Donald Trump con los brazos abiertos durante una intervención ante legisladores republicanos el martes 6 de enero de 2026

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Hay tal vez dos formas básicas de considerar desde un punto de vista histórico la operación militar que Estados Unidos realizó el sábado en Venezuela para detener al presidente Nicolás Maduro.

Una posibilidad sería asumir que lo ocurrido es apenas el último capítulo de una larga historia de intervenciones de Washington en América Latina.

Pero ese ataque militar relámpago en Sudamérica también puede verse como algo inédito en la región, al menos durante décadas, sostiene el historiador estadounidense Alan McPherson.

Según este experto en las relaciones de Washington con América Latina (y en las intervenciones estadounidenses en la región), es inusitado el tiempo y el lugar donde ocurrió la operación, pero también el mensaje que transmitió al mundo el presidente de EE.UU.

Director del Centro para el estudio de la fuerza y la diplomacia en la Universidad de Temple (Filadelfia, EE.UU.), McPherson refuta incluso cómo Trump invoca a la doctrina Monroe de 1823 para afirmar un dominio actual de Washington en el Hemisferio Occidental.

"Va contra el espíritu de la doctrina Monroe", dice McPherson en una entrevista con BBC Mundo.

Lo que sigue son extractos del diálogo telefónico con el autor de libros como "Breve historia de las intervenciones de EE.UU. en América Latina y el Caribe":

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BBC

¿Cuán extraordinario es en términos históricos lo que ocurrió en Venezuela el fin de semana?

Es bastante extraordinario en términos históricos, aunque no es algo completamente sin precedentes.

Podríamos cometer el error de pensar que esto es algo habitual en las relaciones de EE.UU. con América Latina, porque ha habido decenas de intervenciones estadounidenses.

Incluso hubo una en la que EE.UU. acusó a un líder extranjero de delitos de drogas, invadió ese país para arrestarlo y lo juzgó en tribunales estadounidenses: ocurrió con Manuel Noriega en Panamá.

Pero también debemos entender que aquella, en 1989, fue la última vez en que hubo una intervención militar estadounidense en América Latina.

Esto es algo que ya no se hace y realmente va contra el orden basado en normas de respeto a la integridad territorial y la soberanía nacional de los latinoamericanos.

Será muy impopular entre otros líderes latinoamericanos, tendrá muchas consecuencias negativas, ya que es muy inusual.

Lo segundo inusual es que esto está sucediendo en Sudamérica. No se trata de un país pequeño y pobre de Centroamérica o el Caribe. Es más lejano. Es un país muy grande, (mayor que) el tamaño de Irak. Tiene casi 30 millones de habitantes y un gran ejército.

Si EE.UU. se dedica realmente a gobernar este país, no solo a sacar al líder, será un reto muy difícil. Y no creo que este gobierno lo haya sopesado.

Dice que esto va a ser muy impopular en América Latina. ¿Ve indicios de tal rechazo o impopularidad?

Sí, en especial en gobiernos izquierdistas. No me refiero a los comunistas como el Cuba, ni a dictaduras como la de Nicaragua, sino a gobiernos izquierdistas democráticos como los de Brasil o Chile. No están contentos con esto.

Colombia tampoco está contenta porque tiene frontera con Venezuela y piensan que podrían ser los siguientes.

Y si puedes sacar a un presidente por una acusación de delitos, probablemente podrías inventar casi cualquier excusa para sacar a cualquier otro presidente que no haga lo que los estadounidenses quieren que haga.

El principio de soberanía nacional es el más importante en las relaciones internacionales de América Latina, y esto va en contra de eso. Entonces hay cierta preocupación.

También hay algunos países y líderes que aplauden. Milei en Argentina es uno de ellos. Habrá aliados del gobierno de EE.UU. que aplaudan porque saben que Trump no los va a atacar.

Esto en realidad va a dividir a los latinoamericanos y a causar muchos problemas.

No sabemos cómo responderán los venezolanos. Estoy seguro de que muchos venezolanos de a pie están contentos con la salida de Maduro. Es posible que incluso acojan con agrado a una fuerza de ocupación que, en su opinión, va a limpiar la política del país.

Maduro en Nueva York rodeado de agentes de seguridad de EE.UU.

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Luego de su arresto, Maduro fue trasladado por EE.UU. a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico de los que se declara inocente.

Pero como académico e historiador de las ocupaciones militares de EE.UU. en América Latina, digo que suele haber una dinámica: en seguida después que las fuerzas estadounidenses desembarcan, muchos tienden a vitorearlas porque creen que traen estabilidad, democracia, y sacan a los malos líderes.

Pero por lo general, en un plazo de seis meses o dos años, se dan cuenta de que están siendo gobernados por militares estadounidenses que en realidad no están para ayudarlos, sino para defender los intereses de EE.UU. Y a menudo eso no coincide con lo que quiere la gente en el terreno.

Así que, de nuevo, si se va a administrar el país creo que veremos muchas consecuencias negativas no deseadas en los próximos años.

