Playa de Pattaya en 1976

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Con la llegada de soldados de Estados Unidos, poco a poco Pattaya fue creciendo.

La guerra de Vietnam nunca llegó a las playas de Pattaya, pero las transformó para siempre.

Situada unos 100 kilómetros al sureste de Bangkok, esta ciudad balneario recibió el año pasado a 12,8 millones de visitantes tailandeses y 10,6 millones de turistas extranjeros, según datos del Ministerio de Turismo y Deportes de Tailandia.

La cifra contrasta con los 116.000 habitantes registrados en la localidad, a los que se suma una población flotante de unos 460.000 visitantes de larga estancia y empleados estacionales.

Entre ellos hay, según estimaciones de diversas fuentes recogidas por la BBC, de 25.000 a 50.000 trabajadoras sexuales.

Este destino de playas y frenética vida nocturna, uno de los más populares y controvertidos de Tailandia, acaba de recibir una visita cargada de resonancias históricas.

Esta semana, el portaaviones USS Abraham Lincoln atracó en el cercano puerto de Laem Chabang con casi 5.000 marineros e infantes de marina a bordo.

Portaaviones USS Abraham Lincoln

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Los tripulantes del USS Abraham Lincoln hicieron escala en Pattaya para descansar tras más de 280 días sin tocar tierra.

Tras una prolongada misión que los mantuvo nueve meses en alta mar, muchos de estos militares fueron trasladados en autobuses hasta Pattaya para disfrutar de unos días de descanso.

Su llegada despertó grandes expectativas entre los negocios locales en esta ciudad conocida por su incesante actividad las 24 horas del día, si bien la vida en sus calles difiere según la hora que marque el reloj.

Durante el día, turistas y familias toman el sol en la playa, saborean un pad thai en un puesto callejero, compran ropa en los mercadillos o reciben un reparador masaje tailandés sobre una camilla improvisada.

Al caer la noche, los neones iluminan calzadas repletas de bares, salones de masajes para adultos, discotecas con espectáculos eróticos y trabajadoras sexuales que tratan de captar clientes dentro y fuera de los locales de Walking Street, el corazón de la vida nocturna que ha dado fama mundial a esta ciudad.

Neones en Walking Street, Pattaya, donde se ve un enorme cartel que da la bienvenida a los militares de Estados Unidos

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La vida nocturna de Pattaya no está exenta de polémica.

Cuesta imaginar que este lugar fue, en un tiempo no tan lejano, una pequeña aldea donde los locales pescaban para subsistir.

¿Cómo se transformó Pattaya en uno de los destinos de turismo sexual más conocidos del planeta, que le ha valido el sobrenombre de la "ciudad del pecado"?

La aldea pesquera junto a un enclave estratégico

En la primera mitad del siglo XX, Pattaya era una pequeña comunidad costera sin alojamientos, servicios para visitantes ni, por supuesto, un solo neón en sus calles.

"Antes de la llegada de las Fuerzas Armadas estadounidenses, era una aldea de pescadores", le explica a la BBC la economista Warn Lekfuangfu, coautora del estudio "Guerra, migración y los orígenes de la industria del sexo tailandesa".

Su tranquilidad, sin embargo, escondía una ventaja geográfica: unos 30 kilómetros al sur se encontraba la base naval tailandesa de Sattahip, establecida en la década de 1920.

En plena Guerra Fría, en 1954, Tailandia y Estados Unidos fundaron junto con otros seis países la Organización del Tratado del Sudeste Asiático (Seato), un organismo regional de defensa para contener el comunismo.

Bajo este paraguas, el gobierno tailandés permitió a su socio estadounidense utilizar instalaciones tailandesas en sus operaciones en Indochina.

Las primeras operaciones llegaron durante la crisis de Laos: desde 1961, aviones estadounidenses con base en Tailandia abastecieron al gobierno laosiano y, en 1962, Washington desplegó tropas en territorio tailandés para disuadir un avance comunista.

