"Futebol é fantástico" ("El fútbol es fantástico").
Esta expresión del delantero argentino Hernán Crespo a un canal brasileño hace ya algunos años podría ser la definición de lo que fue el Mundial 2026 celebrado en América del Norte y que finalizó este domingo con un segundo título para España, que venció a Argentina con un gol de Ferrán Torres en tiempo suplementario.
Durante el torneo, España desplegó un dominio del juego en toda la cancha, tal dominio que la magia de Lionel Messi no alcanzó para dar vuelta el resultado.
"Fantástico".
Fue la culminación de 37 días donde pasó de todo: goles contra las leyes de la física, partidos inolvidables, escándalos, las nuevas pausas de hidratación, declaraciones asombrosas y héroes vestidos de futbolistas.
Aunque el Mundial también mostró el lado vergonzoso del fútbol, como por ejemplo el caso de la roja retirada al estadounidense Folarin Balogun o las restricciones de viaje a la selección de Irán.
Ha sido un Mundial que despide a una de sus máximas leyendas: Lionel Messi.
El astro argentino, que ya había logrado en Qatar 2022 su inscripción en los libros de gloria mundialista, decidió que esta Copa del Mundo no sería un acto jubilatorio, sino una gesta épica en la que condujo a su selección a una segunda final consecutiva.
También deja España consolidada y demuestra que el fútbol es un deporte de conjunto. No de individualidades, aunque de estas también haya.
Pero no fue solo eso: fue Vozinha y la gesta de Cabo Verde. El regreso al estadio Azteca de México, los seis mundiales de Ronaldo, Messi y Ochoa.
Los ocho goles de Messi y los 10 Mbappé. Los siete de Haaland. Los seis cada uno de Kane y Bellingham.
Los 48 equipos. Los tres países anfitriones.
Para examinar lo bueno, lo malo y hasta lo feo, BBC Mundo presenta nuestra mirada de lo más destacado de la Copa del Mundo FIFA 2026.
1. El juego colectivo de España
El campeón es un equipo con grandes individualidad pero que se destaca por el juego colectivo, la calma y la consistencia.
A pesar de tener a una estrella como Lamine Yamal o a un Balón de Oro como Rodri, "La Roja" tuvo un impresionante desempeño grupañ con el que venció a grandes favoritos como Francia y la propia Argentina.
El entrenador, Luis de la Fuente, merece en gran parte el crédito por lo que ha construido.
Es un equipo bien equilibrado, con experiencia y juventud. Tiene jugadores que se han formado en este sistema juntos y que conocen muy bien el juego del otro.
Ganaron al Eurocopa hace dos años, de modo que tenían una gran ventaja al saber cómo ganar un torneo importante.
Y eso es lo que demostraron este domingo.
2. Messi
Lionel Andrés Messi hizo historia definitiva. Marcó ocho goles, dio cuatro asistencias, participó en 12 de los goles que marcó su selección.
Por momentos fue el goleador histórico de los mundiales.
A la edad en que todas las leyendas se retiran, Messi sigue escuchando ovaciones. Y nos enseñó que el fútbol es emocional. Nunca habla de tácticas, de gestos, sino del grupo. De sentimientos.
"Es una locura cómo se están dando las cosas. Yo, sinceramente, antes de empezar el Mundial confiaba en este grupo y sabía que entre los cuatro íbamos a estar, que lo íbamos a pelear. Ahora estamos en la final", dijo a los medios.
Es tan grande su figura y lo que hizo estas cinco semanas que, con casi 40 años, pocos se atreverían a decir que este fue su último Mundial. Sin embargo, si lo fuera, si esta fuera la escena final de su fascinante carrera, no podría terminar de mejor forma: en la final de una Copa del Mundo.
Nadie se ha retirado en tan alta cumbre. En un trono tan vivo.
3. 48 selecciones y la historia de Vozinha y la leyenda de Cabo Verde
El 10 de enero de 2017, la FIFA le informó al mundo entero que el Mundial de 2026 tendría 48 selecciones, 16 más de las que se clasificaban hasta ese momento.
Los ríos de tinta que se escribieron sobre la inconveniencia de ampliar el número de selecciones porque la competitividad del torneo se vería comprometida fueron incalculables. Muchos lo calificaron como el "peor error del mundo".
Pero la realidad es que esa apertura trajo una semana más de fútbol, donde la calidad no se vio afectada sino, en cambio, se abrieron oportunidades y se vieron partidos de alta competitividad, como por ejemplo el Argentina contra Cabo Verde.
Cabo Verde, que se clasificó primeros en su grupo africano, fue la sensación. Un país de apenas 500.000 personas hizo retumbar el mundo de la pelota. En el primer partido, su portero Vozinha logró hacer siete atajadas clave frente a la posterior campeona del mundo, España.
