Kiran Desai

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Kiran Desai conecta en su última novela su país de nacimiento, India, con México.

Kiran Desai, una premiada escritora de origen indio radicada en Estados Unidos, encontró en la costa pacífica de México la metáfora que le dio forma a su última y más ambiciosa novela, "La soledad de Sonia y Sunny".

Con su madre, la también autora Anita Desai, Kiran ha pasado largas temporadas de su vida en México: en Oaxaca, en San Miguel de Allende, en Colima.

Acá, dice, encuentra fascinantes conexiones con India: la vigencia de civilizaciones antiguas, la vieja y actual amenaza del colonialismo y la enormidad de los colores y olores, entre otras cosas.

Fue en las playas de La Manzanilla, en Jalisco, donde Desai escribió partes de esta portentosa novela de casi 700 páginas publicada el año pasado.

La soledad es tan caprichosa, elemental y cambiante como el agua, dice la autora haber descubierto ante el poderoso océano Pacífico.

En la superficie, la historia de Sunny y Sonia es una sobre las complejidades del amor, pero en la profundidad se trata de un retrato del mundo globalizado donde la migración, la cultura y el colonialismo pueden ser tanto una bendición como una condena. Una condena a la soledad.

De 54 años, Desai fue hace dos décadas la autora más joven en ganar el prestigioso Premio Booker con su novela "El legado de la pérdida", también sobre la migración, los choques culturales y las tensiones del mundo globalizado.

Entrevistamos a Desai como parte de nuestra cobertura del Hay Festival en Querétaro 2026, donde la autora conversará con nuestro corresponsal en ese país, Daniel Pardo, sobre algunos de estos temas.

Abajo una versión editada de la entrevista.

 playas del Pacífico en México

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Las playas del Pacífico en México son protagonistas del libro de Desai.

En tu último libro México juega un rol central y apuntas a conexiones profundas y sutiles del país con India. ¿Cuáles son?

En ambos países está la profundidad de una civilización muy antigua que todavía existe.

En ambos uno siente como si existieran varios períodos de tiempo simultáneamente. Hay lugares donde te sientes en la antigüedad, no solo por la arquitectura, sino por lo que la gente hace ahí: peregrina, reza, come como hace miles de años.

También hay similitudes fascinantes entre las religiones prehispánicas y las religiones indias.

Y ambos son países donde las consecuencias del colonialismo se muestran hasta hoy y países donde el colonialismo no solo viene de fuera, sino que se desarrolla al interior, entre clases.

Las conexiones entre India y México se suelen ver de forma superficial, pero son mucho más profundas y fascinantes que la coincidencia de la comida picante.

Muchos artistas lo vieron hace tiempo: está en la poesía de Octavio Paz, está en las fotografías de Graciela Iturbide.

Dices que Juan Rulfo y Gabriel García Márquez son tus influencias, pero también eres crítica del concepto del realismo mágico. ¿Cómo equilibras esas dos cosas que parecen contradictorias?

Una vez que presentas un país como mágico, es mucho más fácil destruirlo, porque terminas, por ejemplo, justificando una lectura ordinaria de la corrupción o el autoritarismo.

Yo no creo que escritores como Márquez o Salman Rushdie hayan suscrito este término. Es un término inventado por un académico alemán (Franz Roh). Creo más bien que fue una etiqueta que Occidente necesitó darle a una corriente literaria preocupada por lo invisible.

El término se aplica a países latinoamericanos, africanos y asiáticos para catalogar culturas que al parecer están enraizadas en la magia. Puedes ser una escritora islandesa y escribir en lo que llamamos realismo mágico, o puedes ser Henry James escribiendo de fantasmas, y nadie dice que es realismo mágico.

Es un término que se aplica solo a nosotros, los que venimos de países pobres.

Cuando empecé a escribir "La Soledad de Sonia y Sunny" sabía que sería criticada por esto, porque en India hay un movimiento en contra de escribir lo que llamaríamos realismo mágico.

Pero yo simplemente estaba escribiendo sobre el mundo invisible y la sensación de una corriente política oscura, corrupta y colonialista que ha estado corriendo a través de la historia india como una serpiente.

A todos los seres humanos les ocurren cosas extraordinarias, no solo a quienes viven en países pobres. Todos tenemos pesadillas. Todos vemos fantasmas. La vida eventualmente pone a cada persona en un lugar extraordinario que parece mágico.

Kiran Desai

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A sus 34 años, Desai ganó el Premio Booker por su novela "El legado de la pérdida".

¿Cómo llegaste a acercarte a América Latina?

Lo mejor de ser inmigrante en Estados Unidos es que te abre las puertas de América Latina.

En India crecimos leyendo escritores latinoamericanos, no tanto como los latinoamericanos a escritores indios.

