Desde la edad de 12-13 años en adelante, Michelle Alston pasó los peores días de su menstruación durmiendo en la oficina de la enfermera del colegio, soportando dolores severos mientras trataba de contener el sangrado con productos para la regla.
"Me enseñaron que simplemente es normal", cuenta. "Es algo con lo que vas a tener que aprender a vivir", le decían.
Se sintió débil al no poder lidiar con su período tan bien como sus pares. No fue hasta que llegó a los 40 años que supo que la debilidad no tenía nada que ver con eso, sus períodos eran inusualmente copiosos.
Cuando el sangrado durante los períodos es tan extenso que interfiere con la calidad de vida, los doctores lo llaman sangrado menstrual abundante, y es un problema médico serio.
Estudios de poblaciones alrededor del mundo estiman que entre un 10% y un 30% de las mujeres en edad reproductiva experimentan sangrado menstrual abundante como Alston.
Y debido a los escasos reportes y falta de entendimiento en general de cuánto sangrado es demasiado, los estudios sugieren que podría estar ocurriendo en casi la mitad de todas las mujeres en edad reproductiva.
El sangrado menstrual abundante también puede significar que hay otros problemas de salud y tener serias consecuencias si no se atiende, como la anemia.
Sin embargo, los investigadores han empezado a explorar en profundidad las consecuencias del sangrado menstrual abundante solo recientemente, en busca de mejores diagnósticos y tratamientos.
Una búsqueda en PubMed (una base de datos de publicaciones de investigación biomédica) del término "sangre menstrual" arrojó apenas 400 publicaciones en la última década. Las publicaciones para la palabra "semen", por ejemplo, rondan más de 15.000.
"A las mujeres se les deben años, si no décadas, de investigación", señala Jackie Maybin, una ginecóloga de la Universidad de Edimburgo en Escocia y directora de The Missed Vital Sign, una iniciativa de investigación sobre el sangrado menstrual abundante.
"Y creo que el momento es ahora".
¿Cuánta sangre es demasiada?
Para los investigadores, el sangrado menstrual abundante es una pérdida de sangre de más de 80 ml por ciclo, coágulos de sangre más grandes que una moneda de 25 centavos de dólar (aproximadamente una pulgada de diámetro), o períodos que duran más de siete días.
Pero para nosotras que menstruamos, no hay una conversión estandarizada o métrica para la manera práctica de medir el sangrado menstrual: el número de visitas al baño, de toallas o tampones cambiados, o de pantaloncillos interiores manchados.
Algunos médicos clínicos tratan de llegar a un acuerdo con las pacientes, preguntándoles que juzguen su pérdida de sangre usando gráficas de muestran toallas y tampones progresivamente más ensangrentados.
Pero eso también es impreciso, pues no todos los productos para la regla son hechos iguales y frecuentemente varían mucho en absorción.
Como resultado, establecer cuánta sangre es demasiada durante un período no es tan fácil, y frecuentemente los médicos clínicos tienen que determinar si el sangrado menstrual es normal o abundante según lo que interfiera en la calidad de vida.
"La paciente algunas veces no se da cuenta de que la cantidad de sangrado que tiene no es normal y que, en realidad, algo se puede hacer al respecto", explica Adwoa Christy, una profesora clínica en el departamento de ginecología, obstetricia y ciencias de la reproducción en la Universidad de California en San Francisco.
El sangrado de Alston a menudo traspasaba las sábanas o su ropa, y una vez sucedió sobre una silla blanca en una tienda de teléfonos móviles. Ella sentía que estaba haciendo algo mal y que tal vez necesitaba productos para la regla diferentes para contener el flujo.
Le dijeron que aceptara que sufrir los dolorosos calambres y las vergonzosas manchas de sangre durante el período es normal.
En otras regiones del mundo, los tabúes y estigmas en torno al período menstrual son más profundos.
"Creo que hay muchas personas en mi lado del mundo que podrían no quejarse de eso y que, tal vez por la normalización del dolor y el estigma, realmente no van al doctor", indica Hemantha Senanayake, profesora emérita de obstetricia y ginecología en la Universidad de Colombo en Sri Lanka y directora de la Sociedad Asiática de Endometriosis y Adenomiosis (ambas condiciones que pueden causar sangrado menstrual abundante).
