Dolores Huerta, la líder histórica del movimiento por los derechos civiles de los latinos en Estados Unidos, murió a los 96 años.
Así informó su familia este miércoles a través de las redes sociales.
"Nos entristece profundamente anunciar que nuestra querida madre, Dolores Huerta, ha fallecido hoy a la edad de 96 años", se lee en un mensaje compartido en Instagram.
"Como pueden imaginar, este es un momento increíblemente difícil para nosotros, y pedimos que se respete nuestra privacidad mientras superamos esta enorme pérdida", prosigue el texto.
"Sabemos que muchos de ustedes en todo el mundo comparten nuestro duelo, y seguiremos adelante para rendir homenaje y celebrar su increíble vida y legado".
Progresista y feminista, Huerta cofundó en la década de los 60 el que es hoy el mayor sindicato de trabajadores agrícolas del país, la Unión de Trabajadores Campesinos (United Farm Workers, UFW, por su sigla en inglés).
La lanzó junto a otro ícono del movimiento de los derechos civiles, el fallecido César Chávez, a quien Huerta había acusado recientemente de haberla violado.
Lo hizo en marzo, en reacción a una investigación de The New York Times que apuntaba a que Chávez habría manipulado y abusado de mujeres jóvenes y menores del entorno del movimiento que lideró desde los años 60 hasta su muerte en 1993.
Huerta mantuvo su agenda ocupada prácticamente hasta el final de su vida, participando en protestas y dando charlas en ciudades de todo el país sobre raza, pobreza, derechos de los trabajadores inmigrantes, la comunidad LGBTQ+ y derechos de las mujeres.
En 2003, creó junto a sus tres hijas la Fundación Dolores Huerta con sede en el Valle Central de California, un lugar emblemático para la lucha de los trabajadores agrícolas de EE.UU.
La determinación de Huerta consolidó su lugar en la historia como una de las líderes sindicales más influyentes del país, icono de los derechos civiles y activista feminista.
El eslogan que le acompañó toda su vida, "Sí, se puede", refleja la creencia que mantuvo a lo largo de su vida en que la capacidad de la gente de generar cambios.
Su trabajo a lo largo de las décadas le valió numerosos reconocimientos, incluida la Medalla Presidencial de la Libertad, el mayor honor civil del país.
Cuando el entonces presidente Barack Obama le entregó el premio en 2012, elogió a Huerta como una líder tenaz y bromeó diciendo que había tomado su eslogan para su campaña de 2008.
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