* Este artículo fue publicado el 11 de julio y actualizado tras los resultados en las elecciones de la región alemana de Alta Sajonia.
Jan-Niklas Hustedt recuerda ir a fiestas tecno en la cafetería abandonada de una vieja fábrica de compresores que se había reducido drásticamente después de la reunificación alemana, en su ciudad natal de Oschersleben.
Nació en Alemania Oriental en 1989, solo unas semanas antes de la caída del Muro de Berlín. Él se describe a sí mismo como un "wendekind"; un hijo de la coyuntura.
Ahora, a los 36 años, hace memoria de cómo esa época cambió su comunidad.
Muchas empresas en el este comunista tuvieron dificultades o simplemente colapsaron cuando se vieron metidas en el afán de lucro y alta competitividad de la economía global.
"Escuchas todas estas historias", cuenta Jan-Niklas. "Muchas personas se fueron por las oportunidades que había en Alemania occidental".
En los 35 años posteriores a la reunificación, la población general del país creció en 3,8 millones, un aumento de 5%, impulsado por la inmigración.
Pero en los cinco estados que eran parte de la oriental República Democrática de Alemania (RDA), la población cayó 16% (esta cifra no incluye Berlín Oriental).
El estado de Sajonia-Anhalt, donde queda Oschersleben, registró el declive más dramático de 26%, según las estadísticas oficiales publicadas el año pasado.
Ahora, a través de grandes áreas del este más rural, se esperan más caídas poblacionales a medida que se combina la "fuga de cerebros" del este post- reunificación con una tendencia nacional: bajas tasas de natalidad.
Echemos una mirada al mapa de los demógrafos del gobierno; las áreas en azul oscuro -donde se prevén los declives más agudos- están principalmente concentradas en las partes menos urbanizadas del este.
Solo el estado de Brandemburgo, que rodea a Berlín y recibe el excedente de la ciudad capital, registra una tendencia contraria.
A largo plazo, a medida que la población de Alemania envejece, la oficina de estadísticas federales del país afirma que "con toda probabilidad" habrá menos personas para 2070. Para los estados orientales afuera de Berlín, se proyecta que ese será el caso "en todos los escenarios".
Estas proyecciones están basadas en ciertas suposiciones y no son definitivas. Pero este cambio demográfico podría estar impulsando el apoyo de Alternativa para Alemania (AfD), el partido político clasificado por la inteligencia interna como de extrema derecha en Sajonia-Anhalt.
Este domingo, AfD logró la primera victoria de la extrema derecha en Alemania desde la Segunda Guerra. No alcanzó la mayoría absoluta, pero con un 44% de apoyos el triunfo supone un movimiento sísmico para Alemania.
Caída del muro
Las imágenes de los noticieros de 1989 muestran las escenas eufóricas de personas pasando en oleadas por lo que, durante décadas, había sido la extremadamente vigilada tierra de nadie del Muro de Berlín.
Los que iban a pie atravesaron en multitudes, mientras que el repentino influjo de los humeantes autos Trabant de Alemania Oriental generaron en el oeste quejas sobre la contaminación.
Pero también se convertiría con el tiempo en un enorme sentido de pérdida para las personas del este que vieron cómo su sociedad socialista quedó absorbida, casi de la noche a la mañana, por el occidente capitalista.
Como estado satélite de la Unión Soviética, la República Democrática de Alemania (RDA) -nombre oficial de Alemania Oriental- era una economía estatal, planificada centralmente.
El régimen dependía de unos medios estrictamente censurados y de la Stasi, la enorme y temida fuerza de policía secreta, para mantener a raya a la ciudadanía.
También había severas restricciones al movimiento de personas, ya que las autoridades intentaban evitar que huyeran a Alemania occidental, como muchas lo habían hecho durante décadas.
Los alemanes del este, sin embargo, recibían subsidio de vivienda, una generosa asistencia para el cuidado de los niños y tenían el empleo garantizado.
Pero eso estaba fundamentado en una economía cada vez mas ineficiente y endeudada, lo que significó que el rápido proceso de privatización, cuando llegó, fuera brutal y generara desempleo masivo.
Los gráficos muestran cómo las tasas de fertilidad en el este se desplomaron cuando ocurrió el enorme éxodo al oeste, que se dio en dos olas principales. La primera empezó inmediatamente después de la caída del muro, mientras que la segunda alcanzó su auge en los primeros años de este siglo.
La segunda ola fue "más pequeña en escala, pero no menos significativa porque fue altamente selectiva", expresa la doctora Katja Salomo, una socióloga en la Universidad de Kassel que se crio en una zona rural del este de Alemania.
"La juventud, personas altamente educadas y mujeres en especial, tenían mayor probabilidad de irse".
Una de las razones para que las mujeres se fueran es que la fuerza laboral femenina en el este no fue considerada como un tema relevante durante el proceso de reunificación, sostiene Katja Salomo.
"Así que se fueron a Alemania Occidental y obtuvieron empleo allá".