Y aunque los ginecólogos puedan saber hacer preguntas detalladas para detectar el sangrado menstrual abundante, los doctores clínicos fuera de esa especialización podrían estar pasando por alto las señales.
Alston esperó casi 30 años antes de que alguien identificara su sangrado menstrual abundante, y ella está lejos de ser la única.
No es solo un síntoma
Además de ser en sí una molestia, el sangrado menstrual abundante es primordialmente un síntoma de problemas mayores.
Puede ser resultado de una variedad de afecciones, incluyendo pólipos, fibromas, cáncer, desórdenes sanguíneos, problemas ovulatorios y endometriosis.
También es algo habitual —aunque sigue siendo un aspecto por estudiar— cuando se empieza a menstruar y durante la transición a la menopausia, momentos en los que la coreografía hormonal del cuerpo atraviesa una etapa de cambio.
El tratamiento de estas afecciones puede reducir el sangrado abundante, pero los científicos todavía no saben cómo interfieren exactamente en la cantidad de pérdida de sangre.
"Ha habido mucha investigación en torno a los fibromas, pero no sobre por qué causan sangrado abundante, por ejemplo", indica Maybin, que añade que los fibromas son tumores no cancerosos en el músculo uterino.
Por otra parte, abstenerse del tratamiento para el sangrado menstrual abundante puede crear nuevos problemas, como la deficiencia de hierro.
El hierro es un mineral esencial para mantener saludables las células, los sistemas inmunes, músculos, piel, pelo y uñas.
Cuando los niveles de hierro empiezan a flaquear pueden dar lugar a confusión mental, mareos, falta de aire, hematomas y pérdida del cabello.
Así, los daños del sangrado menstrual abundante persisten incluso fuera del período menstrual: los estudios estiman que más del 40% de las mujeres con sangrado menstrual abundante también sufren de deficiencia de hierro.
Alston se encontró dentro de esas estadísticas: siempre tenía frío y con frecuencia se le antojaba comer cubos de hielo, una extraña pero verdadera señal de deficiencia de hierro que todavía está mal entendida por los investigadores.
Si no se atiende, la deficiencia de hierro puede degenerar en anemia, en la que la médula ósea no tiene suficiente hierro para producir la hemoglobina necesaria para que los glóbulos rojos en la sangre transporten suficiente oxígeno por el cuerpo; una afección seria que puede, en casos extremos, requerir transfusiones de sangre.
En los países de medianos a bajos ingresos, donde la hemorragia es una de las principales causantes de las muertes maternas, según Senanayake, si la anemia por deficiencia de hierro no se resuelve antes del embarazo, puede diezmar la capacidad del cuerpo de recuperarse de la pérdida de sangre.
También puede afectar el desarrollo cerebral del feto.
El costo es de todos
Aunque hay un reconocimiento creciente de la gravedad médica del sangrado menstrual abundante, hay mucha menos investigación sobre lo que significa vivir con la afección.
Al igual que Alston, Emily Young, una profesora de psicología de la Universidad Sheffield Hallam en Reino Unido, experimentó sangrado menstrual abundante.
Más de una vez se desmayó por pérdida de sangre, explica, y siempre llevaba un cambio de ropa pues sus impredecibles menstruaciones podían llegar a cualquier hora.
Pero sus doctores le aseguraron que sus períodos se estabilizarían una vez tuviese un bebé.
Impulsada por la irritación de haber sido desestimada por los médicos durante dos décadas, ahora investiga las experiencias de otras mujeres con períodos abundantes.
"No es simplemente un inconveniente. Es tener que estructurar toda tu vida alrededor de tu ciclo menstrual", expresa Young.
Para un estudio publicado en 2025, Young examinó cuidadosamente los mensajes en un foro online de personas con sangrado menstrual abundante para centrar la atención en experiencias similares conjuntas.
Lo que encontró oscilaba entre lo exasperante y lo oscuramente cómico, afirma.
Varios mensajes describían a personas que necesitaron múltiples transfusiones de sangre antes de que un médico reconociera la gravedad de su problema.
Otros contenían descripciones vívidas, como, "venga, si alguna vez esparcen luminol [un químico usado en investigaciones forenses para resaltar la sangre en escenas del crimen] en mi baño, terminaré en la cárcel mientras excavan mi jardín en busca de las obvias decenas de víctimas de asesinato".