Tampoco perdieron con Uruguay. Ni con Arabia Saudita.
Después, se clasificaron como mejores terceros. Una hazaña, teniendo en cuenta que era su primer mundial. El propio Vozinha lo resumió con una frase para el recuerdo: "Venimos de un país pequeño, pero de gran corazón. Después del Mundial, todo el mundo sabrá quién es Cabo Verde".
Pero no felices con eso, frente a los entonces campeones del mundo remontaron en dos ocasiones y llevaron a Messi y a su banda al tiempo extra. Finalmente un gol del "Cuti" Romero los eliminó. Pero nadie los olvidó.
Infantino dijo que la propuesta ahora era ampliar los cupos en 64 selecciones.
4. Balogun, la roja y el caso Irán
Durante el partido de dieciseisavos de final entre EE.UU. y Bosnia Herzegovina, en San Francisco, ocurrió uno de los hechos más reprobables del Mundial: Folarin Balogun, goleador de la selección estadounidense hasta ese momento con tres anotaciones, le hizo una fuerte entrada al defensor bosnio Tarik Muharemovic.
El VAR vio la falta y se la mostró al juez brasileño Raphael Claus, quien decidió expulsar a Balogun. Finalmente el partido lo ganó EE.UU., que pasó a octavos y se iba a enfrentar a Bélgica.
Pero en medio ocurrió algo inédito: el Comité Disciplinario de la FIFA, pocas horas antes del juego entre EE.UU. y Bélgica, informó que la sanción de una fecha automática -que es el castigo habitual cuando se recibe una tarjeta roja- se dejaba en suspenso y Balogun estaba disponible para el encuentro de octavos.
El mundo del fútbol reaccionó enfurecido. La UEFA, el ente rector del fútbol europeo, advirtió: "La decisión de suspender, durante un periodo de prueba de un año, la aplicación de la suspensión automática de un partido tras la tarjeta roja mostrada al jugador Folarin Balogun cruzó una línea roja".
Pero hubo una sorpresa aún mayor: el presidente de EE.UU., Donald Trump, admitió que había llamado al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para que Balogun pudiera jugar contra el siguiente rival.
"Lo único que hice fue pedir una revisión porque no me parecía que fuera falta. No le dije qué hacer. No puedo decirle qué hacer", se excusó Trump.
El escándalo siguió. Balogun jugó contra Bélgica, pero EE.UU. se marchó del Mundial con una goleada 4-1. El delantero después dijo que todo el ruido sobre la sanción había influido en el desempeño del equipo.
Pero no fue el único hecho polémico que mezcló política y fútbol. El caso de la selección de Irán también fue comentado ampliamente. Debido al conflicto armado entre ambas naciones, la selección de Irán, que debía disputar sus primeros tres partidos en EE.UU., no pudo dormir en suelo estadounidense.
Viajaba horas antes del encuentro desde México -país que acogió a los futbolistas- e inmediatamente después de acabar los partidos volaba de regreso.
"Esta es una Copa del Mundo desastrosa… jugadores profesionales no podemos jugar una competición en estas condiciones, no está bien ni es justo", se quejó el capitán iraní, Mehdi Taremi.
Irán no logró clasificarse a la siguiente ronda del torneo, pero agradeció profundamente a México por su hospitalidad.
5. Las pausas de hidratación
Otro invento de Infantino. Para esta Copa del Mundo la FIFA implementó las llamadas "pausas de hidratación", una por cada tiempo y con una duración de tres minutos.
La principal razón que dio la organización fue que, como el torneo se disputaba durante el verano en el hemisferio norte, las temperaturas podrían afectar a los jugadores.
Y aunque cuatro de los escenarios donde se organizaron los encuentros tenían algún sistema de aire acondicionado, lo cierto es que en al menos 35 partidos se presentaron temperaturas superiores a los 26 grados centígrados, que es la máxima usualmente recomendada para practicar deporte.
Sin embargo, muchos vieron a estas nuevas pausas como una ventana comercial para que las cadenas de TV metieran más anuncios, y varios técnicos y jugadores expresaron su disconformidad con la medida, especialmente porque corta el ritmo y la intensidad del juego. El público acabó abuchéandolas.
"Suelen ser molestas, especialmente cuando acabas de tener dos o tres buenas situaciones y sientes que tu ritmo se está interrumpiendo", le dijo el delantero alemán Kai Havertz al diario británico The Guardian.
Hasta el momento la FIFA no ha confirmado si continuará aplicando las pausas de hidratación en otros torneos, como por ejemplo el Mundial Femenino que se disputará en 2027, pero ha defendido la medida "como un beneficio para los jugadores".
Por ahora, otras entidades como la UEFA han descartado implementar pausas similares en el juego.
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