Casi cualquier persona educada habría leído varios autores latinoamericanos. No entendíamos todo a profundidad, pero había algo familiar en términos de la estructura familiar, la superstición, los fantasmas y los eventos fantásticos siendo parte de la cultura.

Pero la razón original por la que fui a México es que mi madre estaba tan cansada del frío del invierno y de la miseria de estar en Boston, que me llevó a Oaxaca, donde sintió una familiaridad extraordinaria cuando bajó del avión y olió el aire y vio las buganvilias.

Los árboles, los colores, el follaje es otra de las conexiones con India y con el Himalaya, cerca de donde yo crecí (Punjab).

¿Cómo haces para venir a un país como México, y no verlo con los ojos del extranjero venido del mundo desarrollado?

Es realmente difícil no desarrollar esos ojos cuando vienes de una historia colonial.

Una forma de superarlo, que me ha servido a mí, es cometiendo errores; como escritora y lectora. Miro hacia atrás y pienso que cometí errores inevitables porque también eres una viajera en un mundo que no conoces.

Estás leyendo lo que Estados Unidos está diciendo sobre América Latina, y estás leyendo libros escritos por otros escritores viajando a México.

Cuando estaba escribiendo sobre sobre los indio-nepalíes hubo una reacción de parte de esa población diciendo que lo hice mal, y cuando escribí sobre africanos en Nueva York también creo que lo hice un poco mal. No lo escribiría de la misma manera ahora.

 buganvilias en México.

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Los colores de la buganvilias, típicas de México.

Vives en Jackson Heights, en Nueva York, un barrio profundamente diverso. ¿Es esa tu fuente para hablar de colonización y migración?

Crecí en India, así que toda la historia colonial está constantemente presente en mí.

Cuando estaba creciendo, no había negocios extranjeros en India. Después de la independencia, el país se abrió al mercado internacional, con toda la explotación indiscriminada que vino de empresas extranjeras. Ahora, en los últimos 10 años, volvemos al nacionalismo, al autoritarismo, a la persecución de las minorías, a llamar a los migrantes "cucarachas".

Y vivo en un barrio donde, sí, hay venezolanos, colombianos, afganos, egipcios, bengalíes, tibetanos.

La gran lucha para mí es cómo diablos encajas todas estas historias en la forma de una novela con una sola narrativa. No creo haber tenido éxito. Lograr que una novela se mueva como se mueve una población me resulta muy complicado, porque así los tengas al frente, en realidad solo ves pequeños fragmentos de la gente que ves. Nunca obtienes el todo; un todo que está lleno de contradicciones difíciles de entender.

En la última elección (presidencial), en este barrio ganó el Partido Demócrata, como suele pasar, pero hubo, por primera vez, un enorme giro hacia (Donald) Trump. Los migrantes a menudo son increíblemente conservadores. Muchos votaron completamente en contra de sus intereses.

¿Por qué crees que la migración genera tanto miedo?

Porque existe la sensación de que los extranjeros están viniendo a quitar trabajos y que son los estadounidenses, o los locales, quienes pagan por su atención médica, por ejemplo.

Ahora hay un enorme sentimiento anti-indio acá porque se cree que están quitando los empleos a médicos, ingenieros e informáticos.

Y en India está ocurriendo igual: los locales pensando que los migrantes son una amenaza, pese a que han sido por décadas una gran fuente de desarrollo.

Jackson Heights, en Nueva York

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Jackson Heights, en Nueva York, es como una puerta a América Latina.

Recuerdo haber ido a McDonald’s en India y ver que era un lugar de clase alta. ¿Por qué?

Porque los principales colonizadores, los principales ejecutores del colonialismo, son las élites de los países colonizados. Es la aspiración que genera la economía del consumo y el capitalismo.

Cuando vuelvo a India me sorprende el hecho de que la gente de clase similar a la mía a menudo es mucho más estadounidense que yo, que llevo (más de tres) décadas viviendo ahí.

Están comiendo en McDonald’s, han visto todas las últimas películas estadounidenses, se visten de maneras estadounidenses.

Y sin embargo apoyan a un gobierno tremendamente nacionalista (el de Narendra Modi) que construye hoteles y centro comerciales de corte estadounidense, que impulsa un estilo de vida corporativo.

Es un fenómeno extraño que se repite en muchas partes del mundo contemporáneo: los nuevos nacionalistas son los mayores impulsores de un estilo de vida que contradice los intereses de su nación.

En tus libros los migrantes se van escapando de sus raíces, pero después de décadas afuera se dan cuenta que están reproduciendo las cosas de las que escapaban.

Es una sensación muy extraña cuando entiendes que tú mismo no eres fijo. No es algo en lo que pienses cuando vives dentro de tu comunidad.

Cuando migras te das cuenta de que cambias al tiempo que identificas las cosas que no puedes cambiar.

BBC News Mundo

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