Kaden Rummler dice que protestar por la muerte de una mujer a manos de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) casi le cuesta la vida.
El joven de 21 años participaba en la tarde-noche del pasado viernes en una manifestación frente a un edificio federal en Santa Ana (California).
Como tantas otras a lo largo del país, había sido convocada por la organización Dare to Struggle en rechazo al fallecimiento de Renee Good, una estadounidense de 37 años y madre de tres niños, por disparos de un agente federal durante una redada migratoria en Mineápolis (Minnesota) el pasado 7 de enero; un suceso que las autoridades federales han descrito como un acto en defensa propia.
En un momento dado, la protesta del viernes en la ciudad californiana se volvió caótica.
Videos compartidos en redes sociales muestran cómo una serie de agentes con armas de dispersión se aproximan a la multitud y uno de ellos agarra a un manifestante. Rummler, megáfono en mano, da un paso al frente y recibe desde escasa distancia y en la cara el disparo de lo que parece ser munición que se conoce como "menos letal".
Según se ve en las imágenes, el agente lo agarra del cuello de la sudadera y lo arrastra hasta el edificio contiguo. Lleva el rostro cubierto de sangre.
"Sentí cómo el calor se apoderaba poco a poco de mi cara", le dice el californiano a CBS News, la cadena socia de la BBC en Estados Unidos, rememorando el momento.
Rummler asegura que aquello lo ha dejado permanentemente tuerto. "Mi ojo izquierdo no percibe ni siquiera la luz ni lo hará nunca", agrega durante la entrevista.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) ha descrito el suceso en el que Rummler perdió la visión de un ojo como una "campaña de violencia altamente coordinada" en la que dos agentes resultaron heridos.
Mientras, el informe médico al que BBC Mundo tuvo acceso señala que Rummler fue atendido además por conmoción cerebral, daños la estructura ósea que rodea el ojo y que, al momento de su ingreso, tenía fragmentos de distintos componentes en el globo y la cavidad ocular.
El joven, quien fue dado de alta tras tres días en el hospital, asegura que sigue teniendo alojado una pieza metálica a pocos milímetros de la carótida, un vaso sanguíneo principal.
"Los médicos me dijeron que estoy vivo de milagro".
"Violencia coordinada"
"El 9 de enero una turba de unos 60 alborotadores lanzó piedras, botellas y petardos a los agentes de la ley frente a un edificio federal en Santa Ana", se lee en una respuesta enviada por DHS a BBC Mundo por correo.
Los videos compartidos en redes sociales no lo muestran, pero sí se ven conos anaranjados de tráfico tirados en el suelo.
"Dos agentes resultaron heridos. Dos de los amotinados fueron arrestados y acusados de agresión a un agente federal y de alteración del orden público. Uno de ellos (…) fue trasladado al hospital por un corte y fue dado de alta esa misma noche", hace balance el Departamento en su declaración escrita.
"No se equivoquen: los disturbios y los ataques a las fuerzas del orden no solo son peligroso, sino que constituyen un delito", advierte.
Y haciéndose eco de la fórmula que, palabras más palabras menos, han repetido las autoridades federales desde el suceso en el que murió Good, el DHS zanja: "La secretaria (de Seguridad Nacional, Kristi) Noem ha sido clara: cualquier alborotador que obstaculice o agreda a las fuerzas del orden será procesado con todo el peso de la ley".
A las preguntas de qué tipo de arma o munición usaron los agentes y qué protocolos se siguen en esos casos, BBC Mundo no obtuvo respuesta.
Una información que, según subraya John Washington, quien representa legalmente a Rummler, es crucial y que han tratado de averiguar.
"Kaden tiene muchos fragmentos en la cabeza, de metal y de componentes desconocidos. Hay uno que los médicos no pudieron retirar, porque está muy cerca de la carótida, pero que necesitan saber si es neurotóxico o no", le explica a BBC Mundo.
El letrado Washington considera lo ocurrido como un "uso completamente inaceptable de la fuerza".
"Hay una clara diferencia entre una situación en la que el agente está realmente amenazado y esta", subraya el abogado, quien adelanta que están en fase de investigación y que no descartan ninguna acción legal, incluida una demanda.
Al ser consultado por CBS, el sargento Felipe Rodríguez, exdetective del Departamento de Policía de Nueva York, ofreció su interpretación de lo ocurrido desde el punto de vista de las fuerzas del orden.
