Por Oriane Verdier
Desde hace varios días, Nichtiman Haji Morad y sus vecinos piden ayuda. La periodista kurda, miembro de la red Voz de Mujeres Sin Fronteras, estaba en casa de su padre en un pueblo de los suburbios. Ante el avance de las fuerzas gubernamentales sirias, se refugió en Kobane, acorralada en la frontera turca.
"Kobane está sitiada"
"Desde que comenzó la guerra, me mantenía optimista", dice en un mensaje. "Pero ahora salí a la calle y vi a cientos de familias desplazadas en el frío del invierno. Duermen en la calle. No hay electricidad, ni agua, ni medicina. Kobane está sitiada y nos están atacando", denuncia, la voz quebrada.
Sin embargo, el martes por la noche se anunció otro alto el fuego. Ambas partes acusan a la otra de no respetarlo. El miércoles, las fuerzas gubernamentales continuaron cerrando el cerco sobre Kobane, enfrentándose a la resistencia de los combatientes kurdos de las YPG (Unidades de Protección Popular).
"Kobane está sola hoy"
"Prometieron dejar de disparar, pero todo es una gran mentira", continúa Nichtiman, con un tono amargo. La joven suplica que salven la localidad. "Kobane se está muriendo y a nadie le importa. Kobane, que se enfrentó a la organización Estado Islámico (EI), que liberó al mundo del peligro de Daesh. Kobane ahora está sola", lamenta.
Hace 10 años, los combatientes kurdos libraron una batalla contra el EI durante más de nueve meses antes de repelerlos definitivamente. Los aliados de la época, como Francia y Estados Unidos, ahora parecen sordos a la angustia de la población.
"Mi teléfono se va a apagar, ya no tenemos electricidad", concluye Nichtiman Haji Morad. No hubo noticias durante largas horas, hasta que finalmente se publicó un breve mensaje el martes por la noche. "Han cortado internet. Caminando por la calle, de repente encontré una conexión, pero no sé por cuánto tiempo. Me gustaría informarles, pero no puedo", señala. Desde el miércoles, la ciudad está aislada del mundo.
Entre las fuerzas del ejército de Damasco hay antiguos grupos armados acusados de ejecuciones sumarias, secuestros, violaciones y torturas de la comunidad kurda durante los últimos 10 años. Por el momento, ninguno de estos crímenes, ni de los que se acusa a las fuerzas kurdas, ha sido juzgado.
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