El huracán Polo, que se formó el lunes y ha variado su intensidad entre las categorías 4 y 5 desde entonces, mantiene una trayectoria elíptica que lo llevará a tocar tierra en los próximos días.
La tarde de este jueves se ubicaba mar adentro, a unos 250 km del puerto de Manzanillo, con vientos sostenidos de 250 km/h y ráfagas te 305 km/h, informó el el Centro Nacional de Huracanes de EE.UU. (NHC, por sus siglas en inglés).
Su fuerza ha oscilado en las últimas horas entre la categoría 4 y 5 de la escala Saffir-Simpson, y ha generado lluvias intensas y oleaje alto en el litoral del Pacífico central de México.
A diferencia de los días previos, en los que no se preveía que fuera a tocar tierra, ahora los meteorólogos anticipan un giro brusco al noreste durante el fin de semana.
Tal trayectoria lo llevaría a golpear con fuerza de huracán mayor (categoría 3 o superior) la región central del estado de Baja California Sur en la noche del domingo o la madrugada del lunes.
Por el momento, el Servicio Nacional Meteorológico de México (SNM) pidió "extremar precauciones" en los estados de Colima, Jalisco y Michoacán ante la posibilidad de lluvias puntuales intensas con descargas eléctricas.
Habitantes del puerto de Lázaro Cárdenas apilaron el miércoles sacos de arena a lo largo de la costa para proteger sus viviendas y negocios costeros amenazados por el huracán.
El fuerte oleaje y la lluvia causaron daños y grietas en las fachadas de algunos edificios.
"Nuestros edificios se están desmoronando", dijo preocupada Concepción López, dueña de un hotel en la playa.
En otro hotel, el embate de las olas destruyó una de las dos albercas. Las olas "están destrozando la otra", contó Gudelia Ochoa a la agencia AFP. "Y el agua ya está llegando a mi cocina".
El gobierno desplegó unos 1.700 soldados en Michoacán para apoyar en labores preventivas y de rescate que se requieran.
Otro huracán de categoría 1, Odalys, avanza en dirección hacia el noroeste de México. Sin embargo, este jueves se encontraba a unos 1.800 km de las costas de la península de Baja California.
Se prevé que se degrade completamente en los próximos días, sin afectar a las costas de esa región.
Fortalecimiento rápido
Algunos meteorólogos resaltaron que Polo se intensificó desde su declaratoria de tormenta tropical hasta la categoría 5 en unas 36 horas.
Eso lo pone entre los tres fenómenos que más rápido se han fortalecido hasta la máxima categoría de la escala Saffir-Simpson, junto a los huracanes Otis (2023) y Patricia (2015).
Y, como ocurrió la pasada década en el caso de Patricia, el huracán Polo llega impulsado por la presencia del fenómeno de El Niño que, según advierten los climatólogos desde inicios de este año, será uno de los más intensos de los que se tenga registro.
El 19 de septiembre, las temperaturas diarias de la superficie del mar en una región clave del Pacífico centro-oriental fueron 3,05°C superiores a la media, superando el récord anterior de 3,02°C establecido durante el fenómeno de El Niño de 2015.
Otros indicadores de este "Súper El Niño", como lo llaman informalmente por su fortaleza, aún no ha alcanzado niveles récord, pero es probable que esto cambie, ya que no se espera que el punto álgido se produzca hasta finales de este año.
El fenómeno de El Niño puede provocar cambios importantes en los patrones climáticos de todo el mundo.
Los expertos y organismos de meteorología dicen que muchos de los impactos previstos ya se han podido sentir desde hace unos meses.
Más huracanes en el Pacífico
Cada fenómeno de El Niño es diferente, por lo que no se pueden garantizar sus repercusiones en los patrones climáticos globales.
Y la fuerza sin precedentes de este fenómeno de El Niño no significa necesariamente que vaya a tener efectos sin precedentes en el clima.
"Los científicos aún están evaluando si los impactos serán proporcionales a su magnitud, pero ya estamos observando los efectos previstos en todo el mundo", dice Adam Scaife, jefe de predicción a largo plazo de la Oficina Meteorológica de Reino Unido.
El fenómeno de El Niño aumenta la probabilidad de tormentas e inundaciones en algunas regiones y de sequías e incendios forestales en otras.
Otro impacto típico de El Niño es la reducción de la actividad de los huracanes en el Atlántico debido a los cambios en los patrones de viento en las capas altas de la atmósfera.
En lo que va de 2026 no se han registrado huracanes en ese océano, estableciendo un nuevo récord para la fecha más tardía sin la formación de un huracán desde que comenzó el monitoreo satelital de tormentas.
Lo contrario ocurre para el Pacífico, donde tiende a incrementarse la formación de tormentas y huracanes como ya se ha visto este año.
Hawái ha sido el territorio más afectado por las tormentas este 2026, así como algunas regiones del Sureste asiático.
Otros posibles efectos, algunos de los cuales ya se están sintiendo, incluyen el mayor riesgo de inundaciones en las zonas costeras de Ecuador, Perú y el sur de Estados Unidos, y la mayor amenaza de sequías e incendios forestales en Brasil, Australia e Indonesia.
Estos fenómenos meteorológicos pueden tener importantes repercusiones en el rendimiento de los cultivos, la seguridad alimentaria y las economías de todo el mundo.
Con información de Ben Rich y Simon King, del servicio de pronóstico del clima de la BBC.
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