Humala, que gobernó entre 2011 y 2016, era uno de los cuatro exmandatarios del país sudamericano que cumplían condena en una cárcel exclusiva para ellos, en una base policial al este de Lima.
"Hemos sido víctimas de una persecución política y judicial (…). Fui secuestrado por el Estado y sicarios del sistema de justicia", dijo a periodistas al salir del pequeño recinto carcelario. Con la voz entrecortada, Humala resaltó que por esa "persecución han hecho que tenga que haber asilado a mi esposa y sacado a mis hijos del país".
La exprimera dama Nadine Heredia fue condenada por el mismo caso y buscó refugio político en Brasil, donde vive desde entonces. El jueves, el Tribunal Constitucional publicó un fallo que dejó sin efecto la condena del expresidente, al considerar que el financiamiento que recibió de terceros para sus campañas electorales no constituía delito cuando Humala, hoy de 64 años, fue candidato presidencial.
Humala también había recibido otros 200.000 dólares del gobierno de Venezuela de Hugo Chávez en 2006, cuando perdió frente a Alan García, según la condena.
"Jamás recibí aportes de campaña ni de Venezuela ni de Brasil (…). Pero nos llevaron a un juicio, nos llevaron al crimen que han cometido por nuestra ideología", comentó a la prensa.
Antecedentes
En enero de 2026, Humala había presentado a través de sus abogados un hábeas corpus, un recurso judicial que protege de una detención ilegal. Tras la anulación hecha por el Tribunal Constitucional, una corte penal ordenó su liberación este viernes.
El canciller Carlos Espá definió el fallo como una "sentencia justa". "Me alegro mucho" por la decisión judicial, declaró horas antes a la prensa el ministro de la presidenta Keiko Fujimori, rival política de Humala.
La nueva presidenta Keiko Fujimori, que asumió el poder el martes, también fue procesada por aportes electorales de Odebrecht y otros. Cumplió más de un año de prisión preventiva antes de que se anulara su juicio.
Con AFP
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