Starmer permaneció este martes impasible ante los llamamientos a su dimisión procedentes de su propio campo político. En una reunión con su gabinete en Downing Street, afirmó que continuará al frente del Ejecutivo tras unas últimas 48 horas que calificó de "desestabilizadoras".
El primer ministro desafió así a parte de sus ministros, que le habían pedido que fijara una fecha para su relevo. Según diversas informaciones, cerca de la mitad del gabinete le reclama ya un calendario claro de transición.
Durante ese encuentro, Starmer —en el poder desde julio de 2024— volvió a asumir la responsabilidad de la derrota histórica sufrida por su partido en las elecciones locales del 7 de mayo, reiterando su llamado a la estabilidad y la unidad.
Entre quienes le presionan para que dimita figuran pesos pesados del Gobierno: las ministras de Exteriores e Interior, así como los titulares de Salud y Justicia, además del vice primer ministro.
La crisis sigue profundizándose. Una primera dimisión en el gabinete, la de la secretaria de Estado de Vivienda, ha abierto la puerta al efecto dominó, mientras que ya son 78 los diputados laboristas que han pedido públicamente que Starmer dé un paso al lado.
Sin embargo, las reglas del Partido Laborista complican una destitución inmediata. Nunca en sus 125 años de historia ha apartado a un primer ministro en funciones, y para activar una moción de censura interna se requiere el apoyo del 20% del grupo parlamentario, es decir, al menos 81 diputados.
La diputada Catherine West había amenazado con impulsar este mecanismo, aunque ahora aboga por una transición ordenada de cara a septiembre que permita elegir un nuevo líder.
El principal obstáculo para sus detractores es la falta de un sustituto claro. El nombre mejor posicionado sería el del alcalde de Manchester, Andy Burnham, pero no es diputado, en parte porque el propio Starmer bloqueó su regreso al Parlamento el año pasado.
Medios británicos informaron además de que varios miembros del Gobierno, entre ellos la ministra del Interior, Shabana Mahmood, y la de Exteriores, Yvette Cooper, ya habían instado a Starmer a preparar su salida antes de la reunión del martes.
La incógnita ahora es cuánto tiempo podrá resistir el primer ministro al frente de Downing Street.
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