Frank Rainieri, presidente fundador del Grupo Puntacana, lanzó una advertencia sobre el rumbo del crecimiento urbano e inmobiliario en el Este dominicano y reclamó medidas urgentes para regular y “contener” lo que definió como una expansión desordenada e “insostenible”.
En un mensaje directo, apuntó contra proyectos que —según describió— avanzan sin cumplir con responsabilidades mínimas de infraestructura y terminan trasladando el costo a quienes residen en la zona.
“Hay que regularlo y hay que contenerlo. Y hay que ser responsable”, sostuvo Rainieri, al cuestionar que cualquiera pueda intervenir una finca, “tirar caliche” y presentarlo como si se tratara de una organización o un desarrollo formal. A su juicio, esa lógica está empujando a un crecimiento territorial desmedido, sin planificación y sin límites claros.
El empresario enfatizó la magnitud del tramo en discusión para dimensionar el problema. “Todo Domingo, desde Juanillo a Macao, hay la misma distancia que hay desde Santo Domingo a Boca Chica”, señaló, en referencia a la extensión del corredor donde observa una proliferación de construcciones. Para Rainieri, el modelo actual responde más a la especulación que a una visión de desarrollo sostenible: “Aquí todo el que tiene un pedazo de tierra, obvio, ‘¿esto cuánto me lo voy a ganar?’”.
En su crítica, puso el foco en un punto central: la falta de inversión en infraestructura básica por parte de algunos desarrolladores. “¿Han hecho una planta de tratamiento? No. ¿Han asfaltado la calle? Tampoco. ¿Han puesto servicio? Tampoco”, enumeró. Según su planteo, ese comportamiento alimenta un incentivo perverso: obtener ganancia sin asumir los costos de lo que implica sumar miles de residentes y visitantes a un territorio con capacidad limitada. “Así sí es bueno, me lo gano todo”, ironizó.
Rainieri también vinculó el crecimiento sin control con problemas cotidianos que ya impactan en la calidad de vida, como el tránsito. “Los tapones… porque calle estrecha, donde están construyendo mastodontes. ¿Y entonces después qué?”, cuestionó, al advertir sobre el escenario posterior a la venta de esos proyectos. En su diagnóstico, tras comercializar las unidades, algunos desarrolladores se retiran y dejan a la comunidad local lidiando con las consecuencias.
“Después que venden, se van y nos quedamos nosotros, los que vivimos aquí, los que hemos echado la vida, con el muerto”, afirmó, en un tramo especialmente duro de su intervención. “No, eso no puede ser así”, remarcó, al insistir en que el desarrollo debe hacerse con criterios de responsabilidad y con límites definidos.
Finalmente, Rainieri apuntó a las autoridades por permitir que la situación avance. Dijo que “le ha faltado coraje al gobierno dominicano” y criticó a los gobiernos locales, a los que calificó de “flojos” por no enfrentar el problema. Aseguró que se ha “cansado de decir” que se haga “con responsabilidad” y que se limite “dónde” y “cómo” se construye, en lugar de habilitar que “cualquiera” avance sin controles.
Con su intervención, el fundador del Grupo Puntacana dejó planteada una discusión de fondo: hasta dónde puede crecer el principal polo turístico del Este sin un ordenamiento efectivo, y quién debe asumir —antes y no después— las obras que sostienen ese crecimiento.
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