Ongsa inicia su vida en una nueva escuela secundaria sintiéndose nerviosa y alienada pero, cuando conoce a Sun, una de las chicas más populares, esta solitaria escolar se enamora a primera vista.
Temerosa de expresar sus sentimientos, Ongsa adopta en Instagram el seudónimo "Tierra" para mensajear a Sun, quien presume que se trata de un joven admirador secreto.
Ongsa luego entabla amistad con Sun en la vida real, mientras continúa chateando con ella online usando su alias.
Sin embargo, la presión emocional de mantener su floreciente relación a escondidas de otros hace que la pareja pronto se disuelva.
"Tenía miedo de que la gente te criticara por estar con alguien como yo", se lamenta Ongsa.
Pero en una alegre reunión, una sonriente Sun responde: "No me importa la otra gente, sólo me importas tú".
Lo que empezó como un experimento -añadiendo una pareja lesbiana a un elenco de personajes gay en la serie llamada Bad Buddy ("Mal amigo")- ha engendrado todo un nuevo género de series de TV que se han popularizado por el mundo entero.
Convertido en el producto cultural de exportación más exitoso de Asia, con un valor estimado en las decenas de millones de dólares, "Amor de chicas", como se conoce el género, ha colocado a Tailandia en el centro del rápidamente creciente movimiento que está modificando la representación LGTB en el entretenimiento y redefiniendo la cultura de los fans a nivel global.
"Al comienzo, no estábamos muy seguros. Luego, como director, experimenté añadiendo una pareja de mujeres a la historia BL (Boy’s Love o "Amor de chicos"), concretamente las actrices Milk-Love en la historia Bad Buddy", expresó al Servicio Tailandés de la BBC Noppharnach Chaiyahwimhon, de la productora tailandesa GMMTV.
Después, la enorme popularidad entre los fans online de la pareja, interpretada por las actrices tailandesas Pansa "Milk" Vosbein y Pattranite "Love" Limpatiyakorn, se convirtió rápidamente en un punto clave.
"Vimos una tendencia, el público hablaba sobre esta pareja de forma significativa, y empezó a pedir una serie protagonizada por una pareja mujer-mujer", explica Chaiyahwimhon.
GMMTV respondió comisionando su primera serie GL (Amor de chicas por sus siglas en inglés), "23,5 grados de inclinación de la Tierra", una adaptación de la novela del mismo nombre, protagonizada por las misma actrices interpretando a Ongsa y Sun.
Pero, para cuando salió al aire, en 2024, la principal emisora de televisión terrestre gratuita Canal 3, anticipándose a la tendencia, ya estaba trasmitiendo la serie "GAP: La teoría rosa", el primer éxito de audiencia de GL en toda Tailandia, que tiene una población de 70 millones, así como en YouTube, donde rápidamente acumuló más de 300 millones de visualizaciones.
Antes de terminarse el año, se habían producido 21 series de GL con 51 parejas femeninas, según la firma de análisis mediático Rocket Media Lab.
Entretanto, varias giras GL de encuentro con los aficionados devotos ya han agotado sus entradas en China, Taiwán, Filipinas, Japón, Singapur, Camboya y hasta en Estados Unidos.
Parte de su atractivo está en cómo las historias tailandesas de GL se desvían de las anteriores interpretaciones de las relaciones lésbicas a nivel global.
En el mundo, los personajes lésbicos, gay o bisexuales suelen estar asociados con destinos trágicos o desaparecen repentinamente de la narrativa, señala la doctora Eva Cheuk-Yin Li, profesora asistente en estudios de las industrias de la pantalla, de King’s College Londres, en Reino Unido.
"Cuando observamos por el mundo, la cantidad de historias contadas en televisión sobre el amor homosexual entre mujeres es bastante limitada, incluso en Hollywood, y frecuentemente vemos a los personajes morir en pantalla, o sufren un final infeliz o trágico. Eso es lo que llamamos el "síndrome de lesbiana muerta", donde los personajes LGBT suelen tener vidas trágicas en pantalla".
Pero las series GL tailandesas rompen con esa narrativa.
"Lo que hace que el amor de chicas tailandés se destaque en toda esta representación", comenta la doctora Li, "es que usualmente ofrece un arco dramático mucho más satisfactorio. Las parejas enfrentan desafíos pero habitualmente tienen una relación, o incluso un final, más gratificante, más feliz, en la mayoría de las historias".