Menos mujeres significaron naturalmente menos hijos. Y aunque el gran éxodo terminó hace años, el este todavía tiene una escasez más pronunciada de gente joven y de trabajadores capacitados que el oeste. Así como jardines infantiles que se están quedando vacíos.
El colapso de la natalidad
Este es un fenómeno creciente en el este de Alemania: "Kitasterben". Se traduce literalmente como la "muerte de la guardería".
Está impulsada por las bajas tasas de natalidad dentro de lo que ya es una población mermada en las regiones que, durante la época comunista, habían desarrollado una red extensa de centros cuidado infantil.
"Ahora hay artículos (en los diarios) en los que las guarderías dicen necesitar niños, lo que es una locura", comenta Jan-Niklas.
En la guardería a la que va su hija le preguntaron si él y su esposa conocían a otras familias que necesitaran un cupo.
Me reuní con Jan-Niklas en el centro de su ciudad natal, Oschersleben. Tiene una población de unas 19.000 personas, incluyendo las aldeas aledañas.
Es un miércoles a la hora de almuerzo. El centro no está necesariamente desierto, pero tampoco hay mucho movimiento.
No toma mucho tiempo encontrar una tienda vacía o a las muchas personas mayores que viven en la zona.
Actualmente, Jan-Niklas, que considera la reunificación como una "historia de éxito" en general, tiene la misión de atraer de vuelta a las personas más jóvenes y sus familias.
Es "mi casa", expresa. "Me gusta la gente. Creo que merecen que les vaya bien".
Él se fue siendo adolescente, para regresar después haber desarrollado una carrera como seleccionador de personal en un importante banco alemán. Su regreso a casa fue reportado en las noticias locales.
"De regreso a Oschersleben tras 13 años", decía el titular del diario Volkstimme (La Voz del Pueblo). "Persona que regresó hace un llamado para encontrar maneras de combatir la escasez de trabajadores capacitados".
Ese es solo uno de los problemas con el declive de la población: llenar plazas vacantes, incluyendo los cargos cruciales de cuidados sociales y de salud para apoyar a la creciente población de ancianos.
Menos personas también producen menos servicios, como tiendas, pabellones de maternidad y escuelas.
Mientras que un gran número de migrantes o refugiados han llegado a Alemania de países como Ucrania, Siria y Turquía -así como de otras naciones de la Unión Europea- esos inmigrantes se han ido principalmente a las ciudades grandes, como Berlín, y al oeste, mucho más urbanizado.
Y aun teniendo en cuenta a estas personas, Alemania tiene una población que envejece a medida que la generación del "baby boom" se retira y la tasa de natalidad se mantiene obstinadamente baja.
Eso significa que una fuerza laboral disminuida está teniendo problemas para sostener el costo de un creciente número de jubilados.
Las tasas de natalidad empezaron a bajar a finales de los 60, después de la introducción de la píldora anticonceptiva y cuando las mujeres tuvieron más probabilidades de unirse a la fuerza laboral. Pero el año pasado, el número de nacimientos alcanzó su nivel más bajo desde 1946, según las cifras preliminares.
El profesor Martin Bujard, del Instituto Federal de Investigación Poblacional, una agencia gubernamental, opina que los datos sugieren que el impacto de las crisis globales como el covid y la guerra en Ucrania ha exacerbado esa tendencia.
"Después de que Rusia lanzara su invasión a gran escala, nueve o diez meses después, las tasas de natalidad cayeron en Alemania", afirma el profesor Bujard.
Las cifras más recientes señalan que las mujeres sin nacionalidad alemana tienen más hijos que las ciudadanas alemanas, con tasas de 1,84 y 1,23 respectivamente (conocidas como tasas de fertilidad).
Pero ambas están por debajo de la "tasa de reemplazo" de 2,1; el nivel con el cual una población se mantiene estable de una generación a la siguiente.
Alemania no está sola en esto. La ONU ha advertido de un "declive sin precedentes" en las tasas de fertilidad globales, impulsadas por factores como el alto nivel de precio de las cosas y la falta de vivienda adecuada.
Lo que es singular del este de Alemania hoy día es que estas tasas de natalidad están sucediendo dentro de una población que recientemente fue tan rápidamente vaciada.
Rumbo al este
Ha habido muchas iniciativas durante muchos años para aumentar la población en el este de Alemania.
Katy Löwe dirige una de ellas en Halberstadt, una localidad que queda al pie de las montañas norteñas de Harz en Sajonia-Anhalt, a unos 190km al oeste de Berlín.
Nos reunimos en la Plaza de la Catedral, cerca de la iglesia estilo gótico de St. Martini que fue reconstruida tras su destrucción a finales de la Segunda Guerra Mundial.
Es una de las atracciones para los turistas que pasan, pero la misión de Katy es que la gente realmente viva en la región.
Fundada por compañías locales que buscan trabajadores, Heimvorteil Harz busca coordinar vacantes atrayendo personas y promover los beneficios de la zona.
Al conducir por la región, uno puede encontrar carreteras bien mantenidas y pueblos pintorescos.
