Que José Antonio Kast presida Chile era algo impredecible incluso para sus amigos más cercanos hace algunos años.
"No era fácil imaginarse que iba a ser candidato", dice Rodrigo Pérez Stiepovic a BBC Mundo al recordar cuando Kast y él iniciaron juntos la carrera de Derecho en 1984 y se volvieron íntimos hasta hoy.
El propio Kast ha relatado que, la primera vez que pensó en ser presidente, le preguntó a otro amigo si podría lograrlo y obtuvo una respuesta poco alentadora: "No, te volviste loco".
Sin embargo, Kast asumió el cargo este miércoles luego de ganar el balotaje de diciembre como candidato opositor, para convertirse en el presidente más derechista de Chile desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).
Kast llegó a la cima del poder de su país tras dos intentos fallidos.
En las elecciones de 2021 perdió por 12 puntos porcentuales el balotaje ante el presidente saliente de izquierda, Gabriel Boric, y en las de 2017 consiguió apenas el 8% de los votos.
El gobierno de Kast tendrá entre sus prioridades la seguridad y el control de la inmigración, temas centrales de la campaña con que derrotó holgadamente con 58,2% de los votos a la candidata comunista Jeannette Jara.
La trayectoria política y el mandato que inicia este abogado católico, comparado con líderes de otros países como Donald Trump, Javier Milei o Nayib Bukele, marcan una nueva etapa en la derecha chilena.
La referencia de Pinochet
Nacido hace 60 años en Paine, una comuna ubicada en la región metropolitana de Santiago, Kast es el menor de diez hijos de un matrimonio de alemanes que emigró a Chile después de la Segunda Guerra Mundial.
El pasado de su padre, Michael Kast, durante ese conflicto bélico ha sido motivo de controversia.
Kast ha dicho que su padre se alistó por obligación en el ejército alemán para evitar un posible juicio militar y fusilamiento.
"La historia familiar nuestra es lo más distante que alguien se puede imaginar del nazismo", afirmó en la campaña de 2021.
No obstante, investigaciones periodísticas posteriores indicaron que Michael Kast fue miembro del partido nazi de Adolf Hitler a los 18 años, según un documento de 1942 del Archivo Federal en Alemania.
Si bien podría haber dudas sobre si se trata de la misma persona, el lugar y fecha de nacimiento coinciden con los del padre del candidato chileno.
Casado con la abogada María Pía Adriasola, con nueve hijos y próximo al movimiento católico conservador Schoenstatt, Kast también ha rechazado la etiqueta de "ultraderecha" que suelen ponerle.
Sin embargo, ha defendido el régimen militar de Pinochet y llegó a decir que si éste estuviera vivo habría votado por él.
Su hermano mayor, Miguel Kast, fue ministro y presidente del Banco Central del gobierno militar, en el cual hubo graves violaciones de derechos humanos como torturas, asesinatos o desapariciones de miles de personas.
Kast ha negado avalar ese tipo de abusos, aunque también causó polémicas desde su primera candidatura presidencial al decir, por ejemplo, que "en el gobierno militar se hicieron muchas cosas por los derechos humanos de otras personas".
También sostuvo que, a diferencia de lo que ocurre en Cuba, Venezuela y Nicaragua, con Pinochet en Chile hubo una "transición a la democracia".
"Lo que (Kast) valora es ciertos avances y cierto desarrollo que se produjo en el gobierno de Pinochet", explica Pérez, quien ahora será el principal asesor jurídico del flamante presidente. "No hay extremismo para nada: no hay ni fascismo, ni es antidemocrático en mi opinión".
Pero, sobre todo para las víctimas del régimen de Pinochet, el triunfo de Kast revive fantasmas del pasado que parecían caducos.
Una derecha "nueva"
La carrera política de Kast empezó cuando estudiaba en la Universidad Católica, donde participó del Movimiento Gremial fundado por Jaime Guzmán, un colaborador de Pinochet y redactor de la Constitución vigente desde 1980.
Después fue concejal y diputado por la derechista Unión Democrática Independiente (UDI), también fundada por Guzmán, quien fue asesinado siendo senador en 1991.
Kast se alejó de la UDI argumentando que debía dejar lo "políticamente correcto" y fundó el Partido Republicano chileno por el que fue candidato en las últimas dos elecciones.
Aunque perdió con Boric en 2021, tras el estallido social en el país, y sufrió otra derrota electoral con el rechazo a la propuesta de reforma constitucional que impulsó en 2023, su movimiento político mostró vigor en las últimas elecciones.
"Kast ha tratado de representar una derecha 'nueva', lo que yo llamo la derecha nacionalista populista", dice Robert Funk, politólogo de la Universidad de Chile, en diálogo con BBC Mundo.
Y añade que el presidente electo "ha tratado durante estos años de acercarse a otros modelos que hemos visto en distintas partes del mundo" como el presidente estadounidense Trump, el argentino Milei, el salvadoreño Bukele y el primer ministro húngaro, Viktor Orbán.
Kast felicitó a Trump vía redes sociales por su elección de 2024, que definió como "un nuevo triunfo de la libertad y el sentido común".
En la campaña del año pasado dijo que, si el mandatario de EE.UU. le planteaba que pensaba invadir Venezuela, le respondería: "Proceda".
