Mientras el mundo científico debatía los últimos avances en biomarcadores y tratamientos para el Alzheimer en Londres, una investigadora dominicana ocupó el escenario más importante de ese encuentro. La doctora Daisy Acosta, de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU), se convirtió el pasado 13 de julio en la primera mujer procedente de un país en desarrollo en ofrecer una conferencia plenaria en la Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer (AAIC 2026), el mayor congreso mundial dedicado a las demencias, donde presentó evidencia generada desde América Latina ante más de 8,300 participantes de todo el mundo.
¿Por qué importa que una investigadora de un país en desarrollo hable en el AAIC?
Durante décadas, la ciencia sobre el Alzheimer y otras demencias se construyó casi exclusivamente desde laboratorios del norte global. Los grandes estudios clínicos, los ensayos de medicamentos y las guías de diagnóstico se diseñaron con poblaciones de Europa y América del Norte, dejando fuera los patrones de riesgo, los determinantes sociales y las realidades culturales de regiones como América Latina, África o el sur de Asia.
La participación de la doctora Acosta en la sesión plenaria del AAIC 2026 —reservada para figuras de reconocimiento mundial, sin actividades académicas concurrentes y transmitida simultáneamente a todos los asistentes presenciales y virtuales— no es un gesto simbólico. Es una señal de que la comunidad científica global empieza a reconocer que entender la demencia sin incluir a los países de ingresos bajos y medios produce un conocimiento incompleto y, en última instancia, inútil para la mayoría de la humanidad.
¿Qué son los estudios 10/66 y por qué son relevantes para América Latina?
La conferencia de la doctoraAcosta se tituló "Understanding Dementia in Latin America: New Insights from the 10/66 Studies" y presentó hallazgos de una de las iniciativas de investigación más ambiciosas sobre demencia en el mundo en desarrollo.
El nombre 10/66 hace referencia a una brecha histórica: mientras el 66% de las personas con demencia en el mundo vive en países de ingresos bajos y medios, solo el 10% de la investigación global se había enfocado en esas poblaciones al momento de lanzarse el proyecto. Los estudios 10/66, coordinados por Alzheimer’s Disease International, han generado datos sobre prevalencia, factores de riesgo y carga familiar de la demencia en países de América Latina, Asia y África.
En República Dominicana, la doctora Acosta ha sido una de las investigadoras clave de este programa, produciendo evidencia local que hoy se cita en foros internacionales. Sus hallazgos apuntan a que factores como el bajo nivel educativo, la hipertensión no controlada, la diabetes y el aislamiento social —todos prevalentes en la región— elevan significativamente el riesgo de demencia, y que las estrategias de prevención deben adaptarse a esos contextos específicos.
¿Cuántas personas viven con demencia en América Latina y qué proyectan los datos?
Las cifras son contundentes. Según estimaciones de Alzheimer’s Disease International, América Latina y el Caribe concentran alrededor de 4 millones de personas con demencia, una cifra que podría triplicarse para 2050 si no se implementan políticas de prevención y atención a escala regional.
En República Dominicana, la ausencia de un registro nacional de demencia dificulta conocer el número exacto de afectados, pero los estudios 10/66 han permitido estimar tasas de prevalencia comparables a las del resto de la región, con una población envejeciente que crece a un ritmo acelerado. La presentación de la Dra. Acosta en Londres llega en un momento en que el país carece de una política pública específica para la demencia, sin protocolos de detección temprana en el primer nivel de atención ni programas de apoyo sistemático para los cuidadores —que en su mayoría son mujeres.
¿Qué significa esto para la UNPHU y la ciencia dominicana?
La UNPHU celebra este año su 60 aniversario, y la proyección internacional de la doctora Acosta llega como uno de los hitos más concretos de esa trayectoria. La universidad consolida con este reconocimiento su apuesta por la producción de conocimiento científico de impacto.
Para la ciencia dominicana en general, el hito es significativo en un contexto donde la inversión en investigación y desarrollo del país sigue siendo una de las más bajas de la región, por debajo del 0.1% del PIB según datos del Banco Mundial. Que una investigadora formada y radicada en el país —no en una universidad extranjera— alcance el escenario plenario del AAIC es una excepción que debería convertirse en argumento para políticas de financiamiento científico más ambiciosas.
Además de su conferencia plenaria, la doctora Acosta participó en una sesión de intercambio junto a la doctora Suzanne Schindler, de la Washington University School of Medicine, ampliando el debate sobre los desafíos regionales en prevención, diagnóstico y atención.
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