Una celebración que se realiza de manera moderada este año y que marca el inicio de una tregua de tres días con Ucrania. También se ha acordado el intercambio de 1.000 prisioneros de guerra de cada país.
El desfile en la Plaza Roja de Moscú duró apenas 45 minutos y en él no se lució armamento. Por primera vez en casi veinte años, Moscú redujo la pompa de las celebraciones, de manera que no hubo material militar en la Plaza Roja ni cuerpos de cadetes ni de escuelas militares.
El número de dignatarios extranjeros también se redujo a un puñado de aliados como los presidentes de Bielorrusia, Kazajistán y Laos, el rey de Malasia y el primer ministro eslovaco, Robert Fico.
La celebración se vio confortada in extremis por la entrada en vigor de una tregua de tres días entre Rusia y Ucrania, anunciada la víspera por el presidente estadounidense, Donald Trump.
Hasta última hora por tanto, la cita se vio amenazada por posibles ataques de drones ucranianos, que habrían perturbado la conmemoración del triunfo de la Unión Soviética contra el nazismo, celebrada cada año en Rusia el día 9 de mayo.
"El gran éxito de la generación victoriosa inspira hoy día a los soldados que llevan a cabo la operación militar especial (en Ucrania). Afrontan una fuerza agresiva, armada y apoyada por el conjunto del bloque de la OTAN", declaró Putin en su discurso.
"Estoy firmemente convencido de que nuestra causa es justa. Estamos juntos. La victoria fue nuestra, y lo será por siempre", añadió el dirigente.

Tras más de cuatro años de contienda, Rusia controla cerca del 20% de Ucrania, incluyendo la península de Crimea, que se anexionó en 2014.
Putin tomó este sábado la palabra ante cientos de soldados presentes en la Plaza Roja de Moscú. En las conmemoraciones, según se pudo ver en la televisión rusa, participaron soldados de Corea del Norte, que en 2025 ayudaron a Moscú a expulsar a las tropas ucranianas de la región rusa de Kursk.
Tres días de tregua
Tras dos intentos de tregua, primero ucraniana y luego rusa, que no se respetaron esta semana, Trump anunció el viernes un alto el fuego de tres días entre las partes a partir de este sábado.
"Esperemos que sea el principio del fin de una guerra muy larga, mortífera y difícil", escribió el mandatario estadounidense en su plataforma Truth Social, al precisar que el cese al fuego iría acompañado de un "intercambio" de 1.000 prisioneros de cada país.
Inmediatamente después, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, aceptó el alto el fuego de tres días y ordenó al ejército que no atacara el desfile previsto en la Plaza Roja.
Moscú también confirmó haberse sumado a la tregua y al intercambio de prisioneros. "La Plaza Roja es menos importante para nosotros que la vida de los prisioneros ucranianos que pueden ser repatriados", aseguró Zelenski. (AFP)
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