Mencionó la invasión estadounidense de Panamá en 1989, que muchos consideran que ayudó a democratizar el país en los años siguientes. ¿Puede ser este también un resultado esperable en Venezuela?

¿Sabes qué? Es posible.

Panamá fue una de las intervenciones militares de EE.UU. que tuvo un éxito relativo. Pero decir que como ocurrió en Panamá es probable que ocurra en Venezuela es suponer mucho.

Panamá es un país mucho más pequeño. Tenía una larga historia de elecciones, con algún fraude aquí y allá, pero esencialmente líderes elegidos hasta que Noriega tomó el poder. La gente pertenecía a partidos políticos. Había una prensa más o menos libre.

Por lo tanto, fue relativamente fácil reinstaurar la democracia en Panamá. Y el trabajo lo hicieron los panameños, con el respaldo del ejército de EE.UU., que básicamente dijo: "Lo único que queremos es derrocar a este líder, y mientras ganen las elecciones y no toquen el Canal de Panamá, los dejaremos en paz".

Venezuela es diferente. Ha tenido más de un cuarto de siglo de una gestión socialista muy corrupta de la economía, que está tan deteriorada que ya no tiene mucho espacio para la empresa privada. Hay que invertir miles de millones de dólares para que los ingresos del petróleo alcancen su potencial real.

Los venezolanos no han vivido realmente en democracia durante un cuarto de siglo. Hay una corrupción masiva y profunda, lo que significa que cientos de miles de personas tienen puestos que no merecen en el Gobierno.

Será muy difícil salir de eso. Acabar con la corrupción va a ser mucho más difícil que celebrar elecciones.

Y recordemos que, hasta ahora, nadie ha hablado de celebrar elecciones en un futuro próximo. El secretario de Estado, Marco Rubio, habló de eso anoche (domingo) por primera vez y dijo que sí, que acabaremos instaurando la democracia. Pero esa no es la prioridad.

Por cierto, el presidente Trump habla más del petróleo en Venezuela que sobre democracia. Y ha sugerido que podría llegar a un acuerdo con parte de los actuales dirigentes venezolanos tras la salida de Maduro, y aludió en particular a la vicepresidenta Delcy Rodríguez, quien ha reemplazado a Maduro. ¿Es esto también inusual?

Es muy inusual que el gobierno de EE.UU., al llevar a cabo una intervención, no haga al menos un gesto simbólico hacia la democracia.

Si escuchas la conferencia de prensa del sábado, ni una sola vez mencionaron la palabra "democracia" o "elecciones". Hablaron de una transición segura y adecuada, sea lo que sea que eso signifique. Y dijeron que sería tan bueno para los venezolanos como para los estadounidenses. Quizás.

La única prioridad de la que habló el propio presidente fue proteger el petróleo y transferirlo a las compañías petroleras estadounidenses.

Delcy Rodríguez en la ceremonia legislativa en que juramentó como presidenta de Venezuela tras la detención de Maduro

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Delcy Rodríguez asumió la presidencia de Venezuela tras la detención de Maduro.

Creo que si las tropas de EE.UU. desembarcan en las próximas semanas, ese será el primer lugar al que irán: los campos petrolíferos, las refinerías de petróleo.

La estrategia de seguridad nacional de EE.UU. de hace un par de meses decía básicamente que la prioridad del gobierno ahora es obtener ventajas para las empresas estadounidenses.

Esa estrategia de seguridad nacional también establece que EE.UU. "le negará a los competidores no hemisféricos la capacidad de posicionar fuerzas u otras capacidades amenazantes, o de poseer o controlar activos estratégicamente vitales" en el continente. Tras capturar a Maduro, Trump afirmó que con esta estrategia "el dominio estadounidense en el Hemisferio Occidental nunca volverá a ser cuestionado". ¿Qué implicaciones cree que tiene eso para América Latina en general, no sólo Venezuela?

Potencialmente, muchas consecuencias. Lo que están diciendo es que, en los últimos 30 o 40 años, los chinos han asumido muchos de proyectos de infraestructura en América Latina, construyendo ferrocarriles, carreteras o instalaciones portuarias.

Creo que a EE.UU. eso le incomoda. Es razonable preguntarse cómo está involucrado el gobierno chino en eso, si podría controlar recursos estratégicos realmente, y pensar en China como un competidor.

Pero lo que dice la estrategia de seguridad nacional es diferente: dice que la prioridad del gobierno de EE.UU. ahora debería ser ayudar a las empresas estadounidenses y que también obtendremos algunos beneficios en materia de seguridad, pero queremos asegurar los recursos.

Eso es algo inédito en un tipo de orden que se basa en normas, donde se supone que se puede competir en condiciones de igualdad.

Si los chinos ofrecen un puerto más barato, los latinoamericanos deberían tener la opción de dárselo a ellos. Pero ahora Trump va a utilizar el poderío militar estadounidense como amenaza para influir en las decisiones de los gobiernos latinoamericanos.