Había mensajes sobre tener que dejar la escuela o el trabajo, o de no tener una vida sexual saludable debido al sangrado menstrual abundante.
Algunos mencionaban problemas de salud mental y otros, señala Young, eran desgarradores, describían pensamientos suicidas porque sus períodos eran tan severos y alteraban tanto sus vidas.
Para los hombres transgénero o personas no binarias, los períodos pueden ser bien angustiantes; el sangrado menstrual abundante es un colmo de males.
"Vemos muchos pacientes transgénero que se identifican como hombres; sin embargo, tienen menstruaciones abundantes, que en sí son otra experiencia horrorosa para ellos", indica Julie Jaffray, una hematóloga pediátrica del Hospital Infantil Rady en la Universidad de California San Diego.
En definitiva, los efectos acumulados del sangrado menstrual abundante en las vidas de las personas pueden influir en la educación y el trabajo, y repercutir en la sociedad.
Cada vez que Alston tenía la regla, no iba a la escuela, cuenta, y dormía en el despacho de la enfermera, aunque su madre insistiera en que tenía que acudir a clase.
En Reino Unido, las adolescentes con sangrado menstrual abundante pierden hasta nueve días de clases al año.
En países de menos ingresos, como Sri Lanka, Senanayake sospecha que la cifra es mayor. Las niñas en áreas menos pudientes pueden estar asistiendo a escuelas que no tienen instalaciones para cambiar o desechar los artículos para la regla.
En la edad adulta, esto se traduce en días de baja en el trabajo y pérdida de oportunidades.
La última vez que tuvo una menstruación intensa, Alston, que es terapeuta a distancia en Nueva York, terminó perdiendo una cliente porque tuvo que cortar la sesión anticipadamente.
"Ya no la podía escuchar con el dolor tan intenso", relata Alston. "Le dije literalmente: 'No puedo terminar la sesión’". Después de desconectar la llamada, se levantó de su silla y vio un charco de sangre debajo.
"Las mujeres con sangrado menstrual abundante no pueden ir al trabajo durante 3,6 semanas al año [en promedio]. Le cuesta miles de millones a la economía", asegura Maybin.
"Si rectificáramos esto para las mujeres… realmente lo rectificaríamos para todos en la sociedad".
Tratamientos y ensayos
Todavía falta mucho trabajo para poder rectificarlo.
Aunque hay tratamientos disponibles para el sangrado menstrual abundante, "definitivamente no es suficiente", opina Erica Marsh, profesora de obstetricia y ginecología de la Escuela de Medicina en Universidad de Michigan.
"Aterradoramente tenemos pocas soluciones".
El tratamiento para el sangrado menstrual abundante depende de la afección de raíz.
Si el sangrado no es muy severo, los fármacos antiinflamatorios no esteroidales, como el ibuprofeno, pueden disminuir el flujo.
También hay tratamientos hormonales, como la píldora anticonceptiva o dispositivos hormonales intrauterinos, uno de los tratamientos más efectivos para reducir la pérdida de sangre durante la regla.
Aunque estos métodos son bastante accesibles, hay situaciones disuasorias de su uso, como el dolor que puede acompañar la inserción de un dispositivo intrauterino.
La anticoncepción funcionó para Alston, pero debido al estigma en torno a la píldora en su hogar, tuvo que esperar hasta que fuera mayor; recibió la receta médica una vez se fue a la universidad.
Los tratamientos hormonales no funcionan para todas, y las personas frecuentemente descontinúan su uso debido a los efectos secundarios como sensibilidad en los senos y cambios de estado de ánimo, indica Maybin.
Hay medicamentos no hormonales a los que pueden recurrir, como el ácido tranexámico, que puede contener el flujo.
"El problema es que son prácticamente un curita", expresa Jaffray, y no atacan la causa de raíz.
Los fármacos no siempre pueden resolver el problema. Cuando estaba en sus 30, Alston tuvo que dejar de tomar la píldora anticonceptiva durante un tiempo y su regla regresó con toda su fuerza, con cambios de estado de ánimo intensos.
Finalmente, consultó con una ginecóloga que le hizo un ultrasonido y encontró algunas causas potenciales.
