Las entrevistas para esta nota se realizaron en 2022. El texto fue actualizado tras la actuación de Bad Bunny en el show de medio tiempo del Super Bowl el 8 de febrero de 2026.
"La relación de Puerto Rico con la música lo es todo. Es una isla llena de talento y, si creces allí, vives y respiras música".
Con estas palabras, Bad Bunny intentaba explicar en 2018 a The Guardian cómo su tierra natal se convirtió en una "superpotencia" de la música pop.
Este domingo, el cantante y compositor de 31 años fue la estrella principal del show de medio tiempo del Super Bowl: un concierto cargado de símbolos y escenas de su tierra natal.
Entre cañaverales, una bodega latina e incluso El Morro, el emblemático fuerte del Viejo San Juan, el artista interpretó éxitos como "Tití me preguntó", "Yo perreo sola" y "NUEVAYoL".
Fue un espectáculo en el que denunció, a través de sus canciones, problemas como los apagones constantes en Puerto Rico, pero también lanzó un mensaje de unidad.
El Super Bowl llega tras una larga cadena de hitos para Benito Martínez Ocasio.
En apenas una década, ha vivido un ascenso meteórico en la industria y, hace poco más de una semana, sumó otro logro al recibir el Grammy a Mejor Álbum del Año por su disco "DtMF" (Debí tirar más fotos).
Pero aunque el Conejo es hoy el boricua más famoso del planeta, otros antes que él marcaron profundamente la música regional y global, como le dijo Leila Cobo, codirectora de Billboard, a BBC Mundo en 2022.
"Aún antes del streaming ya existía una enorme conciencia sobre los artistas de Puerto Rico, porque los veías en las listas de éxitos", afirmó.
"Tienen una masa impresionante de músicos", añadió la periodista colombiana.
La lista es extensa e imposible de reproducir por completo: Ismael Rivera, Héctor Lavoe y El Gran Combo en la salsa; Olga Tañón y Elvis Crespo en el merengue; y también Ricky Martin, Chayanne y Luis Fonsi en el pop latino.
Otros boricuas, aunque no nacieron en suelo puertorriqueño, también han llevado la bandera monoestrellada al mundo, como Jennifer Lopez y Lin-Manuel Miranda.
Por supuesto, desde Puerto Rico, continúa Cobo, se internacionalizó el reguetón.
Estrellas como Daddy Yankee, Nicky Jam, Ivy Queen y Don Omar transformaron ese ritmo de raíces panameñas en un sonido global, hoy presente incluso en canciones de íconos pop como Madonna o Justin Bieber.
El porqué del éxito de los artistas puertorriqueños, explica, tiene mucho que ver con la forma en que se vive la música día a día en la isla, pero también con factores ligados a su industria local y a su realidad como territorio de Estados Unidos.
Cómo lo vivió una estrella boricua: Ednita Nazario
Ednita Nazario afirma que, aunque entre sus familiares nadie estaba vinculado a la industria del entretenimiento, la música siempre estuvo presente mientras crecía en su natal Ponce, una ciudad del sur de Puerto Rico.
En su hogar sus padres la expusieron a todo tipo de géneros: bolero, rock, música clásica. Pero, además, le permitieron participar de la música desde temprana edad.
La ganadora del Grammy Latino pisó los escenarios por primera vez a los 7 años.
Era finales de la década de 1960 y ella se presentaba en clubes y en televisión con una agrupación llamada The Kid From Ponce. Varios años después, en 1973, debutó en el mercado discográfico; lo demás fue historia.
En sus más de 40 años de carrera ha conquistado Europa, Latinoamérica y EE.UU, para ser una de las cantantes de pop rock y baladas más prolíficas del territorio caribeño.
Y dice que el contacto con la música siendo una niña fue un factor determinante en su carrera.
"Las influencias de todo lo que estaba pasando a mi alrededor me ayudaron a encontrar mi propio lenguaje musical, mis capacidades y limitaciones", le contó, también en 2022, a BBC Mundo.
Algo parecido también ocurrió con otros artistas boricuas, como Chayanne y Ricky Martín, quienes mucho antes del latin boom de finales de la década del 90 debutaron en bandas de jóvenes adolescentes como Los Chicos y Menudo.
"La música es parte de nuestro diario vivir. Siempre está presente en la escuela, en la iglesia, en las fiestas, en la calle…", agregó Nazario.
El mercado local
Leila Cobo, de Billboard, señaló que "Puerto Rico ha sido pionero en producir música colaborativa", algo que beneficia a los artistas nuevos, porque les da la oportunidad de entrar en contacto con cantantes que tienen una carrera ya formada.