¿Ve riesgos de una confrontación militar directa entre EE.UU. y China por los recursos o la infraestructura estratégica en la región? ¿O tal vez el resurgimiento de zonas de influencia que había en la Guerra Fría, con cada superpotencia, ahora incluida China, controlando su vecindario?

Creo que lo segundo, porque China entiende que Trump está reafirmando su esfera de influencia en América Latina. Por lo tanto, es muy probable que la respuesta china sea: "De acuerdo, seguimos comerciando con los latinoamericanos, tal vez nos retiramos un poco de los recursos o puntos más estratégicos y los estadounidenses se encargarán de ellos para no sentirse paranoicos por una presencia militar china".

Pero eso significa que los estadounidenses tendrán que aceptar el dominio de China sobre el mar de China Meridional, incluso sobre Taiwán.

Y eso irá contra principios de larga data de EE.UU., como el derecho a comerciar en todos los puertos, o a actuar en defensa de Taiwán.

Por lo tanto, es posible que se creen problemas para un gobierno posterior a Trump.

¿Y qué piensa de Rusia y su influencia?

Creo que los rusos están recibiendo el mismo mensaje que los chinos. Tienen mucho menos en juego en América Latina; no comercian casi nada.

Imagen compartida en X por el Departamento de Estado que dice: "Este es nuestro hemisferio"

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Imagen divulgada en X por el Departamento de Estado que dice: "Este es nuestro hemisferio"

Pero sin duda tendrán el mensaje de que, si ustedes se quedan con Latinoamérica, nosotros nos quedamos con Europa del Este, incluida Ucrania. Si hay una conversación entre rusos y estadounidenses, creo que los rusos van a ser mucho más agresivos ahora, diciendo: "Bueno, así es como funciona, ahora tomamos sin pedir".

El presidente Trump también reivindica la doctrina Monroe para reclamar dominio en el hemisferio occidental. Y en la nueva estrategia de seguridad nacional de EE.UU. hay una referencia a un "corolario de Trump" a esta doctrina. ¿Hasta qué punto es válida en el mundo actual una doctrina anunciada hace dos siglos?

No es válida en absoluto, porque él ha distorsionado completamente su significado original.

El significado original de la doctrina es sólo mantener fuera del hemisferio a las potencias exteriores. En aquel entonces, se trataba de Europa. En el siglo XX, de los soviéticos. Por lo tanto, tenía un cierto sentido de proteger el continente contra otras grandes potencias.

Ahora no existe tal retórica sobre Venezuela, ni sobre América Latina en general, de protegerla de potencias extrahemisféricas.

Se habla un poco sobre la competencia china, y eso es una preocupación real. EE.UU. debería preocuparse por creciente poder chino en América Latina: todos los gobiernos lo han dicho en los últimos 20 años.

El modo en que Trump ve la doctrina Monroe es: "Hacemos lo que queremos en el hemisferio, que pertenece a EE.UU., somos dominantes en él, no solo frente a otras potencias; somos dominantes frente los propios gobiernos del hemisferio". Y eso va contra el espíritu de la doctrina Monroe, que está ahí para salvaguardar de algún modo el republicanismo y la democracia en el hemisferio.

Ya no queda nada de altruismo.

Donald Trump

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Donald Trump ha reivindicado un "dominio" de EE.UU. en el Hemisferio Occidental tras la detención de Maduro en Venezuela.

Trump ha sugerido que podría emprender acciones militares, supuestamente antinarcóticos, también en Colombia o México. ¿Cree que algo así podría suceder realmente ahora o es sólo presión?

Creo que es una bravata, el tipo de cosas que dice Trump. Dice todo tipo de cosas que no va a hacer para jugar con los medios de comunicación y confundirlos. Pero, dado lo que acaba de suceder, no podemos descartarlo por completo.

Creo que en México es mucho menos probable que haya una intervención, porque es un vecino cercano y un aliado en muchos sentidos. Su economía es muy importante y, francamente, no hay ninguna prueba de que la presidenta esté involucrada en el tráfico de drogas o sea impopular.

No sé si hay alguna prueba de que el presidente colombiano esté involucrado en el tráfico de drogas. Pero sin dudas hay muchas drogas procedentes de esos dos países.

Creo que la gente de la burocracia, la DEA, la CIA, los militares, dirán: "Bueno, espere señor presidente, puede hacer esas amenazas y tal vez consigamos más colaboración antinarcóticos de los mexicanos y los colombianos, pero seguro no queremos estar en una situación en la que derrocamos gobiernos y luego tenemos que dirigirlos también".

Eso es muy complicado, requiere muchos militares y es muy caro. Él dice que el pueblo estadounidense no va a pagar por gobernar Venezuela. No es así. Costará mucho dinero si EE.UU. dirige el gobierno de Venezuela, costará muchas tropas. Y eso lo pagarán los contribuyentes estadounidenses.

Por lo tanto, no creo que muchos republicanos estén de acuerdo con invadir otro país más.

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BBC

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