Una misteriosa estructura triangular de concreto, un puerto y una larga extensión que recuerda a una pista de aterrizaje: desde diciembre de 2025, las operaciones de dragado y construcción llevadas a cabo por China en las islas Paracel avanzan a pasos agigantados. Los análisis satelitales (imágenes de Vantor) muestran la transformación relámpago de dos bancos de arena que hasta ahora no habían sido utilizados por Pekín. “Aún no tenemos certeza, pero todo indica que China está construyendo una base militar de gran envergadura en el arrecife Antelope”, afirma Harrison Prétat, subdirector e investigador en el Iniciativa de Transparencia Marítima de Asia, un proyecto del CSIS (Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales) de Washington.
“Como una fortaleza”
En estos seis kilómetros cuadrados en pleno corazón del Mar de China Meridional, la arena ha sido cubierta con concreto, y el arrecife de coral parece haber sido abierto para dar paso al incesante ir y venir de los barcos. Si bien los observadores militares siguen de cerca las últimas construcciones chinas, sigue siendo difícil determinar su naturaleza exacta. “En la isla Yagong, a 14 kilómetros del arrecife Antelope, parecen instalaciones de apoyo a la base militar. Lo más probable sería que se estén construyendo equipos de detección y radar que den apoyo a la base de Antelope”, opina Harrison Prétat. En medio de las especulaciones sobre esta pequeña isla, una gran estructura triangular de concreto podría albergar equipos de vigilancia.
Una teoría coherente, en línea con otros edificios “punto estratégico” construidos por Pekín. La idea es agregar un nuevo bastión en las principales rutas comerciales y militares estratégicas. “Es como una fortaleza en el desierto. Proporciona un lugar permanente para vigilar los movimientos, un puerto para embarcaciones, instalaciones para el despegue de aviones, y todo ello vigilado por radares”, explica Hugo Tierny, doctor en historia militar de la Escuela Práctica de Estudios Superiores (EPHE) e investigador del Instituto de Investigación Estratégica de la Escuela Militar (IRSEM).
Entre 2013 y 2017, Pekín multiplicó sus puestos avanzados para afianzar su autoridad en el Mar de China Meridional, sobre el cual reclama el 90 % de la soberanía. Ya hay 20 islas militarizadas en las islas Paracel, reclamadas por Vietnam, frente a solo siete en las islas Spratly, cercanas a las costas filipinas, según el recuento de la Iniciativa de Transparencia Marítima de Asia. “Hasta ahora, China venía realizando una especie de ‘copiar y pegar’ de las instalaciones en los distintos puestos avanzados, pero lo que se ve en la isla Yagong no se parece precisamente a ningún tipo de estructura ya conocida en el Mar de China Meridional”, analiza el investigador estadounidense, acostumbrado a interpretar imágenes satelitales de la zona.
Una mirada a Vietnam
Si el ritmo de las obras se mantiene, la utilidad de esta estructura se revelará rápidamente, aunque su ubicación ya es reveladora. A unos 400 kilómetros de la costa vietnamita, a medio camino entre el estrecho de Taiwán y el de Malaca —dos cuellos de botella extremadamente sensibles—, Pekín ha construido un nuevo “punto estratégico”: la segunda isla artificial más grande del archipiélago de las Paracel, cuya soberanía es disputada por Vietnam.
Hanói, que por lo general se muestra menos enérgica que Manila a la hora de denunciar la autoridad impuesta por Pekín en la zona, ha reaccionado de todos modos exigiendo “el cese inmediato de las construcciones” chinas, consideradas “ilegales” por el gobierno. Si bien Filipinas apuesta por la comunicación, las autoridades vietnamitas, al tiempo que preservan sus relaciones con Pekín, se han mostrado más activas, con la construcción de unas 20 islas artificiales, inversiones en defensa y una diversificación de las alianzas militares (Rusia, Estados Unidos, Francia).
“La principal utilidad de nuevos equipos de detección en este lugar es contar con más sensores orientados directamente hacia Vietnam. Nada obstaculiza los equipos para escanear la zona marítima hasta las costas vietnamitas: esto ofrece una línea de visión despejada y ligeramente diferente a las que ya tienen”, estima Harrison Prétat. Esta base de retaguardia también es valiosa para afianzar la autoridad de Pekín en la zona, proporcionar reabastecimiento a la omnipresente guardia costera y recordar, en particular a los pescadores o marineros vietnamitas, que China considera que este archipiélago le pertenece.
Pero la ubicación también es estratégica en relación con el principal punto de tensión regional y el pulso a distancia con Washington. “Los chinos continúan con su política de desarrollar una profundidad estratégica al sur de sus costas. En caso de una escalada regional, consideran, en particular, que esto dificultará el acceso de la Armada estadounidense desde el sur y les permitirá reforzar su perímetro defensivo”, subraya Hugo Tierny. Cada base adicional ofrece además un punto de repliegue esencial. Aunque se encuentra a más de 1.000 kilómetros de Taiwán, contar con un apoyo en la zona sigue siendo una ventaja valiosa si el sueño de Xi Jinping de una “reunificación” se convierte en una ofensiva a gran escala.
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