Y, aunque Pattaya nunca albergó una base estadounidense, se convirtió en el destino civil de descanso de aquel corredor militar.

La playa de Pattaya con unos edificios al fondo y un cartel que dice Pattaya City

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Aunque nunca albergó una base militar estadounidense, Pattaya se convirtió en destino de los soldados en su tiempo de descanso.

Estudios sitúan la llegada de los primeros soldados estadounidenses un poco antes, en 1959, cuando un grupo de militares destinados en la provincia interior de Korat pasó varios días de permiso en Pattaya, alquiló alojamientos junto a la playa y dio a conocer el lugar entre otros compañeros.

La prostitución no nació, sin embargo, con aquellos militares.

"Antes de que comenzaran a llegar soldados estadounidenses, en Tailandia ya existían negocios (de prostitución femenina) dirigidos a los hombres tailandeses", señala a BBC Mundo el sociólogo Ronald Weitzer, autor del libro "Turismo sexual en Tailandia: una mirada desde dentro al principal parque de recreo erótico de Asia".

En todo caso, aunque las fuentes discrepan sobre la fecha y el número exactos de los primeros visitantes, estos fueron los precursores de la transformación que vendría después con la guerra de Vietnam.

La guerra de Vietnam

Cuando EE.UU. intensificó su presencia en la guerra de Vietnam —el conflicto entre el Norte comunista y el Sur respaldado por Washington— con el despliegue masivo de tropas en 1965, Tailandia le ofrecía la combinación militar perfecta.

Era un aliado anticomunista en tiempos de paz, estaba cerca de Vietnam y compartía fronteras con Laos y Camboya, de modo que sus aeródromos permitían lanzar misiones, abastecerlas y recibir a las tripulaciones lejos de los principales frentes.

Cerca del 80% de los ataques de la Fuerza Aérea estadounidense sobre Vietnam del Norte partieron de bases situadas en territorio tailandés, según el estudio de Lekfuangfu, publicado por la London School of Economics (LSE).

La base aérea de U-Tapao, al sur de Pattaya y adyacente a la antes mencionada base naval de Sattahip, se convirtió en una pieza fundamental de esa red.

La base de U-Tapao en 2008

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La base de U-Tapao acortó las misiones a Vietnam desde un país aliado (imagen de 2008).

Construida con ayuda estadounidense, su gran pista entró en servicio en 1966, recibió los primeros bombarderos B-52 en abril de 1967 y dos años después pasó a ser base principal de operaciones de la Fuerza Aérea de EE.UU.

Desde U-Tapao los B-52 tardaban entre dos y cinco horas en completar sus misiones en Vietnam, frente a 12 o 15 horas desde la base estadounidense de Guam.

Así, la presencia militar creció rápidamente: a finales de 1966 había en Tailandia más de 25.000 miembros de la Fuerza Aérea estadounidense que ascendieron a unos 50.000 en el punto álgido de la guerra, y en total más de 700.000 pasaron por sus bases entre 1962 y 1976, según la investigación publicada por la LSE.

Algunos permanecían durante meses en las bases tailandesas para participar en misiones aéreas o tareas de apoyo, mientras otros viajaban directamente desde Vietnam durante sus permisos de "descanso y recreación".

Solo en 1966 y 1967, estos últimos representaron entre el 11% y el 16% de todos los visitantes que recibió Tailandia y gastaron entre US$6,8 millones y US$10,8 millones anuales, según el estudio.

Pattaya concentró gran parte de ambos flujos.

"Si tienes la demanda de tantos hombres aquello causa un impacto, porque nunca habías tenido allí tantos hombres", explica la economista Warn Lekfuangfu.

Rápido crecimiento

Locales de ocio nocturno en Pattaya

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Una noche en Pattaya en 1970.

Al principio algunos vecinos alquilaron habitaciones y comenzaron a vender comida y otros productos a los militares; después llegaron empresarios con proyectos más ambiciosos como el Nipa Lodge, el primer gran hotel de Pattaya inaugurado en diciembre de 1964 con 112 habitaciones.

