El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunciaron este viernes un acuerdo que otorgaría al país norteamericano el control mayoritario de 17 yacimientos y más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo venezolano.
Los 65.000 millones de barriles representarían aproximadamente el 21,5% de las reservas probadas de Venezuela, estimadas en unos 303.000 millones por la Administración de Información Energética de EE.UU. (EIA)
También equivaldrían al 141% de las reservas probadas de crudo y condensado de Estados Unidos, que ascendían a 46.000 millones de barriles al cierre de 2024, según la misma agencia.
Trump, que fue el primero en dar a conocer el pacto, lo calificó como "el mayor acuerdo petrolero de la historia".
Aseguró que fue negociado por el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Guerra, Pete Hegseth, junto con la presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez, y empresas privadas.
Trump: "Más que duplica las reservas petroleras de EE.UU."
"Estados Unidos de América acaba de alcanzar un acuerdo con Venezuela sobre ¡EL MAYOR ACUERDO PETROLERO DE LA HISTORIA MUNDIAL!", escribió el mandatario en su plataforma Truth Social.
"Siguiendo mis instrucciones, el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Guerra, Pete Hegseth, trabajando estrechamente con la muy respetada presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, y mediante una alianza con empresas privadas, han conseguido el control mayoritario de Estados Unidos sobre más de 65.000 MILLONES DE BARRILES de reservas probadas de petróleo en Venezuela, sin coste alguno para el contribuyente estadounidense", continuó.
La transacción, agregó, "MÁS QUE DUPLICA las reservas petroleras estadounidenses, aumenta considerablemente nuestro suministro de petróleo y reducirá sustancialmente el precio de la gasolina para todos los estadounidenses durante muchos años, al tiempo que ayuda a mantener a Venezuela en el camino hacia un éxito extraordinario y una gran prosperidad".
"¡Esta transacción fortalecerá enormemente la relación, ya en expansión, entre Venezuela y Estados Unidos!", concluyó.
Delcy: 17 yacimientos, US$100.000 millones
Escasas horas después del anuncio de Trump, la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, confirmó el acuerdo y ofreció más detalles, entre ellos que serán operadores privados quienes desarrollen 17 yacimientos petroleros.
"Esta iniciativa es producto del fortalecimiento de la relación entre Venezuela y los Estados Unidos, y facilitará un importante flujo de inversiones destinado a la recuperación y reconstrucción de infraestructura estratégica para el desarrollo de nuestra industria de los hidrocarburos", afirmó en un comunicado.
Rodríguez explicó que el pacto permitirá "incrementar considerablemente la producción de petróleo con la participación de operadores privados".
Indicó que "se contempla el desarrollo de 17 campos estratégicos, con un potencial probado de 65.000 millones de barriles de petróleo, una inversión de más de US$100.000 millones y más de US$209.000 millones en tributos para el Estado".
"Estas inversiones contribuirán no solo a la recuperación y modernización de nuestra industria, sino también al crecimiento económico de nuestro país, a la seguridad energética de nuestro hemisferio y a un mayor equilibrio en los mercados internacionales", agregó.
Rodríguez agradeció a Trump y al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, "su disposición en el desarrollo de este acuerdo", que calificó como "un hito histórico en las relaciones bilaterales".
La presidenta interina afirmó que el objetivo es convertir a Venezuela en "una potencia energética productora" y poner sus reservas "al servicio del desarrollo nacional, la generación de empleos, el incremento del ingreso de nuestros trabajadores y el bienestar de nuestro pueblo".
El comunicado no identificó los 17 campos incluidos ni las empresas privadas que participarían en su desarrollo, y tampoco precisó la duración, la estructura jurídica o el reparto de los ingresos previsto en el acuerdo.
Una "gran victoria", según Marco Rubio
Trump no precisó detalles como qué significa jurídicamente el "control mayoritario", qué empresas privadas participan, cuáles son los yacimientos incluidos ni qué recibirá Venezuela a cambio.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, presentó el acuerdo como "una gran victoria tanto para el pueblo estadounidense como para el venezolano".
En un mensaje en la red social X, afirmó que "demuestra cómo la audaz política exterior del presidente Trump impulsa logros bajo el principio de 'Estados Unidos primero': asegurar reservas estables y petróleo de bajo costo en nuestro hemisferio, así como reducir los precios de la gasolina en el país".