Sin embargo, añade: "Los personajes principales en el GL tailandés tienden a ser bien femeninas, aunque algunas tienen personalidades fuertes. En la vida real, hay lesbianas de todo tipo y forma, así que pienso que todavía hay asuntos que abordar sobre representación de diversidad".
La aficionada brasileña Luiza Z le cuenta al Servicio Tailandés de la BBC que al ver los dramas de GL tailandés fue la primera vez que sintió que "el amor entre dos mujeres podía ser la historia principal, no sólo una historia secundaria".
"Fue tan hermosa la manera como conectaron, la manera en que representaron la profundidad de su relación, las dificultades y las emociones", comenta. Y los finales felices la hacen sentir "aceptada".
"El GL tailandés siempre tiene un final feliz, y estamos felices de que sea así, donde no tenemos que preocuparnos de que estas dos protagonistas vayan a ser eliminadas o que vayan a tener un desenlace trágico".
"Para nada. Sabemos que van a estar juntas al final y eso es reconfortante, y nos sentimos validadas", añade Luiza.
El fenómeno GL ha tenido mayor impulso gracias a su accesibilidad internacional. Muchas series están disponibles en YouTube, frecuentemente con subtítulos en múltiples idiomas.
Y eso retira muchos obstáculos para los aficionados en países con estrictas regulaciones, incluyendo China e Indonesia, donde el contenido homosexual es restringido.
En años recientes, China ha cerrado decenas de miles de sitios web y cuentas en redes sociales que contienen lo que los censores llaman contenido "vulgar" y pornográfico u otro material considerado ilegal o antichino.
Como resultado, cada vez más las audiencias ven el contenido de GL extranjero como un espacio cultural seguro.
"Una de mis películas lesbianas fue vista en Arabia Saudita más que en cualquier otro país", reveló al Servicio Mundial de la BBC la directora Rachel Dax, que está basada en Reino Unido.
"En países que tienen leyes antigay muy severas, para algunas personas resulta ser la única afirmación positiva que reciben sobre la realidad de su sexualidad y que puede ser tratada de forma positiva. Estas películas ayudarán a la personas".
Algunos fanáticos creen que la creciente visibilidad también está cambiando sutilmente las actitudes en la sociedad tailandesa.
Ranuka Songmuang, que dirige el sitio de aficionados de GL, indica que la simple reacción de su madre al género es típica. "Me gusta la serie The Secret of Us (’Nuestro secreto')", opinó su madre, "la doctora [uno de los personajes principales] es hermosa".
Pero Tailandia ya es uno de los países más liberales de Asia cuando se trata de la integración de relaciones homosexuales en la sociedad corriente. Tiene un ley de igualdad en el matrimonio, lo mismo que Taiwán y Nepal, por ejemplo.
El Filipinas hay una creciente aceptación de parejas LGBT viviendo juntas abiertamente. Pero la Iglesia católica, que juega un papel preponderante en la sociedad filipina, se opone vehementemente al matrimonio entre personas del mismo sexo.
También hay obstáculos significativos en otros países, como Malasia, Indonesia y Brunéi, donde hay menos aceptación de las relaciones del mimo sexo. En Brunéi, por ejemplo, el sexo entre hombres acarrea una sentencia de muerte, aunque en la práctica el país ya no ejecuta a nadie por ningún crimen.
Algunos argumentos dramáticos de GL enfrentan los prejuicios directamente. En Poisonous Love ("Amor venenoso") la protagonista Pat le ruega a los padres de su amante, Prem, a que les permitan seguir saliendo juntas, pero el padre de Prem les ordena separarse.
"Nuestro amor es sincero y puro", dice Pat, llamando a los padres de Prem "madre y padre".
"No te atrevas a llamarme padre", le contesta el papá de Prem. "Me repugna".
Sin embargo, el rumbo del amor sincero entre Ongsa y Sun fluye mucho más suave, con un final feliz en el horizonte para los aficionados de "Los 23,5 grados de inclinación de la Tierra".
Cuando Sun (que en español es Sol) pregunta cómo lidiarían si tuvieran que estar separadas por un año, Ongsa le responde: "No importa cuántos años luz nos separen, estaremos bien. Al final, nuestras órbitas nos traerá juntas otra vez".
"Por que el destino de la Tierra es estar con el Sol".
Editado por Ahmen Khawaja, Andrew Webb y Stephen Hawkes, del Servicio Mundial de la BBC.
Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.
Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.
También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro canal de WhatsApp.
Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.
Compartir esta nota