Algunos lo llaman “crisis de la mediana edad”, pero para la directora catalana Aina Clotet, su ópera prima “Viva” es, ante todo, una historia de deseo, pasión y liberación.
La película sigue a Nora, una mujer de 40 años que, tras superar un cáncer de seno, inicia un affaire con un joven veinte años menor.
Clotet define Viva como “una historia luminosa de liberación y de crecimiento”. En Nora ha volcado muchas de sus propias inquietudes y reflexiones: “Los temas que trata esta película son temas que a mí me mueven, que yo he pensado mucho, a los que les he dedicado tiempo de mi vida, intentando entender la impermanencia, explorarla, enfrentarme a mis propios miedos”, explica.
En la ficción, Nora atraviesa noches de insomnio y días abrasadores. Angustiada por la idea de su propia muerte y del envejecimiento, pasa un verano canicular en el que está continuamente sedienta. Sedienta de agua, pero sobre todo de nuevas experiencias, de deseo y de logros profesionales.
Clotet y su equipo decidieron llevar esa realidad un paso más allá. “En el momento de concebir la cinta, en ese momento en Cataluña estábamos viviendo una sequía extrema y nos pareció interesante subir el volumen a la propia realidad”, cuenta.
El resultado es un marco casi distópico, donde el calor agobiante y la falta de agua dialogan con la agitación interior de Nora. “Nos parecía interesante una mujer que está en búsqueda de equilibrio en un contexto donde hace tantísimo calor, que busca el agua, la sed de vida. Nora tiene muchas ganas de sentirse viva porque ha sentido muy cerca la muerte”, añade la directora.
Para hablar de la muerte, Clotet buscó un tono que combinara humor, emoción y ligereza. “Lo que me emociona más es que está llegando mucho el tono del humor, que la gente se ríe muchísimo y a la vez se emociona, y transita bien por los tonos de la película, que es una mezcla de tonos”, explica.
“Quería que terminaras con una sensación de calor, de amor y de ganas de vivir, con cierta alegría interna, y que te quedaras con ganas de charlar sobre la película”.
Viva funciona como un memento mori: nos pone frente a la mortalidad humana, pero lo hace con delicadeza y consuelo.
Esta cinta reconfortante, hablada principalmente en catalán, pero también en español, en inglés y en francés, se proyectó en la Semana de la Crítica, sección paralela del Festival de Cannes.
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