La operación, de una magnitud sin precedentes contra los defensores de los derechos LGBT+ en Turquía, comenzó durante la noche con el cierre de sitios web y el bloqueo de cuentas en redes sociales de más de 70 activistas y ONG. Las principales asociaciones LGBT+ se encuentran entre las organizaciones afectadas, informa nuestra corresponsal en Ankara, Anne Andlauer.
Los bloqueos fueron seguidos al amanecer por una amplia redada en 15 provincias, especialmente en Estambul, Ankara e Izmir. En Estambul, la policía realizó redadas en varios bares gay y en una discoteca considerada un refugio para la comunidad LGBT+, según imágenes difundidas por medios progubernamentales.
Paralelamente a estas investigaciones, las autoridades solicitaron el cierre de los sitios web y las cuentas en redes sociales de más de 70 ONG y activistas LGBT+.
162 personas y nueve asociaciones afectadas
Según el ministro de Justicia turco, Akin Gürlek, se han iniciado acciones legales contra 162 personas, nueve asociaciones y 13 empresas, entre ellas bares y discotecas gay. A las personas y entidades involucradas se les acusa, entre otras cosas, de "producir contenido obsceno", de "exponer a menores" a dicho contenido o de facilitar la "prostitución". El ministro no especificó cuántas personas habían sido detenidas.
La asociación Kaos GL, procesada por "obscenidad", afirma que más de diez de sus miembros fueron detenidos tras registros en sus domicilios. Según la organización, cerca de 50 defensores de los derechos de las personas LGBT+ han sido detenidos o son objeto de procedimientos judiciales que implican interrogatorios o detenciones.
Las autoridades han bautizado la operación como "Mi familia está a salvo". Akin Gürlek destaca que esta se inscribe en el marco de la "Década de la Familia" proclamada este año por Recep Tayyip Erdogan, con el fin de "proteger a nuestros hijos, la institución familiar y el orden social".
La protección de los menores y de la familia es, por lo tanto, la justificación oficial de esta redada. En primer lugar, desde un punto de vista legal, la fiscalía de Estambul afirma haber recabado pruebas que demuestran que los sospechosos, con sus acciones, habrían "orientado" a menores sobre "cuestiones de orientación sexual e identidad de género, sin tomar en cuenta su edad ni su nivel de desarrollo".
Un discurso oficial cada vez más hostil
La homosexualidad no está prohibida penalmente en Turquía, pero la homofobia forma parte desde hace varios años del discurso oficial. Recep Tayyip Erdogan califica regularmente a las personas LGBT+ de "pervertidos" y "desviados" y las acusa de ser responsables de la caída de la natalidad. Incluso las ha comparado con la "peste". La homofobia se ha convertido en un elemento recurrente de sus últimas campañas electorales; la utiliza, en particular, para polarizar a la sociedad, presentando a sus adversarios como "pro-LGBT".
La diputada de Estambul Özgul Saki, miembro del partido de izquierda prokurdo DEM, denunció la medida. "La existencia no puede prohibirse ni obstaculizarse. ¡Los derechos LGBTI+ son derechos humanos!", reaccionó en X, acusando al gobierno islamo-conservador de intentar "reducir a la sociedad a un único estilo de vida con el pretexto de “proteger a la familia”.
En este clima, se ha vuelto cada vez más difícil expresar la homosexualidad en el espacio público turco. La Marcha del Orgullo de Estambul, que antes estaba autorizada y llegaba a reunir a miles de personas, lleva prohibida desde hace unos diez años. Enarbolar una bandera arcoíris se ha convertido en un acto que es reprimido casi sistemáticamente. Y últimamente, el gobierno no oculta su intención de aprobar una ley que podría llevar a la prohibición total de las asociaciones LGBT+, o incluso a la prohibición de cualquier expresión de homosexualidad en público. Por lo tanto, hay que entender esta medida como un nuevo paso —sin duda importante— en este clima cada vez más represivo.
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