Y aseguró que "atraerá cerca de 100.000 millones de dólares en inversión privada, respaldará miles de empleos bien remunerados e impulsará la reconstrucción de la economía de Venezuela".
Por el momento, el gobierno venezolano no ha confirmado públicamente el acuerdo ni se han publicado documentos con los términos del mismo.
Venezuela posee las mayores reservas probadas de crudo del mundo, estimadas en unos 303.000 millones de barriles, según la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
Lo que se sabe
La noticia llega un día después de que medios estadounidenses informaran de negociaciones entre Washington y Caracas sobre más de una decena de campos petroleros venezolanos.
La agencia Reuters publicó el jueves, citando a fuentes conocedoras de las negociaciones, que ambos gobiernos preparaban un acuerdo para garantizar a Estados Unidos acceso a largo plazo a parte de las reservas petroleras venezolanas.
Reuters aseguró haber examinado una lista de 17 yacimientos incluidos en las conversaciones, entre ellos campos sin desarrollar de la Faja del Orinoco y otros más antiguos situados en torno al lago de Maracaibo.
Según las fuentes, el plan permitiría que empresas estadounidenses desarrollaran esos campos y garantizaría a Estados Unidos el suministro resultante.
Una de ellas indicó que se estudiaba utilizar un modelo de arrendamiento, seguido de licitaciones para adjudicar los yacimientos a productores estadounidenses.
La agencia advirtió que este modelo podría plantear cuestionamientos legales en Venezuela, ya que la legislación del país no contempla actualmente el arrendamiento de áreas petroleras y la Constitución reserva al Estado las actividades esenciales del sector.
Las reformas aprobadas recientemente sí permiten empresas mixtas y contratos de producción compartida.
Por separado, el Wall Street Journal informó de que Chevron negocia ampliar sus operaciones en Venezuela y que Halliburton mantiene conversaciones para prestar servicios a productores del país.
La BBC no ha podido verificar de forma independiente los detalles publicados por Reuters y el WSJ.
Desde la captura y el traslado del expresidente Nicolás Maduro a Estados Unidos en enero, Washington ha buscado asegurar un flujo estable de crudo venezolano hacia sus refinerías y fomentar la inversión de compañías estadounidenses en la industria petrolera del país sudamericano.
Venezuela llegó a producir más de tres millones de barriles diarios hace algo más de dos décadas, pero la extracción se desplomó en los años siguientes por factores como la falta de inversión, el deterioro de las infraestructuras, problemas operativos y sanciones internacionales.
En los últimos años ha registrado una recuperación parcial y actualmente produce cerca de 1,25 millones de barriles al día, todavía menos de la mitad de su máximo histórico.
El sector requiere cuantiosas inversiones para modernizar pozos, oleoductos, refinerías y puertos y aumentar de forma sostenida la producción.
Negociaciones desde agosto
Tras la captura y el traslado de Nicolás Maduro a Estados Unidos el 3 de enero, el gobierno de Donald Trump respaldó a Delcy Rodríguez —hasta entonces vicepresidenta— como presidenta interina y principal interlocutora para impulsar los cambios que Washington busca en Venezuela.
Las conversaciones de los últimos meses se han desarrollado dentro de un plan planteado por el secretario de Estado, Marco Rubio, con tres fases: estabilización, recuperación y transición política.
Estados Unidos ha promovido reformas de las leyes petrolera y minera para favorecer la inversión privada, ha levantado algunas sanciones y ha explorado opciones para rehabilitar el sistema eléctrico.
También ha asumido un papel central en la gestión de los ingresos procedentes de las ventas de petróleo venezolano.
La influencia estadounidense se ha extendido además al proceso político.
La opositora Dinorah Figuera regresó del exilio para encabezar, a petición del Departamento de Estado, un diálogo con el gobierno dirigido a recuperar instituciones como el Consejo Nacional Electoral y el Tribunal Supremo de Justicia.
Las delegaciones del oficialismo y la oposición celebraron su primer encuentro presencial el 6 de agosto.
Este escenario ha dejado a ambos sectores dependiendo de Washington: el gobierno busca garantizar su supervivencia y obtener recursos, mientras la oposición necesita respaldo externo para avanzar hacia una apertura institucional.
El proceso ha generado cuestionamientos sobre la pérdida de soberanía, la falta de transparencia y el control estadounidense sobre los ingresos petroleros.
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