RFI. Usted ha denunciado desde hace años la influencia cubana en Venezuela. Tras revelarse que el primer anillo de seguridad de Maduro estaba compuesto por cubanos, ¿cree que aún se subestima el grado de control de La Habana sobre Caracas?
Yo vengo denunciando esto desde hace años y nadie quería oírlo. Esos 32 cubanos que murieron durante la captura de Maduro forman parte muy probablemente de la élite de los agentes del régimen. Los llaman las "avispas negras". Los cubanos ya no pueden negar que están presentes militarmente en Venezuela. Ese país se ha convertido en una especie de colonia de Cuba, depende enteramente de La Habana. Maduro es un hombre de Cuba, políticamente moldeado allí. Tiene un cerebro cubano; es una especie de "vicecónsul" de Cuba. En lugar de que la izquierda y los socialistas en Francia sigan defendiendo a Maduro como si fuera un militante socialista ejemplar, deberían mirar las cuentas bancarias que el gobierno suizo acaba de congelarle. Eso debería hacer reaccionar al señor Mélenchon [ líder del movimiento de izquierda radical Francia Insumisa] y a todos los defensores del régimen.
RFI. Un investigador francés especializado en narcotráfico se preguntaba recientemente por qué Trump centra su política antidrogas en Venezuela, cuando el principal productor mundial de cocaína es Colombia. ¿No le parece efectivamente contradictorio?
Sí, yo he oído ese argumento. Es cierto que Venezuela no produce cocaína, pero es un Estado al servicio de ese tráfico. Cuba, que ha sido el modelo que ha seguido el régimen venezolano, ha utilizado el narcotráfico como un arma política. En eso se diferencia de los cárteles tradicionales: concibió la droga como un instrumento contra Estados Unidos y, además, como una fuente de financiamiento. Pero la captura de Maduro ha debilitado a la banda delincuencial que está en el poder en Venezuela. Porque eso es lo que son: una banda de delincuentes.
RFI. La captura de Maduro divide a la opinión pública entre quienes hablan de violación del derecho internacional y quienes celebran el fin de un dictador. ¿Tiene sentido invocar la legalidad internacional frente a un régimen como el venezolano?
Esa discusión es muy propia de la izquierda francesa. ¿Cómo se puede invocar el derecho internacional cuando un gobierno se ha instalado como una mafia? Hay que volver al sentido común. Al pueblo venezolano lo están matando, lo están masacrando. No se habla de los miles de presos políticos. La economía está basada en la droga y en el contrabando petrolero. Es un país completamente fuera de la ley. Los sectores afines a La Habana han logrado confundir a la opinión pública invocando la soberanía. Es un truco clásico de guerra de guerrillas: confundir soberanía con la existencia de Estados delincuentes donde no rigen las normas. Hay que analizar esta situación con racionalidad, no con principios absolutos. ¿Cómo hablar de respeto al derecho internacional frente a bandidos que no respetan ninguna ley? Es totalmente ilógico.
RFI. ¿Trump inaugura una nueva era en las relaciones internacionales?
Venezuela y América Latina forman parte de lo que yo llamaría el "reacomodamiento global" que está impulsando Trump. Durante mucho tiempo, Estados Unidos fue ingenuo al creer que América Latina no representaba un riesgo para su seguridad. De pronto se dieron cuenta de que Venezuela se convirtió en una cabeza de puente no solo para Irán, Rusia y China, sino también para grupos armados como el ELN, las FARC y el Hezbolá. No es necesario entonces, como es el caso de Venezuela, un ejército poderoso ni armas nucleares para convertirse en una amenaza real.
RFI. Trump habló del petróleo venezolano y de futuras inversiones estadounidenses sin provocar una reacción hostil del chavismo. ¿Cómo interpreta ese silencio?
El petróleo ha sido utilizado por el chavismo como propaganda. En realidad, se nacionalizó en 1976 sin ningún conflicto. Todas las grandes compañías estaban allí: estadounidenses, inglesas, francesas. Venezuela era un país en paz, occidental, sin los conflictos del Medio Oriente. Tiene más de un siglo viviendo del petróleo. La industria se construyó con tecnología estadounidense y con ingenieros venezolanos. Para producir petróleo se necesita un nivel tecnológico e inversiones enormes. Todo eso lo destruyó Chávez. Desmanteló una de las industrias más modernas de la región y la utilizó para comprar gobiernos, lealtades y alimentar su narcisismo continental. Y detrás de Chávez estuvieron siempre los cubanos, verdaderos profesionales del poder.
RFI. Trump se ha distanciado de María Corina Machado y no la ha respaldado directamente en la transición. Muchos venezolanos se sienten decepcionados. ¿Qué piensa usted?
Creo que Trump fue inteligente al sacar a María Corina Machado y a Edmundo González Urrutia de esta etapa. Ambos corrían el riesgo de quemarse políticamente. No hay que olvidar que quienes tienen las armas son los colectivos y las milicias entrenadas en Cuba, además del ELN y las FARC, que controlan parte del sur del país. Machado y González no pueden enfrentar solos esa realidad. Únicamente un poder como el de Estados Unidos, con el apoyo de una parte del chavismo, puede hacerlo. Vendrá un período difícil, porque la única manera de que el chavismo cumpla lo prometido es bajo amenaza. Si liberan solo cinco presos políticos y no a los miles que hay, habrá que presionar. A eso hemos llegado.
RFI. El presidente Petro fue invitado por Trump a la Casa Blanca luego de que los dos hablaran por teléfono. Según su ministro del Interior, Petro se habría comprometido a "darle duro" a posiciones del ELN en la frontera con Venezuela. Petro el mandatario colombiano también ha moderado su discurso contra Washington. ¿Cómo interpreta este giro?
Petro se plegó después de haber amenazado a Estados Unidos. Recordemos que, durante la Asamblea General de la ONU en Nueva York, delante de la sede de esa organización, el presidente colombiano pidió al ejército estadounidense que desobedeciera a Trump. Pero después del 3 de enero Petro comprendió que ya no podía seguir actuando como si Estados Unidos fuera un país derrotado. No solo él: varios dirigentes latinoamericanos han hecho lo mismo.
La política latinoamericana vive una anomalía. Mientras el mundo compite en inteligencia artificial y avances tecnológicos, muchos países de la región siguen atrapados en un discurso del siglo XIX. Desde hace 66 años, una parte de la izquierda vive en guerra permanente contra Estados Unidos. Esa guerra se ha transformado en una especie de guerra civil interna. Es históricamente incomprensible.
RFI. ¿Cree en una solución regional, por ejemplo, impulsada desde Brasil?
Brasil ha sido cómplice de Maduro. Ni siquiera fue capaz de ejercer presión sobre Caracas para que se restableciera la electricidad en la embajada argentina donde se refugiaron opositores venezolanos. Cuando países como Brasil muestran ese nivel de debilidad, no se puede criticar a Estados Unidos por querer imponer orden en un continente que ha llegado al límite.
RFI. ¿Al límite…? ¿En qué sentido?
En el de las drogas. El narcotráfico se ha convertido en una base económica y de exportación que ha alcanzado un nivel desproporcionado. A eso se suma una anomalía propia de América Latina: un sector de la izquierda que está haciendo un enorme daño, porque hoy se confunde socialismo con impunidad. Eso es gravísimo. Ese es el debate que Europa debería dar hoy.
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