El featuring, como se conoce en inglés a las colaboraciones, es común en géneros como la salsa y el reguetón.
"Gente como Daddy Yankee ha sido muy influenciada por los salseros, por gente como Cheo Feliciano", dice la ejecutiva.
"Años antes, en la época de la salsa, los tenías a todos trabajando juntos, como en la Fania, aunque ese grupo no era enteramente boricua. Ahora todos los nuevos reguetoneros me hablan de cómo Yankee los ayudó".
En los inicios de la carrera de Bad Bunny hay ejemplos de estas colaboraciones, como el remix de "Te boté" de 2018, en el que, entre varios artistas, aparece Nicky Jam, o "Vuelve", que estrenó junto a Daddy Yankee en 2019.
Cobo añade que, para lograr internacionalizar a esos artistas que desde temprana edad comienzan en la música, hace falta una industria local robusta, que les permita "tocar" antes de dar el salto al exterior.
"Tener el talento no es suficiente, tienes que poder tocar. En Puerto Rico, al ser una sociedad tan musical, siempre hay demanda y hay un mercado muy activo", sostiene.
La periodista habló de cómo los cantantes boricuas se presentan en importantes escenarios de la isla, como el Coliseo de Puerto Rico, y son apoyados de forma masiva por el público.
El pasado septiembre, Benito realizó una residencia de 31 conciertos en el Choliseo, con capacidad para unas 18.000 personas. De esas funciones nueve fueron exclusivas para residentes de la isla, y para todas se agotaron los boletos.
Pero también hay eventos pequeños en los que suelen presentarse músicos tanto nuevos como con largas carreras, como lo son las llamadas fiestas patronales, actividades tipo carnaval que se celebran en muchos de los 78 pueblos de Puerto Rico y que suelen ser auspiciadas por los gobiernos municipales.
La propia Nazario dice que dichos eventos han sido parte esencial de su carrera, porque además de aportar a su sustento económico, le sirvieron para "practicar" antes de llegar a otros países.
"Nos podemos presentar en la isla porque el público nos apoya", comenta.
De igual forma, opina que los puertorriqueños son una audiencia "exigente", algo que supone un reto, pero que les ayuda a "refinar" sus presentaciones.
"Cuando llegué a México por primera vez, tenía ocho discos y una carrera de 15 años", cuenta.
"Para ellos era una artista nueva, pero tenía experiencia manejando a la prensa, realizando entrevistas y seguridad escénica".
La industria local también permite obtener experiencia a los productores, manejadores de talento y técnicos, que son igualmente importantes para que los músicos tengan éxito, continúa Cobo.
El contacto con Estados Unidos
Quienes nacen en Puerto Rico, por ser territorio de EE.UU., son ciudadanos del país norteamericano, algo que para la codirectora de Billboard es un factor importante por el acceso que tienen los cantantes boricuas a su inmenso mercado.
"En mi opinión se han beneficiado de la cercanía con EE.UU. Por ser un territorio, pueden transitar sin limitaciones, y ha hecho que haya un intercambio cultural muy fructífero y que la música de Puerto Rico se haya beneficiado de una industria musical que está tan cerca", le dijo a BBC Mundo.
No obstante, para la periodista puertorriqueña Ana Teresa Toro, quien cubre temas culturales, esta premisa "no se sostiene", al menos en el presente.
"La música hoy día viaja más allá de las personas", en un momento en que las plataformas digitales permiten que las creaciones artísticas sobrepasen fronteras sin que un realizador tenga que salir de su país.
"Las redes rompen ese tema del acceso. El artista puertorriqueño hace propuestas musicales como cualquier otro. Quien determina el éxito es el público que lo consume. El acceso a los medios es más equitativo ahora que antes, cuando se dependía de las estructuras formales, como compañías de discos y canales especializados", argumenta, por su parte, Nazario.
Toro señala que las comunidades boricuas en EE.UU. han servido "como anfitriones o puentes" para otros migrantes latinoamericanos porque "ya cuentan con espacios en la industria musical".
Esa integración de nuevas voces latinoamericanas en el panorama del pop mundial, como la enorme influencia que ahora tienen los cantantes colombianos y sudamericanos en géneros como el reguetón, hace que los puertorriqueños tengan que competir por su espacio en el mercado, aceptó, por su parte, Cobo.
Pero esto les impulsa a buscar audiencias que anteriormente exploraban menos.
"Así que la música puertorriqueña, lejos de contraerse, sigue expandiéndose", concluyó Cobo.
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