La ausencia de conocimientos básicos sobre el ciclo menstrual, incluso entre mujeres adultas, así como la fuerte presencia de mitos y creencias nocivas que aumentan el oprobio y el tabú frente a un proceso tan natural como lo es la menstruación, son debilidades que presenta República Dominicana.
De hecho, el 21.9 % de mujeres en edad reproductiva en República Dominicana se ausentó de actividades escolares, sociales o laborales durante su última menstruación, de acuerdo con Unicef.
Cristina, del Centro de Investigación para la Mujer con Discapacidad (Cimudis), advirtió que el periodo se presenta de formas distintas según el estado de salud de cada mujer y que ello plantea desafíos que la sociedad no está atendiendo.
Anny Jácquez, abogada y activista, informó que varias organizaciones feministas se han unido para impulsar la concientización sobre la justicia menstrual, mientras Laura Karina Gutiérrez, de FOS, reveló que el 91 % de las personas menstruantes en República Dominicana ha sufrido discriminación, exclusión o burlas, y que el 48 % de los hombres mantiene conceptos erróneos y discriminatorios sobre la menstruación.
Gutiérrez explicó que el espacio representa una oportunidad para discutir la situación de la salud menstrual en el país, señalando que las manifestaciones más comunes la exclusión de actividades y las burlas, afectando directamente la participación social y educativa.
Según datos, el 35 % de las personas menstruantes ha sido objeto de burlas, mientras que el 34 % considera que persisten creencias que colocan a las mujeres en una posición de inferioridad por menstruar. Asimismo, el informe indica que el 48 % de los hombres encuestados mantiene conceptos erróneos o discriminatorios sobre la menstruación.
La representante enfatizó que todavía existen barreras estructurales que afectan la dignidad menstrual. Entre ellas, la disponibilidad y accesibilidad de productos: solo el 15 % de las personas considera que su producto menstrual preferido está disponible y es asequible.
Gutiérrez subrayó que la salud menstrual no es únicamente un tema sanitario, sino también un asunto de derechos humanos, dignidad, equidad y justicia social. Añadió que en muchas comunidades la menstruación continúa rodeada de tabúes, estigmas, silencio y desigualdad.
Expresó que espera que los debates, hallazgos y herramientas generados durante el encuentro sirvan como base para fortalecer políticas, proyectos y acciones que contribuyan a mejorar la salud y la dignidad menstrual en el país.
Comunicación y visibilidad
El Movimiento de Mujeres Dominico‑Haitiana (MUDHA), representado por Cristiana Luis Francisca, subrayó que hablar de menstruación en grupos vulnerables es un paso clave para garantizar una salud menstrual digna.
Luis Francisca resaltó la importancia de garantizar la salud y dignidad menstrual como parte fundamental de los derechos de las mujeres, adolescentes y niñas en República Dominicana.
La activista explicó que MUDHA trabaja en la promoción de la salud sexual y reproductiva en la comunidades de bateyes, donde persisten desafíos culturales y sociales relacionados con la menstruación.
Luis Francisca señaló que históricamente la menstruación ha estado rodeada de mitos y tabúes, especialmente en contextos marcados por desigualdades sociales y estructuras culturales machistas.
Indicó que la falta de educación sobre el tema en escuelas y hogares ha contribuido a perpetuar la desinformación y la estigmatización.
Durante su testimonio, relató su experiencia personal al menstruar por primera vez a los 12 años, momento que describió como difícil debido a la falta de orientación y apoyo familiar. Explicó que, en su caso, tuvo que permanecer aislada durante varios días y utilizar telas por la falta de acceso a productos menstruales adecuados.
La representante comunitaria advirtió que la falta de acceso a productos de higiene menstrual, alimentación adecuada y acompañamiento social puede afectar la salud mental y el bienestar de las mujeres.
En ese sentido, enfatizó que una menstruación digna implica contar con recursos, educación e información, así como apoyo comunitario.
Asimismo, destacó que los proyectos de intervención social han permitido visibilizar estas realidades, sensibilizar a autoridades, familias y comunidades, y empoderar a las mujeres para reconocer y defender sus derechos en materia de salud menstrual.
La representante de Tertulia Feminista, Anny Jacquez, destacó la importancia de la articulación entre organizaciones sociales para fortalecer la defensa de los derechos de niñas y mujeres.
La organización trabaja en la promoción de los derechos de las mujeres desde enfoques feministas y descoloniales, con énfasis en la autonomía corporal y el fortalecimiento comunitario.
Jacquez explicó que la participación permite visibilizar el trabajo de distintas organizaciones que impulsan iniciativas para la protección de los derechos de niñas y mujeres en el país, así como fortalecer acciones conjuntas orientadas al empoderamiento femenino en distintos territorios.
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