Tras él aparecieron nuevos hoteles, restaurantes, bares, salones de masaje y establecimientos de ocio nocturno para cubrir una demanda de miles de soldados jóvenes.

"Pattaya se convirtió básicamente en un lugar que no estaba demasiado lejos de la base, al que el personal militar podía ir y, por decirlo así, divertirse", define Lekfuangfu.

A la llamada de los dólares acudieron mujeres jóvenes de todo Tailandia, un país entonces agrario y desigual.

"Las chicas no eran de la zona, porque no habría habido suficientes para satisfacer la demanda. En aquella época había mucha migración interna y muchas de esas chicas procedían sobre todo del nordeste del país, la región más pobre", indica la coautora del estudio "Guerra, migración y los orígenes de la industria del sexo tailandesa".

Las autoridades, sugiere, establecieron las condiciones idóneas para que esta industria prosperara.

Aunque la prostitución estaba prohibida desde 1960, la Ley de Establecimientos de Entretenimiento de 1966 permitió registrar y regular legalmente negocios como bares y salones de masaje.

Los posibles servicios sexuales se acordaban de manera privada entre clientes y empleadas, lo que creó una zona gris en la que las autoridades, por regla general, miraban hacia otro lado.

Mujeres sentadas de espaldas a la cámara en Pattaya, Tailandia

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La laxitud en la aplicación de las leyes facilitó la transformación de Pattaya en un destino de turismo sexual.

Hay que matizar que los soldados no solo visitaban Pattaya para comprar sexo: la playa, la comida, el alcohol, los espectáculos y la compañía formaban parte de una misma oferta.

"No se trataba directamente de una serie de burdeles, sino de un nuevo tipo de entretenimiento: había espectáculos, bebías y tenías a alguien que te entretenía y te atendía. Así era y así sigue siendo", afirma Lekfuangfu.

Al terminar la guerra en 1975, Pattaya ya era una próspera ciudad balneario repleta de hoteles, carreteras, bares, y una red empresarial y laboral dedicada al turismo.

Y, al mismo tiempo, había adquirido la reputación de destino de turismo sexual que, años después, llevaría a la prensa internacional a apodarla "la ciudad del pecado".

Mujeres dan la bienvenida a los soldados de EE.UU. en las calles de Pattaya en septiembre de 2026.

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Mujeres dan la bienvenida a los soldados de EE.UU. en las calles de Pattaya en septiembre de 2026.

La ambigua situación legal en Tailandia

  • En Tailandia, la prostitución general de adultos se encuentra en un vacío legal o está formalmente prohibida por la Ley de Prevención y Supresión de la Prostitución, aunque en la práctica opera de forma tolerada en ciertos barrios rojos.
  • Sin embargo, el turismo sexual que involucra a menores de edad o la explotación sexual infantil está estrictamente penalizado con penas de cárcel muy severas y persecución activa.
  • La ley tailandesa prohíbe el proxenetismo, los burdeles y el requerimiento u ofrecimiento de servicios sexuales en la vía pública.
  • Pese a esta prohibición, los y las trabajadoras sexuales suelen operar abiertamente en los principales centros turísticos del país.

La "ciudad del pecado"

Trabajadora en un bar de Pattaya

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La prensa internacional comenzó a llamar a Pattaya la "ciudad del pecado" (Sin City) a principios de los años 2000.

Cuando las fuerzas estadounidenses abandonaron Tailandia entre 1975 y 1976, la transformación de Pattaya era ya irreversible.

La maquinaria turística ya estaba en marcha y su expansión coincidió con el auge de los viajes internacionales en todo el mundo, y en especial a este país asiático conocido por sus playas, su cultura milenaria y su gastronomía.

"No fue necesario adaptar los bares y demás negocios eróticos a los turistas civiles. Estos simplemente comenzaron a acudir a los clubes de go-go, cervecerías y salones de masajes que existían", explica el sociólogo Ronald Weitzer.

