Donald Trump y Delcy Rodríguez sellaron con un encuentro personal la inusual afinidad que han desarrollado como gobernantes de Estados Unidos y Venezuela, otrora enemigos feroces y hoy socios íntimos.

La reunión ocurrió al caer la noche del martes en Nueva York y por el lado estadounidense participaron además el secretario de Estado Marco Rubio; el secretario del Tesoro, Scott Bressent; la jefa de gabinete de Trump, Susie Wiles, y el asesor de Seguridad Nacional, Stephen Miller, según una fuente de la Casa Blanca.

Por ahora se desconoce lo que hablaron en el encuentro, que transcurrió a puerta cerrada en el hotel Lotte Palace durante una recepción ofrecida por Trump a mandatarios extranjeros que asisten a la Asamblea General de las Naciones Unidas.

El lujoso hotel está en pleno Manhattan, a menos de 15 kilómetros de la cárcel de Brooklyn en la que permanece preso el expresidente venezolano Nicolás Maduro.

Pero ni Trump ni Rodríguez parecen ya enfocados en la suerte de Maduro, capturado por militares de EE.UU. que el primero envió a Caracas en enero y sustituido por la segunda, quien era su vicepresidenta, como mandataria interina venezolana con la anuencia de Washington.

Desde entonces, Trump sostuvo que EE.UU. gobernaría Venezuela y anunció acuerdos polémicos con Rodríguez, incluido uno el mes pasado para que la potencia del norte controle más de una quinta parte de las enormes reservas de petróleo del país sudamericano.

En su discurso del mismo martes ante una Asamblea de la ONU repleta de gobernantes de todo el mundo (incluida Rodríguez), Trump calificó a Maduro de "dictador" y "criminal", pero volvió a sugerir que la acción militar de EE.UU. en Venezuela para detenerlo tuvo un resultado económico.

"Al vencedor le corresponde el botín", dijo

Sin elecciones ni un cambio de gobierno a la vista a corto plazo en Venezuela, esta primera reunión personal que se conoce entre Trump y Rodríguez marca el clímax de sintonía entre ambos.

"Parece que Trump muestra desinterés en una transición democrática (en Venezuela) y satisfacción con su relación con el actual gobierno autoritario", dice Benjamin Gedan, director del programa de América Latina del Centro Stimson, una organización apartidista de análisis en Washington, a BBC Mundo.

¿Conveniencia mutua?

Para entender cuánto ha cambiado la relación del gobierno de Trump con Venezuela, basta recordar el duro enfrentamiento que mantenían unos años atrás.

En 2019, durante su primer mandato, Trump dijo ante la Asamblea General de la ONU en Nueva York que "Cuba saquea la riqueza petrolera de Venezuela para mantener su corrupto régimen comunista".

"Esperamos el día en que se restaure la democracia, en que Venezuela sea libre", afirmó.

La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, participa de la Asamblea General de la ONU en Nueva York el 22 de septiembre de 2026.

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Delcy Rodríguez participó de la Asamblea General de la ONU en Nueva York donde habló Donald Trump el martes.

Rodríguez, que ese año representó a Venezuela en el mismo foro mundial, acusó entonces al gobierno de Trump de practicar "un nuevo tipo de terror o de terrorismo de Estado" con sanciones económicas para forzar un cambio de régimen en su país.

Pero ahora, tras el primer encuentro de presidentes en ejercicio de EE.UU. y Venezuela en más de una década, ningún reproche o anhelo democrático ha surgido entre ellos, al menos públicamente.

Ambos gobiernos han mantenido diálogos directos de altos funcionarios y estrecharon su cooperación en ciertas áreas.

EE.UU. retiró a la presidenta venezolana de su lista de sanciones en abril, algo que entre otras cosas le permitió viajar a EE.UU. y reunirse con Trump.

Al mes siguiente, la agencia de noticias AP informó que el gobierno de Trump pidió a fiscales estadounidenses evitar involucrar a Rodríguez en una investigación sobre eventuales delitos, aunque estuviera en el radar de su agencia antidrogas, la DEA.

Washington anunció la semana pasada que sacó a Venezuela de su lista de países acusados de no cooperar lo suficiente en la lucha antinarcóticos.

Y Trump ha alentado la inversión de empresas de EE.UU. en Venezuela, sobre todo después de anunciar en agosto "el mayor acuerdo petrolero de la historia" con ese país para que Washington tenga control mayoritario de 65.000 millones de barriles de reservas probadas de crudo venezolano.

Nicolás Maduro rodeado de policías antinarcóticos de EE.UU. al llegar detenido a Nueva York el 5 de enero de 2026

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Nicolás Maduro enfrenta cargos por narcotráfico en Nueva York que él rechaza y podrían llevarlo a una pena de cadena perpetua.

Además de ese pacto, que generó dudas y críticas en ambos países, el gobierno de Rodríguez tuvo gestos con Trump como el arresto y extradición a EE.UU. de su exministro de Industria, Alex Saab, quien este mes se declaró culpable de lavado de dinero ante un juez federal de Florida y aceptó cooperar con investigadores.