"Ella dijo, 'Desecha el método anticonceptivo. Tienes siete u ocho fibromas grandes en el útero, y podrías tener endometriosis’", una afección dolorosa en la que un tejido similar al endometrio que reviste el vientre empieza a crecer por fuera del útero, recuerda Alston.
Como resultado, decidió someterse a una histerectomía y extirpar por completo el útero. De hecho, el sangrado menstrual abundante es una de las razones más comunes por las que las mujeres se someten a histerectomías.
Está satisfecha con su decisión, y su historia de sangrado menstrual abundante ha terminado con una resolución.
Pero, naturalmente, la histerectomía es una cirugía importante, es permanente, e imposibilita el embarazo. Eso es especialmente problemático cuando los proveedores de servicios médicos priorizan la fertilidad sobre la salud de la paciente.
Una de las participantes en la investigación de Young tenía tres hijos, y su esposo se había hecho la vasectomía. Su proveedor le negó la histerectomía como tratamiento para el sangrado menstrual abundante, por si la mujer se divorciaba y se casaba con otro hombre que quisiera tener hijos, cuenta Young.
Para Maybin, su frustración y vergüenza con el panorama de tratamientos para sus pacientes la motivaron a encabezar The Missed Vital Sign, un programa de investigación mundial financiado por la organización filantrópica para la salud Wellcome Leap.
El nombre del programa (que se traduce como "El signo vital pasado por alto") refleja la idea que los cambios menstruales pueden ser la primera señal de otros problemas de salud, haciendo que sea un signo vital como la presión arterial, la temperatura corporal o el ritmo cardíaco.
Durante los próximos tres años, un equipo de 13 investigadoras trabajará para reducir las demoras en el diagnóstico y el tratamiento del sangrado menstrual abundante de un promedio de cinco años a cinco meses a nivel mundial.
Como un paso para alcanzar esa meta, Maybin quiere profundizar en los mecanismos detrás del sangrado menstrual abundante y sus causas.
Otro aspecto de atención es mejorar el diagnóstico de la afección.
Algunos proyectos buscarán biomarcadores -señales químicas de sangrado menstrual abundante- en el fluido menstrual, crearán sensores inteligentes para monitorear el sangrado utilizando productos para la regla, o construirán herramientas que usan los datos de teléfonos inteligentes y dispositivos personales para evaluar el riesgo de la disminución de hierro.
Desde el punto de vista tecnológico, Maybin piensa que el momento es adecuado para este proyecto, debido a las nuevas y emergentes tecnologías de investigación como el rápido análisis de los genomas.
"Anteriormente, estas tecnologías no se han usado para mejorar la salud de la mujer, y creo que llegó el momento para hacerlo", afirma Maybin.
Igualmente, Jaffray ha trabajado para atraer a los hematólogos al mundo del sangrado menstrual abundante, haciendo hincapié en la necesidad de que los expertos en la sangre trabajen con los ginecólogos para atacar el problema.
La Fundación para las Mujeres y Niñas con Desórdenes de la Sangre, por ejemplo, ya trabaja para ayudar a los centros de tratamiento de hemofilia en EE.UU. a que mejoren y se expandan en el cuidado de mujeres y niñas.
Pero una pieza crítica para este progreso está en asegurar que las personas con sangrado menstrual abundante realmente puedan tener acceso a los nuevos diagnósticos y tratamientos.
Eso es por lo que Marsh está trabajando para desarrollar intervenciones con mujeres negras e hispanas en sus comunidades locales, que están en mayor riesgo de sufrir de anemia que las mujeres blancas en EE.UU.
Ella espera que, al trabajar con miembros de confianza en la comunidad, su estudio más reciente revelará maneras para conectar a las personas con el cuidado necesario y mejorar el conocimiento general de las afecciones.
Los investigadores están reconociendo cada vez más que priorizar el sangrado menstrual abundante en la investigación y la medicina es vital para ayudar a las mujeres y a todas las personas que menstrúan a que vivan al tope de su capacidad, sin confusión mental producida por la deficiencia de hierro, sin perderse el trabajo o la escuela.
"Debemos tomar a las mujeres más en serio", concluye Alston. "Necesitamos el cuidado apropiado para que podamos realizar nuestros mismos derechos de existir en este mundo".
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