Los estándares de vida en el este han mejorado significativamente desde la reunificación, aunque los salarios todavía están rezagados con respecto al oeste, especialmente comparados a los de los estados ricos como Baviera, en el sur.
Para Katy, que proviene de un pueblo cercano, traer a la gente de vuelta es algo personal: "Creo que lo principal es el temor a que las ciudades queden medio vacías. Que los pueblos quede medio vacíos".
"Eso es lo que debemos revertir para poder mantener una buena calidad de vida en las áreas rurales".
Heimvorteil Harz no tiene registros precisos de cuántas personas han atraído de vuelta y las campañas como esas, dice Katy, solo pueden llegar hasta cierto punto. "El problema es muy grande".
Se trata de llamar la atención, explica, ya que las regiones están "compitiendo" entre ellas por más personas.
Los académicos han pasado décadas tratando de entender la persistente división entre el este y el oeste de Alemania; los respectivos "Ossies" y "Wessies", y estas son divisiones que cortan a través de numerosas esferas.
Por ejemplo, todas las empresas cotizadas en el Dax, el índice del mercado de valores de Alemania, tienen su oficinas centrales en el oeste o en Berlín, mientras que los alemanes orientales tienen menos riqueza heredada.
Después de la turbulencia de la reunificación, Katy cree que también es un asunto de mentalidad.
La mentalidad de los alemanes orientales, afirma, está marcada por una "experiencia colectiva de pérdida enorme".
"Están muy temerosos de poder experimentarlo otra vez. Ese es el principal impulso de que las personas se vayan o voten como lo hacen".
Y la manera en que la gente vota en Sajonia-Anhalta cambió este domingo el panorama político en Alemania.
En Sajonia-Anhalt, AfD logró este domingo la victoria y podría formar el primer gobierno a nivel estatal.
Es un momento explosivo en un país donde la extrema derecha no ha ostentado este tipo de poder desde la Segunda Guerra Mundial, aunque los líderes de AfD rechazan enérgicamente las comparaciones al nazismo e insisten en que son un movimiento conservador, libertario.
Ulrich Siegmund, muy diestro en las redes sociales, es el principal candidato de AfD en Sajonia-Anhalt, donde el partido logró un 43,8% de apoyos.
El declive poblacional podría ser una de las razones de la popularidad de AfD.
Según la socióloga Katja Salomo, "las investigaciones muestran que el apoyo electoral para los partidos de extrema derecha, incluyendo el AfD, tiende a ser más alto en las regiones más afectadas por el declive poblacional".
Aunque es difícil probar los vínculos precisos, ella indica -por ejemplo- que una sensación de estancamiento o una infraestructura decreciente puede hacer que las comunidades sientan que el sistema político "no le responde a personas como ellas".
Estas áreas también manifiestan "puntos de vista más escépticos ante la inmigración" aunque una mayor inmigración podría, en principio, "ayudar a estabilizar la situación demográfica de Alemania Oriental".
En 2023, la inteligencia alemana encontró que la rama de AfD en Sajonia-Anhalt estaba permeada de una "ideología racista" que viola la Constitución alemana, que garantiza la "dignidad humana" para todos.
Como resultado, es uno de los estados en los que el partido ha sido clasificado de extremista de derecha. Este, generalmente, rechaza esas designaciones y las califica de acoso político.
En su manifiesto, el AfD en Sajonia-Anhalt sostiene que la inmigración es un "remedio inapropiado contra la extinción de la población local".
En cambio, quiere incentivar a que haya familias más numerosas, por ejemplo, distribuyendo bonos de bebé a los padres como forma de pago.
Los críticos afirman que los planes más amplios de AfD de antiinmigración y deportación serían tanto un desastre para la desfalleciente economía alemana como potencialmente ilegal. Pero muchos alemanes opinan diferente.
Según las encuestas, AfD es ahora el partido más popular del país con números de aceptación en más de 20%, aunque su apoyo sigue muy inclinado hacia el este.
Algunos destacan los posibles beneficios de la despoblación, como el menor tráfico vehicular y vivienda más barata.
"Puede hacer la vivienda más asequible", dice el profesor Martin Bujard, que resalta que la huella ecológica "se reduce un poco con el declive poblacional".
Pero Bujard asegura que las tasas de natalidad bajas son ampliamente negativas, debido al desequilibrio que crea entre jóvenes y viejos, mientras que un declive poblacional puede generar frustración en las comunidades locales.
Bujard afirma que se debe hacer más para apoyar a las personas que intentan mantener un empleo y formar familias.
"Las políticas deberían ayudar a los potenciales padres a realizar sus sueños", comenta, a través de mejores cuidados para niños, apoyo financiero y espacio para vivir.
La reunificación alemana se suele celebrar como un momento de gran esperanza y cambio que volvió a juntar familias y amigos, así como a un país entero.
Pero su legado ha resultado ser mucho más complicado: la antigua frontera puede haber desaparecido pero ha dejado una larga sombra.
Reportaje adicional: Michael Steininger
Primera imagen: Getty
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