El encuentro entre Trump y Rodríguez era inimaginable nueve meses atrás, pero ambos pueden sacar réditos de la situación actual, señala Imdat Oner, un analista en la Universidad Internacional de Florida y exdiplomático turco en Caracas.

"La administración de Trump está asegurando la estabilidad del gobierno en Venezuela, ya que la Casa Blanca no quiere correr ningún riesgo en ese país porque es el único éxito en política exterior que ha tenido hasta ahora", dice Oner a BBC Mundo.

"Delcy Rodríguez no tiene un mandato popular", agrega, "pero ahora toda su legitimidad proviene de Washington y está muy contenta con esta situación porque, de lo contrario, no podría mantenerse en el poder".

A juicio de este analista, eso hará que la dinámica actual se mantenga "al menos durante los próximos dos años, hasta el final de la administración de Trump".

"Un cambio profundo"

Una pregunta abierta es si el respaldo de Trump le dará a Rodríguez mayor aceptación a nivel doméstico y, sobre todo, internacional.

En su discurso ante la Asamblea de la ONU este martes, Trump sostuvo que, tras el arresto de Maduro, "cientos de presos políticos venezolanos han sido liberados" y "las empresas petroleras más grandes del mundo están entrando" al país.

"Estamos trabajando en estrecha colaboración con los líderes de Venezuela para forjar un futuro mucho mejor para el pueblo venezolano", afirmó.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se dirige a la Asamblea General de la ONU en Nueva York el 22 de septiembre de 2026.

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Trump se refirmió en su mensaje ante la ONU a su relación con Venezuela tras la captura de Maduro: "Al vencedor le corresponde el botín", dijo.

Esto sucede mientras algunos ven similitudes entre Trump y Hugo Chávez, el fallecido líder socialista venezolano, por ejemplo por anunciar el mandatario estadounidense el viernes que prohibía el acceso de algunos medios informativos a la Casa Blanca.

"Hugo Chávez hizo exactamente lo mismo cuando yo era el embajador de EE.UU. en Venezuela", indicó Chalres Shapiro, quien sirvió como diplomático en ese país entre 2002 y 2004, en su cuenta de la red social X.

El gobierno de Rodríguez inició en agosto un diálogo con una parte de la oposición saludado por algunos gobiernos, pero falta un plan claro para llamar a elecciones en el país.

Si bien hubo mejoras en la situación de los derechos humanos en Venezuela, las estructuras que facilitaron crímenes de lesa humanidad en el país "no han sido desmanteladas, ni el gobierno interino mostró intención alguna de reformarlas", advirtió una misión de la ONU la semana pasada.

Tras llegar a Nueva York el lunes en un jet privado con matrícula de EE.UU., según reportes, Rodríguez mantuvo reuniones con el secretario general de la ONU, António Guterres, y miembros organismos internacionales de crédito.

Está previsto que Rodríguez hable el jueves ante la Asamblea de la ONU, donde ya saludó a algunos mandatarios.

El presidente derechista de Chile, José Antonio Kast, destacó en esa tribuna este martes que su país está "reanudando" sus relaciones con Venezuela, congeladas desde 2024.

La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, junto al presidente de Paraguay, Santiago Peña, en el Palacio de Mirasoles de Caracas el 19 de septiembre de 2026.

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Delcy Rodríguez recibió la visita del presidente paraguayo, Santiago Peña, en el Palacio de Mirasoles de Caracas antes de viajar a Nueva York.

"Debe ser desconcertante para Maduro"

Rodríguez recibió el fin de semana la visita en Caracas del presidente conservador de Paraguay, Santiago Peña, más de un año después de la ruptura de relaciones diplomáticas entre sus países.

Algunos expertos ven eso como señales de que EE.UU. impulsa a sus aliados a aceptar al gobierno de Venezuela como legítimo tras la captura de Maduro.

El expresidente permanece preso en el Centro de Detención Metropolitana de Brooklyn mientras avanza su proceso por cargos de narcotráfico y armas que él rechaza.

Maduro y su esposa Cilia Flores, detenida y extraditada junto a él, pidieron al juez del caso que desestime las acusaciones bajo el argumento de que, como presidente y primera dama de un país soberano, tenían inmunidad ante la justicia de EE.UU.

Pero si en el juicio previsto para junio de 2027 Maduro fuera hallado culpable de conspiración para enviar cocaína a EE.UU., podría recibir cadena perpetua.

"Debe ser desconcertante para Maduro ver cómo a su exvicepresidenta la tratan como una dignataria visitante mientras él está detenido en Brooklyn, (porque) es probable que gran parte de lo que Delcy le está ofreciendo a EE.UU. él también lo habría ofrecido", dice Gedan, que ocupó cargos para América Latina en la Casa Blanca y el Departamento de Estado.

El experto recuerda que, desde el fin de la Guerra Fría, distintos gobiernos estadounidenses han considerado la democracia como el único sistema político aceptable en el continente americano.

Y señala que el encuentro de Trump con Rodríguez "parece indicar que EE.UU. está reconsiderando esa postura, lo que sería un cambio profundo en su política exterior hacia América Latina".

BBC News Mundo

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