RFI: Alí Larijani, jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, habría sido eliminado esta madrugada en un bombardeo en Teherán, según el Ejército de Israel. ¿Quién era Larijani, hombre fuerte del régimen y responsable máximo de la seguridad del país?
Paulo Botta: Se suele decir que es parte del clan Kennedy de Irán porque él y varios de sus hermanos y sus padres son gente de mucho poder en Irán. Nació en Irak cuando su padre estaba exiliado durante la época del Shah. Después volvieron y rápidamente escaló muchísimas posiciones en lugares tremendamente relevantes. No solamente forma parte de esa generación que hizo la guerra, sino que él estudió primero matemáticas, luego filosofía y tiene bastantes publicaciones al respecto, o tenía bastantes publicaciones, si es que se confirma su muerte. Además, estuvo al frente del Parlamento, de los procesos de negociación del programa nuclear. Su hermano fue jefe del Poder Judicial, para mencionar algunos aspectos. Familiarmente, están casados con otras familias muy importantes del régimen. Forma parte del corazón del corazón del régimen de la República Islámica. Se ha señalado que es la persona que estuvo detrás de momentos muy importantes de la represión de diciembre pasado y enero de este año; él fue tal vez uno de los arquitectos de ese esquema represivo.
RFI: ¿Qué significa su desaparición en plena guerra?
Paulo Botta: Es tal vez una de aquellas personas que podría haber acumulado mayor poder, porque buena parte de estos últimos 47 años los ha pasado en distintas instituciones muy relevantes. Por lo tanto, creo que hay dos cosas que su muerte podría significar, si es que no se debió simplemente a una cuestión de oportunidad, de que recibieron inteligencia de que estaba en un lugar específico. En primer lugar, que se está tocando una especie de elemento central del régimen. Es una persona muy difícilmente sustituible por lo que recién le mencionaba. En segundo lugar, es una persona considerada históricamente como muy pragmática. Esto es, el único objetivo que no se negocia es la supervivencia del régimen. Todas las otras cuestiones podían negociarse y entonces el hecho de eliminar a una persona con esas características familiares, con esas características en el régimen y tal vez con esa disposición a tener muy en claro que todo podía negociarse menos la continuidad del régimen, pues yo creo que está quitando a un posible interlocutor a lo que el presidente Trump decía sobre la necesidad de sentarse a negociar. Va a ser muy difícil que en estas condiciones encontrar alguien.
RFI: Larijani podía ser un posible interlocutor de Donald Trump, pero ha sido claramente un objetivo de Israel. ¿Persiguen los mismos objetivos el presidente estadounidense y su homólogo Benjamin Netanyahu?
Paulo Botta: Comienza a haber tal vez una diferencia bastante clara en las estrategias. Si para Israel el principal objetivo es el fin de la República Islámica, para Estados Unidos es una república islámica tal vez debilitada y que acepte los puntos centrales que son relevantes para Estados Unidos, como el fin de su programa nuclear y su programa misilístico. También que haya una apertura de las vías marítimas de comunicación y cese de financiación a grupos terroristas y grupos insurgentes. Creo que ahí va a haber una división muy importante entre Estados Unidos e Israel. Y vuelve a notarse que tal vez son aliados, pero eso no significa que absolutamente compartan todos sus objetivos. Para decirlo de una manera clara, Irán en términos de seguridad, para Israel es todo o es ‘la amenaza’, mientras que Irán, para Estados Unidos, en términos de seguridad, es ‘una más de las amenazas’, es parte de las amenazas. Y creo que en ese punto van a residir muchas de las diferencias que estamos viendo.
RFI: Las declaraciones de Donald Trump sobre sus objetivos en Irán parecen cada vez más erráticas.
Paulo Botta: La impresión es que esos objetivos han ido mutando a lo largo de estas dos semanas. Desde descabezar al régimen a que acepte las limitaciones de su programa nuclear, a que termine su programa misilístico, a que abra el estrecho de Ormuz. Realmente no queda muy en claro hoy por hoy cuáles son los objetivos. Y además hay otra cuestión que es muy importante, que es lo que eso está significando en la región del Golfo para, sobre todo, los socios árabes.
RFI: Otra de las personas que Israel asegura que ha eliminado es el jefe de la temida milicia de los Basij, que conforman cientos de miles de hombres. ¿Qué importancia tiene su eliminación?
Paulo Botta: Gholamreza Soleimani era el jefe de esta especie de policía interna del régimen iraní, que está tremendamente extendida en la sociedad iraní, con también diferencias significativas. Algunos lo hacen porque realmente están comprometidos con los principios del régimen. Otros lo hacen porque está bien visto, otros lo hacen porque eso puede aumentar sus posibilidades de crecer en ámbitos públicos, en empleos gubernamentales. Si la Guardia Revolucionaria es la fuerza militar del régimen, la milicia Basij es la policía, los que mantienen el orden en términos no solamente del cumplimiento de la ley, como podría ser el aparato policial, sino sobre todo los que mantienen el orden de acuerdo a los principios ideológicos de la Revolución islámica. Y, por otra parte, también son un gran entramado en términos económicos porque hay mucho de clientelismo en su participación y en su accionar. Acabar con Larijani y con Soleimani significa básicamente que todos los ámbitos más importantes de decisión en Irán están absolutamente comprometidos en cuanto a seguridad por la penetración de los servicios de inteligencia extranjeros, fundamentalmente israelíes en primerísimo lugar. Eso mostraría que no solamente en términos de tecnología, sino en términos de inteligencia humana, hay contactos muy profundos y que seguramente ningún líder iraní estará seguro en los próximos meses o incluso tal vez en años.
RFI: ¿Eso quiere decir que hay muchos espías infiltrados?
Paulo Botta: No, yo no diría que solamente espías infiltrados. Yo diría que hay muchos colaboradores iraníes que están muy poco felices con los actuales gobernantes y que comparten de manera más o menos abierta información con servicios extranjeros. Eso me parece que es algo a lo que no le damos mucha relevancia, pero que muestra claramente que todas estas instituciones no son homogéneas y que cada uno sigue sus propios intereses.
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