En la construcción, trabajar en altura implica riesgos que no dependen únicamente de la destreza del trabajador. La estabilidad de los andamios, las condiciones del terreno, la instalación de los anclajes y el uso de equipos de protección forman parte de las medidas necesarias para reducir la posibilidad de caídas y otras lesiones durante una obra.

Uno de los peligros es el vuelco de los andamios hacia el exterior, que puede ocurrir cuando las estructuras no cuentan con una sujeción adecuada. Los anclajes permiten fijar el andamio al edificio para mejorar su estabilidad, pero su instalación debe responder a las características de la estructura y a las condiciones del lugar donde se realizan los trabajos.

Emilio Martínez, gerente general de Grupo Naranja, empresa dedicada a soluciones de acceso y sistemas de andamios, advierte que en algunas obras persisten métodos improvisados para asegurar estas estructuras. Entre las prácticas que observa están el uso de cuerdas, sogas o alambres en sustitución de sistemas de anclaje diseñados para esa función.

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Emilio Martínez, gerente general de Grupo Naranja

"Lo que muchos contratistas y constructores informales hacen es amarrar los andamios de forma rudimentaria y nada técnica. Estas soluciones pueden comprometer la estabilidad de la estructura, especialmente cuando no se evalúan las condiciones del edificio ni las cargas que debe soportar", expresó.

Explica, también, que los riesgos también pueden surgir desde el montaje, con el uso de andamios improvisados de madera, en lugar de estructuras diseñadas para servir como plataformas de trabajo, y la ausencia de bases niveladoras. Señala que estas bases permiten ajustar el andamio cuando el terreno presenta desniveles y contribuyen a distribuir la carga sobre la superficie.

A estos problemas se suman los anclajes deficientes, que pueden dejar la estructura expuesta a movimientos o vuelcos. Martínez estima que incorporar sistemas adecuados de anclaje representa entre un 2 % y un 3 % del costo de la partida correspondiente a los andamios. Subraya que esa inversión debe contemplarse desde la planificación de la obra y no considerarse un gasto prescindible. La proporción es una estimación del entrevistado y puede variar según las características del proyecto.

¿Cuáles son los equipos básicos para los trabajadores de la construcción?

El equipo de protección personal es otra parte de la prevención de accidentes en las obras. Martínez identifica tres equipos fundamentales para quienes trabajan en una obra: casco, botas de seguridad y arnés. El casco ofrece protección frente a determinados golpes e impactos, mientras que las botas adecuadas ayudan a reducir lesiones causadas por objetos punzantes, como clavos y varillas que pueden encontrarse en el suelo.

"El arnés es importante cuando las labores se realizan en altura, pero su uso por sí solo no garantiza la protección del trabajador. Debe conectarse a un punto de anclaje adecuado y formar parte de un sistema diseñado para detener una caída de manera segura. La selección e instalación de sus componentes también deben responder a las condiciones del trabajo", explicó.

Asimismo señala que la protección puede complementarse con barreras y redes que adviertan sobre espacios abiertos y ayuden a reducir el riesgo de caídas. Sin embargo, los equipos deben acompañarse de estructuras correctamente instaladas, procedimientos de trabajo seguros y capacitación para quienes realizan las labores.

Resolver sin seguir los procedimientos

Más allá de los equipos y las estructuras, la cultura de seguridad influye en la forma en que se ejecutan los trabajos. Según Martínez, uno de los obstáculos que enfrenta el sector es la persistencia de prácticas que se mantienen porque se han utilizado durante años. Explicó que la expresión “siempre lo hemos hecho así” resume una mentalidad que puede llevar a empresas y trabajadores a repetir procedimientos sin evaluar suficientemente sus riesgos.

Señala que la búsqueda de reducir costos o terminar una tarea más rápido puede llevar a utilizar materiales inadecuados, omitir pasos del montaje o prescindir de sistemas de protección. En el caso de los andamios, esas decisiones pueden comprometer la estabilidad de la estructura y aumentar la exposición de los trabajadores a caídas y otras lesiones.

También destacó la importancia de capacitar al personal y establecer planes de seguridad antes de comenzar los trabajos. Según explicó, algunos proyectos aplican controles más estrictos y exigen que se cumplan determinados requisitos antes de autorizar labores de riesgo. Entiende que esa práctica debe extenderse a todo el sector construcción.

Más de 44 mil accidentes laborales notificados

Mientras el sector enfrenta estos desafíos, las estadísticas del Instituto Dominicano de Prevención y Protección de Riesgos Laborales (IDOPPRIL) registran 44,638 accidentes de trabajo notificados entre el 1 de enero y el 19 de octubre de 2026. En ese mismo período, el organismo contabilizó 433 enfermedades profesionales, para un total de 45,071 casos notificados.

Marzo fue el mes con más accidentes de trabajo, con 5,215 casos, seguido de julio, con 4,975, y septiembre, con 4,837. Entre enero y septiembre se acumularon 41,684 accidentes, mientras que octubre registraba 2,954 hasta el corte del día 19. Esta última cifra corresponde a un período parcial y no debe compararse directamente con los meses completos.

En cuanto a la forma en que ocurrieron los accidentes, el IDOPPRIL registró 14,232 casos por pisadas, choques o golpes y 8,576 por caídas de personas entre enero y octubre de 2026. Seguida de las caídas de personas, con 8,576, y las caídas de objetos, con 1,797. También figuran 1,654 accidentes por sobreesfuerzo, esfuerzo excesivo o falso movimiento y 1,415 por atrapamiento.

La clasificación incluye, además, 472 casos asociados con exposición o contacto con temperaturas extremas, 336 relacionados con sustancias nocivas, radiaciones o salpicaduras y 74 vinculados con electricidad. La tabla muestra 2,664 casos en la categoría de otras causas. El acumulado incluye octubre, que todavía es un mes parcial, y corresponde a una clasificación estadística distinta de la tabla general de accidentes notificados; por tanto, sus cifras deben presentarse por separado.

La prevención debe comenzar antes de subir al andamio

Las cifras generales permiten conocer la cantidad de accidentes que llegan al sistema, pero no explican por sí solas las causas de cada caso ni la proporción que corresponde a la construcción. Para establecer esa relación se necesita información desglosada por actividad económica, ocupación y mecanismo del accidente.

En las obras, la prevención comienza antes de que un trabajador suba a un andamio. La selección y el montaje de las estructuras, la estabilidad de la superficie, los anclajes, los equipos de protección y la capacitación forman parte de un mismo proceso. Si alguno de esos elementos falla, aumenta el riesgo para quienes realizan las labores.

Según Martínez, la prevención debe comenzar desde la planificación de cada obra y no depender de decisiones improvisadas durante la ejecución. Reducir costos o acelerar los trabajos no debería implicar prescindir de las medidas necesarias para proteger a quienes trabajan en las alturas."Es necesario valorar más la vida human", expresó.

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Halley Antigua

Periodista apasionada por temas tecnológicos, salud y sociales; me gusta ponerle rostro a los datos. Disfrutar de la cultura y el turismo ecológico.

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