Desde Las Palmas de Gran Canaria
"Flotaba la gente encima del mar. Mucho miedo. Uno no sabe si va a sobrevivir o va a morir": Djeneba Kane es una de los miles de migrantes que han arriesgado su vida por la mortífera Ruta del Atlántico, en pequeñas embarcaciones llamadas cayucos o pateras, para llegar desde África a las Islas Canarias en busca de un futuro mejor.
"Vengo de Costa de Marfil. Tengo 20 años. Entré aquí con 16 años cuando estaba embarazada. Fue muy duro en la patera. Fue muy complicado porque [al estar] embarazada, cuando yo estaba en la patera vomitaba y [tenía] mareo. Gracias a Dios yo llegué salva y sana", cuenta Djeneba.
Más de 1.900 víctimas en 2025
El año pasado, casi 18.000 personas llegaron a las costas del archipiélago canario por esta ruta, una de las más letales. En 2025, más de 1.900 migrantes perdieron la vida tratando de cruzar el océano para alcanzar tierras en las Canarias.
Kalili Soukouna, procedente de Mali, sobrevivió a esta ruta hace dos décadas, pero recuerda el momento como si fuese ayer. Él lo hizo para conseguir recursos con los que ayudar a su madre.
"Yo llegué aquí el 14 de febrero del 2005 y tenía 14 años. Un día como cualquiera, mi mamá se puso enferma y al no tener remedio para llegar al hospital, pues al final tomamos esta decisión. Antes de la embarcación tuvimos prácticamente un mes de caminata, porque no teníamos dinero para coger taxis, para coger guagua, para cruzar la frontera de Mali hasta Mauritania", explica a RFI. "Soy uno de los muchos o pocos afortunados que por suerte llegué. Puedo contar la historia. Muchos no han tenido el mismo suerte", recalca.
"La gente lo primero que hace es ayudarte"
Ambas historias tienen un final feliz, dentro del drama que las rodeó, y siempre recordarán como en esta tierra se los recibió con los brazos abiertos.
"Cuando llegamos aquí, lo que más me impresionó desde el principio, que muchas veces no le ponemos valor sino a lo largo que vayan pasando los años, que la gente que estaba en la playa lo primero que hace es ayudarte, dar agua, de comer, y la verdad que esa imagen nunca se me olvida", subraya Kalili.
"Hoy en día doy las gracias a Dios porque gano mi propia vida y también tengo gente a mi lado que me ayuda, que me da consejos, que para mí son como mi familia", indica asimismo Djeneba.
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