RFI: ¿Podríamos hablar de una nueva etapa, de una escalada en la guerra?
Podríamos estar hablando de una escalada. La utilización tanto de los iskandar como de los misiles hipersónicos que ha utilizado a principios de semana Rusia, se hace con una finalidad: hay una falta de interceptores Patriot en Kiev y, por lo tanto, es relativamente fácil llegar a todos los objetivos que se han propuesto en Kiev e, incluso, llegar a más de seis o siete regiones de Ucrania en los ataques por parte de Rusia.
Por lo tanto, sí es posible que comprometa las ayudas occidentales, pero a quien realmente le afecta es a la Unión Europea y a los países de Europa, incluido el Reino Unido, porque, de alguna forma, somos los responsables de comprar esas armas que necesita Ucrania, comprárselas a Estados Unidos para facilitárlelas a Ucrania. Yo creo que Donald Trump ya está fuera de este asunto. No ha alcanzado lo que él pretendía desde un punto de vista político-diplomático, pero ha conseguido una serie de objetivos económicos para él y su país. Creo que ya no tiene interés en seguir negociando. Tiene otros frentes abiertos.
RFI. ¿Cómo analiza la respuesta de Kiev, el ataque contra las instalaciones eléctricas y militares en San Petersburgo de este miércoles?
Se puede leer desde la perspectiva rusa, desde la ucraniana y desde la propia Unión Europea. Para Ucrania, desde luego, es un punto extraordinario. Tiene capacidad para llegar a más de mil kilómetros de su territorio, alcanzar la terminal petrolera más importante que hay en la zona, que es la terminal petrolera de San Petersburgo. Paralizar varios aeropuertos. Ahora mismo hay problemas para tener señal de internet en San Petersburgo, que era prácticamente la única zona donde todavía los ciudadanos de a pie podían tener acceso a Internet. Para Kiev, ha tenido un éxito extraordinario. Puede haber otro tipo de lectura por parte de Ucrania: no olvidemos que uno de los propósitos de Ucrania es arrastrar en cierta medida a Europa al conflicto. Este hecho puede tener ciertas implicaciones también y comprometer el espacio de la propia Unión Europea. Desde la perspectiva de Rusia es una escalada muy considerable. Por lo tanto, hay muchas lecturas y todas dramáticas.
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RFI: Y en este contexto, ¿qué tan lejos quedaron las conversaciones de paz?
Yo creo que estamos más lejos que nunca, porque siempre ha habido ciertos movimientos, nunca acababan de cerrarse las las mesas de negociación. Pero yo creo que el abandono en cierta medida de Estados Unidos, de cualquier pretensión negociadora, ha cerrado definitivamente esas puertas. Por otro lado, el discurso de la propia Unión Europea es un discurso que niega la posibilidad de llegar a un acuerdo de paz. Marca también una serie de líneas rojas y desde ese punto de vista no está dispuesta ni a interceder en Rusia ni a tratar de convencer a Ucrania de que en algún momento hay que llegar a un acuerdo de paz, porque Europa no va a poder seguir manteniendo esa capacidad de ayuda.
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