"Estaba en el piso de arriba y de repente estaba sepultado. Grité: '¿Dónde están, dónde están?' Pero ya no había nadie", cuenta este sobreviviente de un ataque israelí contra la ciudad de Nabatieh, unas horas antes de que entrara en vigor del alto el fuego a medianoche del jueves. Según los vecinos, el bombardeo destruyó un edificio de cinco plantas y lo redujo a escombros de hormigón.
"Eran las últimas horas. Si hubiera sido al principio o a mitad de la guerra, podríamos haberlo aceptado, pero eran las últimas horas", repite Sahmarani, de 57 años, con la mirada febril e inyectada en sangre.
– "El dedo en el gatillo" –
Israel y el Líbano acordaron el jueves un alto el fuego de diez días tras seis semanas de guerra entre Israel y el movimiento proiraní Hezbolá. Durante el conflicto, el Estado hebreo lanzó ataques masivos contra el Líbano e invadió su parte sur. Las autoridades libanesas han contabilizado cerca de 2.300 muertos. Ciudades del sur como Nabatieh han quedado devastadas.
El presidente Joseph Aoun calificó de "cruciales" las negociaciones directas con Israel, al día siguiente del anuncio del alto el fuego por parte del presidente estadounidense Donald Trump y de una próxima reunión entre los dirigentes de ambos países. Aoun afirma que su objetivo es "consolidar la tregua, lograr la retirada de las fuerzas israelíes de los territorios ocupados del sur, recuperar a los prisioneros y abordar los contenciosos fronterizos".
Por su parte, Hezbolá ha advertido que sus combatientes mantienen "el dedo en el gatillo" en caso de violación de la tregua por parte de Israel. El viernes, las calles de Nabatieh estaban prácticamente vacías, y un gran número de edificios del centro, dañados o destruidos.
– "Nada de normalización" –
A unos kilómetros de la ciudad, simpatizantes de Hezbolá gritan de alegría al paso de vehículos que llegan desde la capital, Beirut, haciendo señales de victoria y agitando la bandera amarilla del movimiento. Se reportaron ataques israelíes hasta los últimos minutos antes del inicio de la tregua. Israel aseguró haber respondido a disparos de cohetes procedentes del Líbano.
"Eran mis amigos de toda la vida", recuerda Fadel Hassan Zahri, vecino de las personas que murieron. Se declara consternado por el visto bueno del gobierno libanés a entablar conversaciones con Israel. "Siempre hemos vivido con honor, (…) nada de normalización con Israel", insiste. Sin tener adónde ir, Sahmarani cree que pasará la noche entre los escombros de su casa.
"¿Adónde debo ir? ¿Quién se ocupará de mí?", pregunta. Dice que no confía en las autoridades libanesas. Rechaza, además, que los dirigentes "normalicen" las relaciones con Israel. De todos modos, dice, "nadie les hace caso y nadie los reconoce". Y pregunta: "¿En nombre de quién? ¿En nombre de quién he perdido todo esto?".
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