A los estadounidenses se sumaron visitantes europeos, especialmente británicos, alemanes y escandinavos; después llegaron los rusos y, en los últimos 10 o 20 años, aumentó la clientela de otros países asiáticos, según la economista Warn Lekfuangfu.

También persistió el flujo de trabajadoras sexuales desde el nordeste rural y se consolidaron redes migratorias que las conectaban con los negocios de Pattaya.

Ya en el año 1990, los distritos próximos a antiguas bases utilizadas por Estados Unidos tenían entre cuatro y cinco veces más trabajadores sexuales que los situados junto a otras instalaciones militares locales, según el estudio publicado por la LSE.

Club en Pattaya 1993

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A finales del siglo XX el turismo se diversificó y adquirieron más protagonismo los visitantes europeos en busca de ocio nocturno.

En Pattaya se sumaba otra ventaja: su cercanía a Bangkok, la capital de Tailandia con 9 millones de habitantes en la actualidad, que queda a menos de 2 horas por carretera.

El panorama que hoy ofrece la ciudad es también más diverso.

"Actualmente, las mujeres que trabajan en esta industria no son solo tailandesas; también hay mujeres de los países vecinos y de Europa del Este", apunta Lekfuangfu.

El sociólogo Ronald Weitzer, por su parte, agrega que un "gran número de las transacciones relacionadas con el turismo sexual en Tailandia involucra a hombres locales o a mujeres transexuales que se refieren a sí mismas como ladyboys".

"Pattaya tiene tres grandes barrios rojos dedicados a la prostitución masculina, donde jóvenes tailandeses salen de fiesta con turistas y empresarios extranjeros y les venden servicios sexuales", sentencia.

Weitzer se refiere a Pattaya como "una especie de Disneylandia para adultos".

La prensa internacional la suele llamar "la ciudad del pecado", una denominación que las autoridades tailandesas rechazan, aunque con cierta resignación

"Hay que ser francos: la ciudad es conocida por las chicas de los bares. Entendemos los estereotipos. No podemos evitarlo", indicó a la BBC el alcalde, Poramase Ngampiches.

Numerosas organizaciones nacionales e internacionales combaten la explotación y, en particular, el turismo sexual infantil y la trata de personas.

Trabajadoras ofrecen descuento del 10% en un club de adultos a los miembros de las Fuerzas Armadas estadounidenses llegados en el USS Abraham Lincoln.

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Trabajadoras ofrecen descuento del 10% en un club de adultos a los miembros de las Fuerzas Armadas estadounidenses llegados en el USS Abraham Lincoln.

En cuanto a la percepción de los tailandeses, según Lekfuangfu, existe una distinción geográfica: Pattaya Norte se asocia al ocio convencional y Pattaya Sur, al comercio sexual.

"Si digo que voy a Pattaya Sur, la gente me va a mirar de una manera extraña", asevera.

Las autoridades, en todo caso, tratan de proyectar una imagen vinculada al turismo familiar, deportivo, gastronómico y de congresos.

"Lo que sí podemos hacer es demostrar que Pattaya ha cambiado y que ahora ofrecemos otras opciones como deportes, seminarios, bienestar y actividades para toda la familia. Es una mezcla de todo", declaró el alcalde.

El contraste entre la reputación de Pattaya y la imagen que sus autoridades quieren presentar al mundo reapareció con la llegada del USS Abraham Lincoln esta semana.

El agregado naval estadounidense Kristopher Robinson aseguró que los 5.000 marines "se comportarán de acuerdo con las leyes de EE.UU., las normativas de la Marina estadounidense y las leyes de Tailandia".

La Pattaya que hoy pisan estos soldados ha cambiado mucho en comparación con la ciudad que recibió a sus predecesores de la guerra de Vietnam.

Al caer la noche, sin embargo, las diferencias parecen menos evidentes.

BBC News Mundo

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