delantero de 25 años recibió una tarjeta roja directa por una falta sobre el defensa bosnio Tarik Muharemovic durante la victoria por 2-0 de los anfitriones sobre Bosnia-Herzegovina en treintaidosavos de final, por lo que en principio había sido sancionado y no podía disputar el choque de octavos.
Pero la FIFA anunció que la suspensión automática de un partido quedará en suspenso durante un año. El organismo no ofreció una explicación para su decisión más allá de citar una norma que permite suspender determinadas sanciones.
La Real Federación Belga de Fútbol (RBFA) afirmó estar "sorprendida" por la decisión de la FIFA y señaló que está "estudiando todas las opciones posibles" como respuesta.
"De conformidad con el artículo 27 del Código Disciplinario de la FIFA, la ejecución de la suspensión de partido queda suspendida durante un periodo de prueba de un año", indicó la FIFA en un comunicado.
"Si Folarin Balogun comete otra infracción de naturaleza y gravedad similares durante ese periodo de prueba, la suspensión quedará reactivada y la sanción se aplicará sin perjuicio de cualquier castigo adicional que se imponga por la nueva infracción".
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, agradeció a la FIFA haber "revertido una gran injusticia" en una publicación en Truth Social.
Trump, amigo del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, escribió: "¡Gracias a la FIFA por hacer lo correcto y revertir una gran injusticia! Presidente DONALD J. TRUMP".
AFP y Reuters informan de que Trump llamó a Infantino a principios de esta semana para pedir que se revisara la tarjeta roja. La BBC aún no ha podido confirmar esas informaciones.
El delantero estadounidense Christian Pulisic explicó que la selección se enteró de la suspensión de la sanción cuando viajaba en autobús hacia el entrenamiento del domingo y aseguró que Balogun estaba "muy feliz".
Pulisic añadió: "Tenía una gran sonrisa en la cara, igual que todos nosotros. La falta no fue para tanto, la decisión fue excesiva".
La Federación Belga de Fútbol (RBFA) destacó que todas las tarjetas rojas mostradas anteriormente en este Mundial habían conllevado automáticamente una suspensión y que la decisión de la FIFA contradice "directamente" el reglamento de la competición, que el organismo rector "reafirmó explícitamente" ante todas las federaciones participantes en mayo.
La federación añadió: "Con el fin de proteger los derechos legítimos de todos los equipos participantes y salvaguardar los principios fundamentales del juego limpio en nuestro deporte, tanto en esta Copa del Mundo de la FIFA como en futuras ediciones del torneo, la RBFA está estudiando todas las opciones posibles".
Asunto de Estado
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, también pidió que se revisara la decisión.
Preguntado en una rueda de prensa por el desempeño de la selección estadounidense en el Mundial, Rubio respondió: "Fue fantástico. Los perjudicaron con esa tarjeta roja.
"Debería existir un proceso de apelación para casos así. Probablemente ya sea demasiado tarde para eso".
Más allá del ámbito político, la expulsión de una de las principales figuras del equipo también ha generado un amplio malestar entre los aficionados estadounidenses. Numerosos medios de comunicación han cuestionado tanto la decisión arbitral como la forma en que el fútbol aplica sus sanciones, obligando al jugador expulsado a abandonar el terreno de juego y, además, a cumplir una suspensión en un partido posterior.
Balogun ha sido una pieza clave para Estados Unidos en este Mundial. El delantero marcó dos goles para el equipo de Mauricio Pochettino en la victoria por 4-1 ante Paraguay con la que inició el torneo.
El exjugador del Arsenal también abrió el marcador frente a Bosnia-Herzegovina antes de ser expulsado en el minuto 64 tras disputar un balón bombeado con Muharemovic.
Mientras intentaba proteger el balón, Muharemovic logró colocarse por delante de él y, cuando el pie de Balogun volvió al suelo, terminó apoyándose sobre la parte posterior del tobillo del defensa bosnio, lo que provocó una torsión.
El árbitro brasileño Raphael Claus mostró la tarjeta roja después de revisar la jugada en el monitor junto al terreno de juego, tras recibir la recomendación del videoarbitraje (VAR), que le mostró una repetición a cámara superlenta del incidente.
Según el reglamento de la FIFA, una tarjeta roja "conlleva automáticamente la suspensión para el siguiente partido", aunque el organismo también puede imponer sanciones adicionales y otras medidas disciplinarias.
Durante la fase de grupos de este Mundial, el centrocampista catarí Assim Madibo vio ampliada de uno a cinco partidos su suspensión por una entrada sobre el canadiense Ismaël Koné, que sufrió una fractura de pierna.
Sin embargo, existen precedentes recientes de sanciones mundialistas suspendidas por la FIFA.
El capitán de Portugal, Cristiano Ronaldo, recibió autorización para disputar el partido inaugural de su selección en el torneo pese a la tarjeta roja que había visto contra la República de Irlanda durante la fase de clasificación para el Mundial.
El delantero, que ahora tiene 41 años, fue expulsado por un codazo en la espalda de Dara O’Shea durante la derrota por 2-0 de Portugal en noviembre y recibió inicialmente una sanción de tres partidos.
Pero, después de cumplir un encuentro de castigo ante Armenia, la FIFA suspendió el resto de la sanción durante un año el 25 de noviembre, lo que permitió a Ronaldo participar en los dos primeros partidos de Portugal en la Copa del Mundo.
Análisis: La pregunta es cómo se tomó la decisión
El jueves, Balogun se convirtió en el duodécimo jugador que recibe una tarjeta roja en este Mundial.
Será el primero que no tendrá que cumplir una suspensión.
La decisión de la FIFA de revocar de facto su expulsión contra Bosnia-Herzegovina resulta extraordinaria.
A diferencia de lo que ocurre en la Premier League, en el Mundial no existe un procedimiento de apelación contra una tarjeta roja. Se trata de un sistema concebido para proteger la autoridad y la integridad de las decisiones arbitrales.
Muchos señalarán el caso de Cristiano Ronaldo, que solo cumplió uno de los tres partidos de sanción que recibió tras ser expulsado por conducta violenta durante la fase de clasificación.
Es un argumento válido, pero también existen numerosos precedentes de clemencia por parte de la FIFA antes del inicio de un torneo.
Esto es diferente. Se trata de una tarjeta roja mostrada durante una Copa del Mundo.
De repente, la gran estrella de la selección anfitriona queda disponible para un partido crucial de eliminación directa. En Estados Unidos se desató una intensa campaña mediática para lograr que se anulara la sanción.
Y eso plantea ahora la verdadera cuestión: ¿cómo se tomó la decisión? La FIFA no ha ofrecido ningún detalle.
Trump ha agradecido a la FIFA en las redes sociales, afirmando que se ha corregido una "gran injusticia".
Dada la conocida cercanía entre la Casa Blanca y la FIFA, la inusual decisión favorable a uno de los países anfitriones seguramente suscitará interrogantes.
Basta comparar el caso con el del catarí Assim Madibo, expulsado por una entrada que provocó la fractura de pierna del centrocampista canadiense Ismaël Koné.
Aquella acción pareció un accidente desafortunado, pero Madibo recibió una sanción de cinco partidos.
Todo ello deja la impresión de que la FIFA toma decisiones sobre la marcha.
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