El pasado sábado, Kast y Trump se encontraron por primera vez en persona, en el marco de la cumbre de Escudo de las Américas en Florida, ocasión que el mandatario chileno aprovechó para celebrar la operación militar que terminó con la captura de Maduro.
Kast propone encabezar un "gobierno de emergencia", con medidas centradas en temas de migración y seguridad pública, un tema que, según algunas encuestas, encabeza las preocupaciones de los chilenos pese a que los índices de violencia del país son menores que otros en la región.
Una de sus promesas es instalar rejas o zanjas en las fronteras de Chile con Bolivia y Perú para impedir el paso de inmigrantes irregulares, como el presidente de EE.UU. hizo en el límite con México.
Y ha dicho que quiere generar más autodeportaciones de extranjeros indocumentados que Trump.
Kast también reivindica el modelo de "mano dura" de Bukele, cuya megacárcel en El Salvador visitó el año pasado para conocer cómo funciona, pese a las denuncias de violaciones de derechos humanos allí.
"Necesitamos más Bukele y menos Boric", sostuvo en esta campaña.
En el plano económico, las propuestas de Kast tienen similitudes con las de Milei: propuso un drástico ajuste fiscal de US$6.000 millones en 18 meses bajo el eslogan de "recortar el gasto político", pese a las dudas sobre su viabilidad.
Uno de sus principales asesores publicó en la campaña un artículo con expresiones propias del presidente argentino, como "casta política" y "parásitos del Estado", lo que generó molestias hasta en la centroderecha que gobernó Chile en el pasado.
Pero Kast lo respaldó y dijo que, si él hubiese escrito esa columna, "podría haber sido más dura".
Y en septiembre, cuando el expresidente brasileño Jair Bolsonaro, aliado ideológico, fue condenado por intento de golpe de Estado, Kast sostuvo que hay jueces en ese país que actúan con ideología política.
Luego de recibir la banda presidencial este miércoles, Kast saludó con un afectuoso abrazo a Milei.
A la ceremonia también fue como invitado el senador brasileño Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente ultraderechista y posible rival en las elecciones de este año en su país del mandatario izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, quien a última hora canceló su viaje a Sanitago alegando problemas de agenda.
Otros jefes de Estado de la región, así como el rey Felipe VI de España, participaron del acto.
"¿Cómo que no se puede?"
Funk evita cuestionar el compromiso de Kast con la democracia, "pero más que nada porque se da cuenta que no hay agua en esa piscina".
"Él sigue defendiendo la dictadura y todo eso, pero creo que entiende que hoy en día en Chile sugerir de alguna forma que estaría dispuesto a transar con eso sería el fin de su campaña", señala el politólogo.
Kast tampoco ha sembrado dudas sobre la fiabilidad del sistema electoral de su país, como sí hicieron Trump o Bolsonaro, y al ser derrotado en el balotaje de 2021 llamó a Boric para felicitarlo "por su gran triunfo".
Sin embargo, la transición al gobierno de Kast tuvo tensiones insólitas para la democracia chilena por diferencias planteadas por el nuevo presidente sobre cómo manejó el gobierno de Boric un proyecto chino para instalar un cable de fibra óptica entre Asia y Chile, al que EE.UU. se opone.
Pérez, el amigo de décadas de Kast, sostiene que éste "es más racional y moderado en la forma de expresarse en contra de sus adversarios" que Trump o Milei.
A diferencia de estos, que llegaron al poder como outsiders, Kast lleva décadas en la política.
En la última campaña, intentó dejar en un segundo plano temas de la "guerra" cultural que planteó en las elecciones pasadas, como su oposición al aborto o a que exista el ministerio de la Mujer.
Los analistas creen que el candidato buscó así atraer el voto femenino que le fue esquivo antes.
Sin embargo, esto le valió críticas conservadoras.
Cuando en un debate entre candidatos de la primera vuelta un periodista le preguntó si mantiene su férrea oposición incluso a que se venda libremente en farmacias la píldora anticonceptiva "del día después" de una relación sexual, Kast respondió de forma indirecta.
"Tengo las mismas convicciones de defensa a la vida desde la concepción hasta la muerte natural", dijo en dos ocasiones.
Su esposa relató en 2017 que, tras tener su segundo hijo, buscó controlar la natalidad y un médico le recetó pastillas anticonceptivas. Pero su marido se opuso al enterarse: "¿Estás loca? No se puede", le dijo Kast, por ser algo ajeno a los valores de la Iglesia católica.
"¿Cómo que no se puede? Si todas mis amigas lo hacen", contó Adriasola que le respondió a su marido.
Entonces fueron a preguntarle a un cura, que los derivó a otro médico que hablaba del "método natural", en referencia a la abstinencia sexual durante el ciclo fértil.
En las elecciones en Chile y de otros países latinoamericanos suele haber un movimiento pendular entre izquierda y derecha, que en este caso favoreció a Kast.
El nuevo presidente nombró un gabinete sin gran experiencia de gobierno que incluye a dos exabogados de Pinochet como ministros de Defensa y Justicia, y al economista ultraliberal Jorge Quiroz en Hacienda.
El otrora candidato improbable para sus amigos inicia la presidencia que tanto buscaba con el desafío de lograr el respaldo del variopinto campo conservador chileno para impulsar su agenda en un Parlamento dividido.
Gráficos por Caroline Souza y Laís Alegretti, del Equipo de periodismo visual de BBC Mundo
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