"Imagínate tener que arrestar a alguien y a la vez vigilar quién se pueda acercar rápidamente a ti. (El agente) tuvo muy poco tiempo para reaccionar", le explicó Rodríguez a la cadena socia de la BBC.
"No estamos ahí para lastimar a la gente pero, al final del día, tampoco estamos ahí para salir lastimados", agregó.
Una visión distinta ofreció a Los Angeles Times Edward Obayashi, alguacil segundo del condado de Modoc (California) y asesor de agencias policiales, quien ha testificado en casos similares, después de que el medio le mostrara la grabación de lo ocurrido.
"Todos los manuales de entrenamiento y los casos (legales) dicen que no se debe apuntar a la cara, porque esos proyectiles pueden causar lesiones graves o la muerte", señaló el experto.
Obayashi dijo que, basado en los estándares de uso de la fuerza por parte de la policía, un agente puede "usar fuerza letal" si siente que su vida está en peligro inminente, o que está en riesgo de sufrir daño corporal grave. "Simplemente, no veo que este sea el caso".
Tensiones en aumento
El evento en el que Rummler perdió permanente la visión del ojo izquierdo ocurre en medio de la investigación federal por la muerte de Good, así como de los señalamientos a las tácticas usadas por ICE durante las redadas migratorias y ante quienes protestan contra ellas.
"Ese tipo está protegido por la inmunidad absoluta", dijo el vicepresidente JD Vance la semana pasada sobre el agente que disparó y mató a Good, y quien ha sido identificado como Jonathan Ross. "Estaba haciendo su trabajo".
El martes, el DHS reforzó esa postura para con los agentes de ICE, al publicar en sus redes sociales un video en el que se escucha a Stephen Miller, subdirector de personal de la Casa Blanca, decir:
"Tienen inmunidad para desempeñar sus funciones y nadie –ningún funcionario de la ciudad, ningún funcionario del estado, ningún inmigrante ilegal, ningún agitador de izquierda o insurrecto doméstico– puede impedirles cumplir con sus obligaciones y deberes legales".
Mientras, las tensiones en el área metropolitana conformada por Mineápolis y la contigua St. Paul, donde han llegado más de 2.000 agentes federales como parte de la más reciente ofensiva migratoria del gobierno de Trump, siguen en aumento.
La noche del miércoles, un agente disparó e hirió a un hombre que, según informaron las autoridades federales, lo estaba atacando. El episodio provocó horas de enfrentamientos entre manifestantes y agentes de la ley.
El presidente Donald Trump tampoco ha mostrado señales de haber ordenado un cambio en el modo de actuar.
"¡No teman, grandes gentes de Minnesota, el día del ajuste de cuentas y la retribución se acerca!", escribió el mandatario en su red social Truth Social el martes.
Investigaciones y amenaza de Ley de Insurrección
Este viernes, tras tachar al alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, y al gobernador de Minesota, Tim Walz, de "inútiles", el presidente advirtió que lidiará con las protestas en la ciudad "rápido y de forma efectiva" si se ve "forzado a actuar".
Ya Trump había amenazado con invocar la Ley de Insurrección, una norma del siglo XIX que permite desplegar a militares en activo para funciones relacionadas con el orden dentro del territorio estadounidense.
Al mismo tiempo, el Departamento de Justicia está investigando al gobernador Walz y al alcalde Frey en relación a sus comentarios sobre ICE, según reporta CBS News.
En una rueda de prensa ofrecida tras conocerse la muerte de Good, un enojado Frey dijo que "lo que (los agentes de ICE) están haciendo no es brindar seguridad. Están causando caos y desconfianza". Y usando lenguaje explícito, zanjó: "ICE, ¡lárgate de una maldita vez!".
Por su parte, el gobernador de Minesota ha llamado a la población a registrar lo que ocurre durante las operaciones migratorias.
Y ante la noticia de que tanto él como Frey están siendo investigados, declaró este viernes: "Utilizar el sistema de justicia como arma y amenazar a los opositores políticos es una táctica peligrosa y autoritaria".
Mientras, desde su casa en California, Rummler, quien enfrenta un cargo por alteración del orden público, le asegura a CBS que volvería a hacer lo mismo.
"No me quedaré de brazos cruzados ante la injusticia".
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